Santiago de Cali es el epicentro musical del sur-occidente colombiano en elmes de agosto, sonarán las Marimbas, los Cununos, los Violines, los Clarinetes y las Cantaoras en el más importante evento de esta zona del país. El Festival Petronio Álvarez, que durante 12 años se ha convertido en el espacio de encuentro cultural donde confluyen compositores, músicos e investigadores del litoral pacífico, generando un clima de alegría, con sonidos y cantos de la selva y el mar, que engalanan la ciudad.
Este año, en su décima cuarta versión, el festival de música Petronio Álvarez contará con manifestaciones artísticas, dancísticas, gastronómicas, artesanales, encuentros de alcaldes del pacífico colombiano, de investigadores de música tradicional, de niños y jóvenes que conforman el Petronito, conferencias de historia, videos, exposiciones, en fin, será la mayor expresión del folclor del pacífico en Santiago de Cali.
Para ofrecerle a la ciudad y sus turistas un evento de alta calidad, la Secretaría de Cultura y Turismo Municipal, trabajó todo el año, en el fortalecimiento de los procesos que conforman este festival, entre ellos, el concepto del festival. En este sentido, invitó a músicos e investigadores a conformar el comité conceptual que permitió, profundizar sobre la importancia de sensibilizar a los gobernantes de la región pacífico de los departamentos del Cauca, Nariño y la región pacífico del Valle, a prestar atención sobre la necesidad de reflexionar sobre la herencia cultural de la tradición pacífica, con procesos encaminados a la equidad e inclusión y acciones que reconocen la diversidad social, cultural y económica.
Esta fiesta del pacífico se llevará a cabo entre el 12 y el 16 de agosto, en diferentes espacios culturales de la ciudad. Una de las actividades, es el concurso, que se realizará en la Plaza de Toros de Cañaveralejo los días 12, 13 y 14 desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche. Donde las 84 agrupaciones inscritas, provenientes de regiones como Chocó, Cauca, Valle, Nariño, Bogotá, Ecuador, Antioquia, Risaralda, competirán en las modalidades de Marimba, Chirimía, Violines Caucanos y Versión Libre para lograr el premio mayor de este año.
Otro escenario es el Centro Cultural de Cali, que ofrece diferentes alternativas que van desde la música, el video, las artes plásticas, conferencias, talleres, encuentros de investigadores y de profesionales y muestras de construcción de instrumentos todo ello para fortalecer el festival.
Es así como el II Encuentro de investigación sobre músicas tradicionales del Pacífico colombiano que se dará entre el 13 y el 16 de agosto, será el espacio de reflexión que permitirá analizar la situación actual de esta música.
Igualmente se puede conocer sobre la historia por medio de la cátedra afro colombiana que ofrece el Archivo Histórico donde se dictarán una serie de conferencias los días 5, 12,19 y 26 de agosto en las cuales se enmarca la importancia que desde la historia, la antropología y la literatura muestran diferentes enfoques de la herencia afro en nuestra región.
Así también, la Audioteca organizará una presentación física y audiovisual de los instrumentos tradicionales de la música del pacífico colombiano y la videoteca ofrece proyecciones de los 13 festivales Petronio Álvarez para visitantes en la sala de consulta.
En el Centro Cultural de Cali, encontraremos también las exposiciones que van desde el 3 hasta el 28 de agosto en las diferentes salas, tituladas “Cita con las fuentes primarias”, Retratos de cantoras y músicos tradicionales del norte del Cauca y el sur del Valle y Serie Diez obras pictóricas, todas alusivas a la cultura pacífico.
El festival de música del pacífico Petronio Álvarez, también apunta a la generación y el fortalecimiento de oportunidades de industria cultural, para ello se llevará a cabo con la presencia de programadores internacionales y nacionales el encuentro de profesionales, quienes observarán a los grupos, para abrir posibilidades de mercado en diferentes festivales del mundo, este evento será el viernes 14 de agosto y es organizado por las oficinas de Turismo e Industria Cultural.
A su vez, se dará la presentación de talleres denominados Mercado Cultural y de Festivales en los cuales están como invitados el festival de San Pacho, el de Alabaos, el de Tumaco, y las Fiestas de Guapi. Finalmente se realizará la muestra y taller de construcción de instrumentos del pacífico sur, Dirigido a jóvenes y niños.
En el Teatro Municipal Al Aire Libre los Cristales, se llevará a cabo la segunda versión del Petronito, encuentro entre los mejores Grupos de las Escuelas de Música pertenecientes a las Rutas de la Marimba y la Chirimía y la Red de Cantaoras para una inolvidable fusión entre la tradición y las nuevas generaciones.
El festival Petronio Álvarez se desplaza este año a los corregimientos y comunas de Cali, estará en el Corregimiento el Hormiguero el sábado 15 a la 4 de la tarde, brindándole a la población una opción de recreación y la posibilidad de encontrarse en familia. Otro lugar que contará con música del pacífico, será la Cárcel Villahermosa el miércoles 12 de 9:00 a.m. a 12 del medio día, en este espacio sonarán las marimbas y las chirimías para alegrar a sus habitantes y en Puerto Mallarino el jueves 13, se presentarán artistas que pondrán a bailar y cantar a los asistentes, estos espectáculos son gratuitos y de gran calidad del folclor pacífico.
Y este gran proceso cultural no podía dejar por fuera la tradición oral, es así como habrá encuentro de saberes de tradición oral del pacífico en las Bibliotecas Públicas de las comunas 3, 4, 7, 11, 15, 16, 18, 21, en el Corregimiento el Hormiguero y en el sector de la Playa, donde las cantaoras se darán cita para divulgar y socializar esta identidad cultural que las caracteriza, en “Cantando y contando los sabores del Pacífico”.
La invitación es a conocer y disfrutar la música autóctona que nació en el seno de la cultura rural y de provincia en Colombia y que Santiago de Cali la ha acogido con todo el corazón, porque recordemos que “La diferencia es nuestra mayor riqueza”.
¿Qué es el Festival de Petronio Álvarez?
El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, es el instrumento o vehículo, por el cual se reconoce a la ciudad como espacio de congregación y reflexión sobre la herencia cultural de la tradición pacífica, con procesos encaminados a la equidad e inclusión, con acciones que reconocen la diversidad social, cultural y económica. (Propuesto en el Plan de Desarrollo 2008 – 2011, del Municipio de Santiago de Cali.)
¿Qué Pretende?
El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, tiene como misión la conservación y divulgación de la música tradicional del pacífico colombiano como eje cohesionador del tejido social regional, la reivindicación de los valores y aportes de la etnia afrocolombiana y su inclusión social. Visionándolo como el proceso cultural más importante de la etnia afrocolombiana y de América Latina.
Tiene como sus objetivos principales la preservación, el fortalecimiento y promoción de las tradiciones culturales de la región pacífica, en sus diferentes expresiones autóctonas por medio de cuatro categorías que demuestran la representación musical del pacifico colombiano como: Versión Libre, Marimba, Violines Caucanos y Chirimía. Además de socializar a Santiago de Cali como una ciudad multiétnica y pluri-cultural, generando espacios de inclusión social, a través de la articulación de procesos y actividades artísticas, gastronómicas y de industria cultural.
¿Quién era Petronio Álvarez?
El músico colombiano Patricio Romano Petronio Álvarez Quintero, nació el 1 de octubre de 1914 en la Isla de Cascajal, cerca de Buenaventura, puerto del que en vida fue un enamorado y le inspiró su canción más conocida en la actualidad: “Mi Buenaventura”. Durante su infancia la música se convirtió en su principal medio de expresión, dedicándose a tocar guitarra antes de cumplir los 20 años de edad. En 1935 creó el conjunto musical “Buenaventura” y aunque la música del Pacífico fue su principal pasión, tuvo que dedicarse a oficios como el de notario y maquinista de la locomotora “La Palmera” de los Ferrocarriles Nacionales, hoy conservada como monumento nacional en Cali.
Este intérprete de sones, milongas, bambucos y currulaos, murió el 10 de diciembre de 1966 en Cali a los cincuenta y dos años. En su honor se le dio el nombre al Festival de Música del Pacifico “Petronio Álvarez”, que se celebra anualmente en Santiago de Cali.
Algunas de sus más reconocidas canciones con ritmo pacífico son: “Adiós a Colombia”, “El Cauca”, “Viendo Correr”, “Bome”, “Adiós al Puerto”, “Roberto Cuero”, “Cali, ciudad sultana” y el currulao “Mi Buenaventura”, que después de la primera grabación con Tito Cortés y Los Trovadores de Barú se popularizó en muchas otras voces y llegó a ser conocido como Himno de Buenaventura.
(1935 - 2010), Nació en un pequeño pueblo de la isla de Barú, en la Bahía de Cartagena de la mano de su padre Pedro Maldonado y su madre Francisca de la Hoz. La infancia de Etelvina transcurre en peregrinaciones de carnavales, fiestas patronales, cantos de bullerengues, fandango de lenguas y el constante sonido del tambor. Etelvina aprendió y se apoderó de una tradición que hoy le da el reconocimiento de cantadora. La pobreza ha sido su fuente de inspiración y éxito, trabajando en casas de familias lavando y planchando la ropa, oficio que amenizaba cantando tangos, boleros y sus bullerengues; en una de esta jornadas de trabajo domestico, el músico Stanley Montero la descubre y la contacta con Rafael Ramos para iniciar un recorrido que hoy la tiene entre las cantadoras mas representativas del Caribe y de Colombia. El reciente disco con el formato tradicional y de una producción minimalista destaca la voz de Etelvina con los repiques y la fuerza del formato de tambores que tradicionalmente acompaña a las cantadoras; con el tambor alegre improvisador, el llamador (tambor marcante) y el bombo (tambor bajo), una sección de coros, instrumentos de sacudimiento y las gaitas indígenas. Este álbum contiene 12 canciones de las cuales la mayoría son las vivencias de Etelvina y otras de la extensa tradición del folclore del caribe Colombiano. Formato 7 músicos en la escena. Conciertos en espacios convencionales y no convencionales, talleres, conciertos didácticos, pasacalles, carrozas, danzas tradicionales y proyectos especiales. En la escena, Estelvina Maldonado, inicia su concierto con la timidez característica de una mujer de pueblo que a sus 70 años se enfrenta a un público. Después de la segunda canción pierde el rigor escénico y el concierto se transforma en una fiesta espontánea y participativa a manera de fiesta de carnaval y pueblo.
A sus 70 años la Corporación Cultural Cabildo del músico y Productor Rafael Ramos, la encuentra madura para grabar su primer disco como solista, después que esta cantadora había participado como invitada en varios proyectos discográficos, de los que destacamos los siguientes autorias discograficas de su autoria como:
1. A pila el arro.
2. Que se queme el monte.
3. Dame la mano prima.
4. LLorando.
5. Camisola.
6. Manuelita.
7. Asi, Asi.
8. Juana Gomez.
9. Ron Café
10. LLego la Cumbia.
11. Déjala llegar.
12. Macaco mata el toro.
Nació en Lorica, Córdoba, 17 de marzo de 1920 y murió en la Ciudad de Bogotá en el año 2004. Escritor, novelista, antropólogo, investigador y científico social.
Siendo niño Manuel Zapata Olivella, su padre, el profesor Antonio María Zapata Vásquez, se trasladó con su familia a Cartagena de Indias, en donde refundo el Colegio “La Fraternidad” donde el ser humano y su entorno, eran los ejes fundamentales de estudio desde una óptica científica y humanista, que reñía con la cátedra religiosa imperante para la época.
Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. De 1943 a 1947 viajó por América Central y México ejerciendo los más diversos oficios. En la ciudad de México trabajó en el Sanatorio Psiquiátrico del Dr. Ramírez y después en el Hospital Ortopédico del Dr. cantante Alfonso Ortiz Tirado, para la revista Time y para la revista Sucesos para Todos. Discutía contra su hermano Virgilio defendiendo a los Estados Unidos, cambiando de manera de pensar después de un viaje a este país donde sufrió discriminación racial.
Escritor, novelista, antropólogo, investigador y científico social. Manuel Zapata Olivella, fue uno de los afrocolombianos más destacados del siglo XX. viajó por América Central y México ejerciendo los más diversos oficios, durante su estancia en México, escribió la novela no publicada “Arroz Amargo”. Como etnógrafo, publicó varios estudios sobre las culturas de los negros de Colombia.
Manuel Zapata Olivella es un médico, antropólogo y literato de prestigio, comprometido con la causa de la valoración de la cultura afrocolombiana.
Producto de su dedicación, en años recientes ha realizado numerosos trabajos y ensayos relacionados con aspectos artísticos, literarios, culturales y sociopolíticos de las comunidades afrocolombianas. Entre ellos sobresale Las claves mágicas de América (raza, clase, cultura), publicado en 1989, en el que sostiene que existen formas veladas de discriminación y que hay una cierta coincidencia entre el dominio de clase y el étnico.
Los ensayos y trabajos de Zapata Olivella tienen el mérito de hacer un constante llamado al reconocimiento de los aportes de las comunidades afrocolombianas a la identidad cultural de la nación, con el fin de que cada uno de los colombianos considere suya la raíz africana que hace parte de nuestra identidad.
Su producción literaria ha tenido éxitos continuos, como lo atestiguan dos de sus reconocidas novelas: Chambacú, corral de negros y Changó, el gran putas.
Discutía contra su hermano Virgilio defendiendo a los Estados Unidos, cambiando de manera de pensar después de un viaje a este país donde sufrió discriminación racial. Durante su estancia en México, escribió la novela no publicada “Arroz Amargo”. Como etnógrafo, publicó varios estudios sobre las culturas de los negros de Colombia. Enseñó en varias universidades de Estados Unidos, Canadá, Centroamérica, y África. Fundó y dirigió la revista de literatura Letras Nacionales.
El tema principal de la narrativa de Zapata Olivella es la historia y la cultura de los habitantes del caribe colombiano, en especial la vivencia de los negros e indigenas. Su obra más importante es la novela Changó, el Gran Putas (1983), una extensa obra que se propone como la epopeya de los afroamericanos, narrando sus orígenes en África, las historias de los negros cimarrones en Cartagena y la independencia de Haití, hasta llegar a la lucha contra la segregación en Estados Unidos. Su novela anterior En Chimá nace un santo (1964) fue finalista en dos concursos legendarios, el Esso de 1963, en que fue derrotada por Gabriel García Márquez con La mala hora y el Premio de Novela Breve Seix Barral, cuyo primer puesto fue para La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.
Nació en el Corregimiento de Chuare Napi, en Guapi, Cauca, sobre la rivera del río en noche de chirimías, marimba y guasá. Por el estero cercano arrastraba la marea pianguas raiceras, sierras, cangrejos y jaibas y las dejó a su puerta para saludar a quien en su vida no haría otra cosa que hablar de mar y negro carbón.
Mary Grueso Romero es una mujer de pulpa de cununo y calamar. Lleva en sus venas una cascada de alabaos tristes, ojos de negritos que corren por el litoral y cocos que se baten como maracas en la palma junto a la mar.
Wilfredo Grueso y Eustaquia Romero, sus padres, la arrullaron en su tierra, junto al abuelo Martín Romero, y luego emigraron a un ingenio en Zarzal. Fiel a su tierra y a sus ancestros creció hasta los 20 años entre mimos y como una princesa, despreocupada de los afanes de la ciudad. Se casó a los 23 y con el apoyo de su marido estudió en la Normal Nacional la Inmaculada Concepción de Guapi de las Hermanas de la Providencia. Entrada a los 28 años se graduó de maestra bajo el titulo de Maestra Bachiller en el año de 1980, de ahi en adelante empezó su ascenso en la literatura y la poesía en las universidades como en el Quindío donde optuvo el titulo de licenciada en español y literatura en el año de 1999, además de un postgrado especializado en la enseñanza en la literatura en la Universidad del Quindio en el año 2000, Bajo un convenio interinstitucional de la Escuela de Bellas Artes en la Universidad del Pacifico, logra su Diplomado de Gestión de Proyectos Culturales en el año 2001. La especialización en lúdica y recreación para el desarrollo social y cultural logro su titulo en el año 2003 en la Universidad los Libertadores de Bogotá y su segundo Diplomado lo logra en el año 2004 en la Universidad del Valle bajo la Cátedra de la UNESCO llamada Didáctica de la Comprención y Producción de Textos Escritos.
Durante los años 2005 al 2007 se desempeñó como catedrática de Literatura en la Universidad del Valle - Sede Pacífico, en Buenaventura. En el año 2008 dictó talleres de oralidad, en la Universidad Libre de la ciudad de Cali. Ha sido presidenta y Vicepresidenta del Consejo de Literatura del Departamento del Valle del Cauca. Desde 1995 asiste al Encuentro de Poetas de Colombianas, en el Museo Rayo, Roldanillo, Valle del Cauca. Desde hace 5 años viene desarrollando talleres de promoción de lectura, conferencias y conversatorios, en la Biblioteca del Banco de la República, en la Universidad del Valle y en la Universidad del Pacífico.
Por muchas personas que la conocen al reflejar en sus textos el gran amor a su raza afrodecendiente, por consiguiente es considerada una de las voces más fuertes del Pacífico Colombiano.
Mary Grueso es una mole negra nacida del vientre del mar. Alta, gruesa, se mueve como las olas violentas en noche de leva. Su cara sonríe con labios pintados de negro y carmín. De carnes firmes y voz de barco que saluda cuando llega al puerto. Su palabra es ola sonora y a veces grito de alerta, es marisco, es pájaro, es chonta de selva, es fúnebre chigualo de niño muerto. Todo en ella huele y tiene sabor a niebla marina, a sal de ambiente, a sol y cielo abierto, a sudor y cansancio de muelle, a risa franca y mano de mujer amiga.
La hemos visto mirar ansiosa como gaviota que busca en el confín lejano la roca de coral para sosegar su viaje. Lleva en su alma una queja honda que aprendió desde que bebió la sangre en su madre. Es la marca de ser negra y sentir que sus congéneres no han aprendido a ver su rostro en el color que deja el fuego y que esconde un diamante sin talla.
Hija de abuelos esclavos que trabajaban en minas sureñas, es heredera ahora de apellidos de negreros amos blancos. No esconde su triste pasado ni rumia odios ancestrales. Con la serenidad que da el trabajo y el arte y el calor de la familia pasa sus horas escribiendo y llevando un mensaje libertario.
Ella sigue por el sendero que le enseñó la vida dura y la historia infame de sus ancestros. Pudo más en ella la paciencia y el ejemplo de los aborígenes que jamás se rindieron ante el infortunio que las cicatrices que dejaron en las espaldas los señores de abolengo que le dieron sus apellidos. Murieron para ellos sus baúles de morrocotas y el orgullo de sus títulos.
Ama el ancho del agua verde, con su hondo misterio que sube y baja en su masa de agua. Quiere ser poeta de pueblo, ama a su gente, conversa con la ventera, el taxista y la peluquera. Allí la llaman, se unta de calle y de olor a gente común y recorre a pie en el mediodía entre el sol y los colectivos las cuadras de Brisas del Mar en Buenaventura donde habita hace nueve años y enseña en el Colegio Juan José Rondón a cientos de negritos a contar y cantar.
En Mary Grueso pierde sentido el viejo aforismo de que el poeta nace y no se hace. Antes de casarse con quien la instó a estudiar y a escribir, Moisés Zúñiga, el esposo que ya cumplió su misión con ella y se fue, jamás pasó por su mente que su amor y el dolor de su partida llegarían a convertirla en la poetisa que haría resonar por el mundo su amor por la arena negra del Pacífico y el paisaje de su tierra natal. Su libro El mar y tú guarda en su título y en gran parte de su cuerpo la efigie grata de quien fuera la raíz de ese árbol frondoso que es hoy esta mujer, madre y escritora.
A Mary Grueso la coronó como “Almanegra” hace dos años la maestra de maestras, Águeda Pizarro, ante doscientas mujeres absortas, en una sesión de triunfo y baile. En la rotonda del Museo Rayo, la escuela más grande de poesía de América, Mary tronó y nadó en ese río de pianguas y calamares y cantó con los resoplidos de una garganta de ballena azul en la mar de la Gorgonia. Quienes la conocen ven en ella a una diosa colombiana, de piel y palabra negra. Su cuerpo es una mina de coral negro, por sus muslos corren versos negros y de sus dos cununos han tomado leche negra sus tres hijos y los negritos del Puerto que oyen sus clases con su voz de alegre látigo negro.
La poesía de Mary Grueso cada día es más del mundo, como lo adivinó en el epígrafe que tomó de León Tolstoi para su segundo libro: “Aprende a describir tu aldea y entonces serás universal”.3 La riqueza idiomática, el rescate de la oralidad de sus raíces negras, la novedad de las imágenes y la naturalidad con que usa el lenguaje hacen de su poesía un canto propio y la colocan en el mismo Olimpo al lado de Candelario Obeso, Helcías Martán Góngora, Lino Antonio Sevillano Quiñones y, por supuesto, junto a María Teresa Ramírez y María Elcina Valencia Córdoba.
Las calles, ríos, palafitos y gaviotas de su pueblo, Nariño, Cauca, el Valle del Cauca han detenido su paso para escuchar su bello canto. Risaralda, Santander, la sabana de los muiscas en Bogotá y Cartagena con su Bahía la han visto triunfar y han aplaudido sus versos. Las ovaciones han sido su premio y su voz ha llegado hasta universidades lejanas que han pregonado su ingenio.
Sus libros publicados son El otro yo que sí soy yo, poemas de amor y mar (1997), El mar y tú, poesía afrocolombiana (2003), Del baúl a la escuela, antología literaria infantil (2003), Negra soy (2008), publicada por Ediciones Embalaje del Museo Rayo, y los dos que tiene en imprenta, Cuando los ancestros llaman, con Univalle, y Tómame antes que la noche llegue, con Hoteles Estelar, son testimonio de su producción y sensibilidad por el paisaje del litoral pacífico, su colorido, amores y dolores.
La poetisa Mary Grueso ha logrado alzar el vuelo como los enormes alcatraces en busca del mar y el cielo, del palmar y el manglar. Ha experimentado la velocidad del viento, la suavidad de la brisa, la inclemencia de las tempestades y ha gozado de los arreboles en el atardecer del Puerto. Su alma negra está llena de noche, de estrellas, de la sabiduría del búho y su palabra llega como refulgente rayo. Estamos de fiesta porque su presencia alegra y brilla como torso de palmera en medio de la tormenta.
OBRA:
Entre sus obras publicadas tenemos:
1. ‘El Otro Yo Que Si Soy Yo - Poemas de Amor y Mar’
Ediciones Marimar-1997
2. ‘El Mar y Tú - Poesía Afrocolombiana-’
Impresora Feriva 2.006
3. ‘Del Baúl a la Escuela - Antología Literaria Infantil-’
Impresora Feriva 2.006
4. ‘Mi Gente, Mi Tierra y Mi Mar’
C´D-; En la voz de la autora
Hoyos Editores
5. Metáfora del Tambor o Negra Soy
Ediciones Embalaje - Museo Rayo 2.008
Entre su Obra Inédita Tenemos:
1. ‘Entre Natos y Manglares’
2. ‘Para que los Recuerdos Perduren’
3. ‘Cuentos, Poemas y Rondas Infantiles’
4. ‘Buscando el Amor’
5. ‘ Tómame Antes que la Noche Llegue’
6. Yo conozco a Buenaventura
Su Obra Se Encuentra Antologada En:
§ Memorias del Encuentro de Escritoras Colombianas ‘Ellas Cuentan’
Homenaje a Marvel Moreno- Pág. 122-126.
Presidencia de la República 2.006
§ Memoria Cultural del Pacífico
Edición Conmemorativa 50 años de servicio a la comunidad, Club de Leones de Buenaventura Monarca XII-1952 al XII 2.002
Pág. 77, 89
§ La Palabra Poética del Afrocolombiano- Hortensia Alaíx de Valencia
Pág. 183
§ Colombia, Tiempos de Imaginación y Desafío
Memorias del XIV Congreso de Colombianistas,
Celebrado en Denison University en Granville, Ohio,
Entre el 3 y 6 de agosto de 2.005
§ ‘Chambacú, la historia la escribes Tú’
Ensayos sobre la cultura Afrocolombiana.
Lucía Ortiz [ed]
Pág. 183, 197,217
Editorial Iberoamericana
§ Voz del Mar, Tambor y Verbo Julio 1.997
‘Tradición oral del Pacífico’
Águeda Pizarro de Rayo [ed]
Pág. 70-78
Ediciones Embalaje 2.007
Museo Rayo
§ UNIVERSOS IX, X.XXIII
Águeda Pizarro de Rayo [ed]
Ediciones Embalaje
Museo Rayo
§ Susurros de Pasión I, II, III, IV
Memorias, Encuentro de Poesía Erótica de Buenaventura
Jeferson Torres Guerrero [ed]
Periódicos y Revistas
§ Ultima Hora de Santo domingo
Noviembre 22 de 1.999
§ Prensa Cultural Nueva
Edición No. 148 [Ibagué- Julio de 1.996]
Reconocimientos
§ Universidad Santiago de Cali - 2.007
Mujer del Año, en el Aspecto Literario
§ Proyecto Etnoeducativo, Secretaria de Educación del Valle del Cauca - 2.007
Mejor Maestra
§ Cadena de Televisión Señal Colombia - 2.007
Documentales de su vida y obra, en los programas: ‘Vocación Maestra y Cimarrones’
§ ‘Porqué Creer en Colombia’
La incluyó como uno de los personajes con mayor reconocimiento en el país.
§ Universidad Santiago de Cali - Vicerrectoría de Bienestar Universitario- Marzo 20 de 2.000
Por su participación en el II Encuentro Nacional de Narradoras Orales ‘Vivan los hombres ellas cuentan’
§ Corporación COOMEVA-BANCO DE LA REPÚBLICA
Por su participación y apoyo en la Organización en el I Festival Internacional de Poesía ‘Buenaventura Tiene La Palabra’ Junio 4, 5,6 de 2.001
§ Normal Nacional de Guapi- Julio 07 de 1.997
Por sus méritos literarios; por el amor que profesa a la institución, y por la divulgación cultural, étnicoregional.
§ Universidad Santiago de Cali - Vicerrectoría de Bienestar Universitario- Marzo 15 al 20 de 2.004
Exalta a Mary Grueso Romero, por su participación en el II Encuentro Nacional de Narradoras Orales ‘Vivan los hombres ellas cuentan’
§ Alcaldía Municipal de Buenaventura Marzo 31 de 2.005
Felicitan a Mary Grueso Romero, en reconocimiento a la Mujer Bonaverernse, por su invaluable aporte a la comunidad
§ Instituto Miguel de Cervantes Saavedra - Gratitud al Impulso Cultural- julio 6 de 2.001
En reconocimiento al apoyo a esta institución
§ Universidad del Valle - Sede Pacífico - ‘Buenaventura Pacífico’ Mayo 15 al 18 de 2.003
I Encuentro Universitario de la Cultura ‘Buenaventura Pacífico’
‘Su vida Ejemplar es riqueza de nuestra historia en Buenaventura
§ Alcaldía Municipal de Buenaventura, Secretaría de Educación- Junio de 2.000
‘Reconocimiento y gratitud por sus aportes a las comunidades y cultura de Buenaventura’
§ XXIV Festival Folclórico Peregoyo de Oro, Primer Concurso de Marimba de Chonta- agosto 26 de 2.005.
‘A través de la palabra, su valioso trabajo ha permitido afianzar nuestra identidad cultural y despertar sentido de pertenencia por la región’, ‘Todo un legado ancestral’
§ Diócesis de Buenaventura, Centro Pastoral Afro americano [CEPA] Marzo 04 de 2.003
Exaltación al mérito cultural ‘Doris Delfina Ruiz de Payán’
‘Por sus aportes al sostenimiento de la cultura que identifica al hombre y la mujer del Pacífico Colombiano.’
§ Museo Rayo Junio de 1.997
Mención Honorífica del Concurso Ediciones Embalaje, con la obra ‘El otro Yo que Si Soy Yo’
§ Colegio Comercial Gabriela Mistral 2.006
‘Reconocimiento por su apoyo incondicional en todo momento a la institución’
§ VII Encuentro Internacional de Narradores Orales ‘Vivan los hombre ellas cuentan’ 2.007
‘En Reconocimiento a su labor literaria’
Ha Participado en:
§ XI Festival Iberoamericano de Teatro
Narradora Oral
§ Festival Internacional de Poesía
‘Buenaventura Tiene la palabra’ [I.V]
§ Casa de la Cultura ‘Raúl Gómez Jattin’ 2.006
Encuentro de Poetas
§ Encuentro de poesía erótica de Buenaventura
‘Susurros de Pasión’ [I.IV]
§ X Encuentro Nacional y III Internacional
Contadores de Historia y Leyendas
Buga - Valle 1.996
§ Feria Internacional del Libro en Bogotá
2.003, 2.004
§ Feria de las Flores Medellín
2.006
§ Feria Artesanal Bogotá
2.006
§ Presidencia de la República-2.006
Consejería Presidencial para la mujer
Encuentro de Escritoras Colombianas en Cartagena de Indias
Cartagena de Indias
Se ha presentado como Conferencista, Poeta y Narradora Oral en:
§ Universidad del Valle
§ ICESI
§ Universidad Javeriana - Cali
§ Universidad Javeriana - Bogotá
§ Universidad Jorge Tadeo Lozano
§ Banco de la República
INVESTIGACIONES DE SU OBRA
§ Rescate Cultural de la Producción Poética Escrita de las mujeres del Pacífico Colombiano en la década de los 90´
Francisca Mosquera- Clementina Múnera. María Melva Martínez de Peña
1.999
Especialización en la Enseñanza de la Literatura
Universidad del Quindío
§ Rasgos de identidad y Fenómenos Lingüísticos presentes en los poemas negros de la escritora Mary Grueso Romero
María Ángela Grueso, Esther Julia Valencia, Olga Guerrero Grueso
2.000
Universidad del Quindío
§ Literatura Infantil, en la obra poética de Mary Grueso Romero
Maritza Torres
Universidad del Quindío
2.005
§ Trabajo de Investigación sobre la poeta Mary Grueso Romero
Universidad del Pacífico
INVESTIGACIONES
§ El agua, como símbolo poético en la obra literaria de Helcias Martán Góngora y Pablo Neruda.
§ Procesos Escriturales y Rasgos de Identidad en la Poesía de Helcias Martán Góngora
§ Personajes que han contribuido con el crecimiento del Pacífico Colombiano.
Autor: Ortiz, Lucía (ed.)
Editorial: Iberoamericana. Vervuert Verlag
Materia: Teoria y Critica Literaria
Páginas: 404
Idioma: Español
ISBN: 8484892662 ISBN-13: 9788484892663
1 edición del año 2007
Los artículos de este volumen estudian la obra de escritores afrocolombianos de las regiones de las costas de Colombia. Se analizan los trabajos de autores reconocidos como Candelario Obeso, Jorge Artel, Juan Zapata Olivella y Manuel Zapata Olivella, así como de otros menos consagrados como Helcías Martán Góngora, Hugo Salazar Valdés, Mary Grueso y Edelma Zapata. Asimismo, se exploran obras inéditas de varios autores de la costa pacífica cuyos relatos y poemas se enraízan en la rica tradición oral que ha sobrevivido en la región desde el establecimiento de las comunidades negras. Otros ensayos tratan temas polémicos dentro de este campo, como es el caso de la representación del personaje negro en la literatura nacional. Los textos analizados en este volumen, abarcan un período que va desde la colonia hasta el presente, y diversos géneros como la crónica, el tratado, el ensayo, la novela, la poesía y el teatro.
Lucía Ortiz (Ph.D. en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Boston) es profesora titular y directora del programa de español de Regis College en Massachusetts. En 1997 publicó La novela colombiana hacia finales del siglo XX, una nueva aproximación a la historia. Ha colaborado en volúmenes y revistas de Estados Unidos, Europa y Colombia con artículos sobre literatura latinoamericana testimonial, de mujeres y de afrocolombianos.
En la última década los gobiernos y la sociedad dominante han mantenido inmodificable el histórico principio de supremacía y dominación blanca y mestiza en la administración pública y privada. Hoy por hoy los(as) profesionales afrocolombianos(as) siguen siendo excluidos(as) de los cargos altos e intermedios del Estado. No hay afrocolombianos(as) en cargos importantes de la Presidencia de la República. No hay magistrados(as) afrocolombianos(as) en las altas Cortes del país. No hay ministros(as) ni viceministros(as) afrocolombianos(as). Tampoco hay afrocolombianos(as) embajadores(as); y en las Fuerzas Armadas de Colombia no hay oficiales de alta graduación afrocolombianos(as).
Los últimos tres gobiernos han sido cómplices de la discriminación racial que también se ve en el sector privado, donde la persona afrocolombiana es totalmente “invisible” en los cargos directivos y de altos ingresos. Las personas afrocolombianas suelen ser excluidas de los créditos privados y las becas para realizar estudios de formación superior. De hecho, en las universidades más prestigiosas del país el porcentaje de estudiantes afrocolombianos(as) se ubica por debajo del O.1% del total de estudiantes. Estos centros educativos, así en sus estatutos establezcan lo contrario, promueven la discriminación racial al no tener programas de acción afirmativa para afrocolombianos(as). Es decir, tienen los recursos para promover la formación de población afro a ese nivel, pero no lo hacen porque el sistema sigue siendo discriminatorio y eurocentrista.
En ese orden de ideas, la historia y los valores de la afrocolombianidad como patrimonio nacional son ignorados en los textos escolares y los currículos, contribuyendo de esta manera a la reproducción de estereotipos racistas contra los(as) afrocolombianos(as). Vale la pena agregar que los programas educativos no han abordado el tema del racismo y la discriminación racial, tal como lo exige la citada Ley General de Educación y el Decreto 122 de 1998, por medio del cual se exige la inclusión de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos en todos los colegios del país.
Las nuevas generaciones siguen siendo “educadas”, a pesar de las leyes, bajo un sistema que excluye, invisibiliza, discrimina y prepara para el autorechazo y la subvaloración. Existen numerosos casos de niños(as) que han sido víctimas de discriminación racial en sus escuelas y colegios. Sus propios(as) compañeros(as) e incluso los maestros los(as) insultan verbalmente, lo cual genera fuertes problemas de autoestima.
Dicha ideología racista proviene, en casi todos los casos, del propio núcleo familiar y se multiplica en todos los ámbitos y espacios de la vida cotidiana. Lo grave es que no se reconoce como un problema y mucho menos como una violación de derechos humanos, cuando es quizás la peor de las violaciones de derechos humanos que se ven en Colombia; considerando que los niños(as) afrocolombianos(as) son víctimas de humillaciones, exclusión y discriminación, sólo por el hecho de ser afrocolombianos(as), sin siquiera entender el porqué de las mismas.
Mientras en el sistema educativo no se aplique lo que exigen las normas mencionadas, se perpetuarán los estereotipos racistas y se seguirá fortaleciendo el racismo institucional a nivel público y privado. Se seguirán formando futuros padres que terminarán diciendo una frase muy común en todas las regiones del país: “Yo no soy racista, pero no me gustaría que una de mis hijas se casara con un negro…”.
Catalogar tal frase con una violación de derechos humanos para algunos sería exagerado. Sin embargo, no lo es si se considera que exactamente algo similar ocurre, aunque a veces no se exprese verbalmente, cuando una persona afro busca cualquier trabajo y no se lo dan porque sus características físicas están ligadas a estereotipos racistas. La discriminación racial es una grave violación de derechos humanos y el primer paso para eliminarla es reconocerla como tal.
Los medios de comunicación
Los medios de comunicación se han convertido en los principales difusores del racismo y la discriminación racial en Colombia. Esto ocurre desde el siglo XIX y en la actualidad no ha cambiado la situación. En los periódicos nacionales y canales de televisión (privados y públicos) con frecuencia se usa un lenguaje ofensivo y humillante al momento de nombrar y/o caracterizar a la gente afrocolombiana, hecho que fortalece la discriminación racial a través del lenguaje. De allí que sea normal que los(as) colombianos(as), comenzando por los(as) niños(as), reproduzcanel léxico racista de los comerciales de televisión, las telenovelas y los artículos de prensa.
A los(as) afrocolombianos(as) se les dice morochos(as), negritos(as), niches, negros(as), etc., en los medios de comunicación. Estos, en especial los canales privados de televisión, rara vez contratan afrocolombianos(as) y cuando lo hacen tienden a mostrarlos(as) como personas destinadas a trabajar en la servidumbre - simplemente por el hecho de ser personas afro - lo cual alimenta la discriminación racial, precisamente ligada a estereotipos racistas. Tales estereotipos también se presentan en el uso del adjetivo “negro” para referirse a lo malo, sucio, ilegal o feo, algo que históricamente ha generado rechazo hacia el color negro y la gente negra. El Tiempo, principal diario del país, nos da un lamentable ejemplo de este tipo de discriminación racial, al destacar así la eliminación de la selección olímpica de fútbol del Brasil a manos de Sudáfrica:
Brasil la vio muy negra… Cuba y Costa Rica dieron alegrías el domingo a América Latina al conquistar una medalla de oro y una de bronce en la Olimpiada de Sydney, mientras la selección de fútbol de Brasil, gran favorita para ganar el oro, perdió 3-1 con Sudáfrica.” Nadie puede negar que la irónica expresión “la vio muy negra…” se utilizó en este caso para ofender a un grupo de jugadores negros que ganó un partido de fútbol contra un equipo conformado en su mayoría por jugadores negros también.
En resumidas cuentas, los medios de comunicación en Colombia son promotores del uso de un lenguaje racista contra la gente afro, hecho que los convierte en cómplices de esta grave violación de derechos humanos. Y aunque las normas nacionales prohíben dicha discriminación a través del lenguaje, los medios la siguen practicando porque no la perciben como tal.
En el conflicto armado y desplazamiento
En los últimos años el conflicto armado interno ha contribuido a agravar la situación de las comunidades afrocolombianas. Se ha registrado un incremento de la violencia selectiva en contra de activistas de las comunidades, con homicidios, amenazas de muerte y desplazamientos forzados, así como un mayor confinamiento de éstas por parte de los grupos armados ilegales, que las ven como un obstáculo al ocupar territorios estratégicos, como la Costa Pacífica, que son ricos en materia de recursos naturales y comercio (legal e ilegal). Ese control que pretenden ejercer los grupos armados ilegales sobre los territorios de las comunidades afrocolombianas también agrava las violaciones a los derechos civiles y políticos de éstas, ya que frecuentemente son víctimas de la imposición de bloqueos económicos, el control de alimentos y medicinas, y las restricciones a la circulación de personas, empeorando así las ya precarias condiciones de vida en las que éstas habitan.
En términos del desplazamiento forzado del que las comunidades afrocolombianas son víctimas en el marco del conflicto armado, cabe resaltar que al menos el 50% de la población desplazada en Colombia es afrocolombiana. En otras palabras, más de un millón de personas afrocolombianas han sido víctimas de esta violación de los derechos humanos, que además, por tratarse en muchos casos de territorios (ancestrales) colectivos, también se ha convertido en una violación a los derechos económicos, sociales y culturales.
Otro factor preocupante para las comunidades afrocolombianas es el hecho de que en los últimos años grupos guerrilleros como las FARC, se han puesto en la tarea de “reivindicar” a algunos líderes (como Benkos Biohó) y aspectos históricos (como el cimarronaje), relacionados con la población afrocolombiana, para nombrar sus grupos de combate o acciones, hecho quehace más vulnerable y peligrosa la labor de los(as) activistas afrocolombianos(as) en el país.
Se reitera que las principales víctimas del conflicto son las personas afrocolombianas. Si bien no hay estudios que contengan la variable étnica, las imágenes de los noticieros confirman que los grupos armados ilegales nutren sus filas con personas afrocolombianas que se integran a los mismos para superar sus dramáticas condiciones de vida o lo hacen bajo presión y amenazas.
Un hecho lamentable que reconfirma que los(as) afrocolombianos(as) son las principales víctimas del conflicto armado interno, ocurrió el 2 de mayo de 2002, día en que se presentó la peor masacre ocurrida en la historia de Colombia, la masacre de Bojayá (Chocó), perpetrada por el grupo guerrillero FARC en el marco de un combate contra las autodefensas ilegales, y en la que fueron asesinadas 119 personas, incluyendo mujeres embarazadas y niños(as), todos(as) afrocolombianos(as); convirtiendo el hecho además en una grave infracción a las normas del derecho internacional humanitario, también ratificadas por el gobierno colombiano.
Respuestas de los gobiernos
A pesar de la amplia legislación en materia de derechos humanos, los últimos gobiernos no han hecho efectivos ni los tratados internacionales ratificados ni las recomendaciones de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que buscan proteger las comunidades afrocolombianas de todo tipo de violaciones de derechos humanos, en especial de la discriminación racial de la que son víctimas, misma que tiene un impacto negativo en todas las esferas de la vida nacional.
En Colombia históricamente se ha presentado un racismo institucional fuerte que impide el desarrollo social y económico de la población afrocolombiana. El actual gobierno también ha reconocido la existencia de esta grave violación de derechos humanos, pero poco ha hecho para eliminarla en la práctica. De hecho, y a pesar de la ausencia de estudios al respecto, es fácil ver, por ejemplo, que la mayoría de los soldados que enfrentan la posibilidad de morir víctimas del conflicto son afrocolombianos, mientras se impide la promoción de oficiales afrocolombianos a los grados superiores de las Fuerzas Armadas. El actual gobierno tampoco ha creado programas de acción afirmativa y en la contratación de personal se sigue presentando discriminación racial, lo cual se refleja en la ausencia de afrocolombianos(as) en las instituciones gubernamentales.
El gobierno no pone en evidencia que en materia carcelaria, los(as) afrocolombianos(as) recluidos(as) en las cárceles son víctimas de invisibilidad (forma de discriminación racial) y no reciben defensa profesional idónea. Además, las autoridades violan sus derechos humanos, y ni el gobierno ni la administración de justicia impiden la eliminación de tales prácticas.
De otra parte, no deja de sorprender que el gobierno actual, declarado defensor de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y conociendo bien la problemática afrocolombiana, haya dedicado menos de media página a la misma en su Informe Anual de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Dicho informe se compone de 166 páginas, en las que por ejemplo sí se analiza la situación de derechos humanos de la población indígena. En pocas palabras, al gobierno poco o nada le interesa lo que pueda ocurrir en materia de derechos humanos con la población afrocolombiana, y no se ha detenido a pensar que en la medida en que se eliminen las prácticas de discriminación racial, el crecimiento económico y desarrollo social del país serán más viables.
Otro elemento que confirma el desinterés del gobierno actual hacia la problemática de la población afro del país, es el hecho de haber eliminado la única oficina creada específicamente para atender la problemática de dicha población. Nos referimos a la Dirección de Comunidades Negras del Ministerio del Interior, ente creado en el marco de la implementación de la Ley 70 de 1993. Esta oficina fue eliminada para crear la llamada Dirección de Etnias, la cual curiosamente tiene un director mestizo que no está comprometido con la población en cuestión. Además, esta oficina tiene limitaciones en materia de recursos y pretende minimizar el complejo problema de la discriminación racial institucional en Colombia. En pocas palabras, la decisión del gobierno de eliminar la Dirección de Comunidades Negras tal como venía funcionando, ha generado no sólo un estancamiento del proceso organizativo afrocolombiano, sino el agravamiento mismo de la problemática afrocolombiana. Situación que sólo será resuelta en la medida en que se apruebe una Ley que establezca la creación de mecanismos efectivos para enfrentar la discriminación racial y una institución gubernamental que maneje la problemática afrocolombiana.
El gobierno actual tampoco muestra interés por las cifras en materia de prostitución de los(as) jóvenes afrocolombianos(as), quienes terminan en este negocio principalmente debido a sus dramáticas condiciones de vida. La pobreza y la ausencia de oportunidades originadas por la discriminación racial impulsan a los(as) jóvenes afro a prostituirse en las grandes ciudades como Barranquilla, Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Lamentablemente no existen estudios en este sentido y la mencionada ausencia de una institución que analice la problemática afrocolombiana permite afirmar que la posibilidad de llevar a cabo los mismos sigue siendo muy lejana.
Por último, el gobierno colombiano sigue empeñado en no reconocer la competencia del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, para que éste examine comunicaciones de personas sobre prácticas de discriminación racial, en virtud del Artículo 14º de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial; que obliga a que los gobiernos, en representación de los Estados, respondan y/o asuman la responsabilidad de rectificar la práctica violatoria de la Convención. En ese orden de ideas, surge una pregunta para la reflexión: ¿Si en Colombia no hay racismo institucional ni prácticas de discriminación racial, cuál es el temor del gobierno de ratificar dicha competencia expresada en el Artículo 14º?
Recomendaciones y conclusiones
Con base en el Informe sobre Colombia del Sr. Doudou Diene, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, quien realizó una Misión al país de septiembre a octubre de 2003, el Movimiento Nacional Afrocolombiano CIMARRON plantea las siguientes recomendaciones y conclusiones, en aras de mejorar la situación de derechos humanos de las comunidades afrocolombianas:
Diez años después del reconocimiento a la diversidad étnica y cultural de la nación, y a pesar de la existencia de una amplia legislación que protege y defiende los derechos humanos de la población afrocolombiana, la situación socio-económica de la misma sigue siendo precaria y tiende a empeorar cada día más.
La discriminación racial es una grave violación de derechos humanos. Sin embargo, en Colombia las personas mestizas, que en su mayoría se autodenominan “blancas”, no sólo no la perciben como tal, sino que promueven la exclusión de la población afrocolombiana de todas las esferas y espacios socio-económicos relevantes; en especial de aquellos empleos que requieren atención al público, de los medios de comunicación y de los cargos de mando del sector público y privado. Esta discriminación de carácter segregacionista limita las posibilidades de desarrollo socio-económico tanto de las comunidades afrocolombianas como de la sociedad colombiana en su conjunto.
Es necesario generar un marco normativo que defina claramente y ayude a reconocer la existencia de la discriminación racial cuando esta se produce. Como lo expresa la OIT se deben establecer directrices que garanticen la eliminación de este tipo de discriminación, que además genera y refuerza la pobreza y exclusión socio-económica de las comunidades discriminadas, en este caso las afrocolombianas. Este marco debe partir de la aprobación de una ley general contra la discriminación racial que genere la creación de una comisión contra la discriminación racial que interactúe con la Presidencia, los ministerios y el sector privado, y que impulse al gobierno nacional a reconocer la competencia del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial para examinar comunicaciones de personas sobre casos de discriminación racial en el país, en virtud del Artículo 14º de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial.
Se invita al gobierno a poner en efecto una estrategia intelectual y ética para acabar con el arraigamiento del racismo y la discriminación racial, en aras de construir un multiculturalismo solidario, democrático e interactivo, que haga efectiva la diversidad étnica y cultural proclamada en el Artículo 7º de la Constitución. Para ello, el gobierno debe exigir a las escuelas y colegios el establecimiento de la etnoeducación y la Cátedra de Estudios Afrocolombianos por un lado, y la prohibición del lenguaje discriminatorio contra la población afrocolombiana en los medios de comunicación por otro. Así mismo, debe promover políticas de acción afirmativa que garanticen la participación afrocolombiana en todas las esferas políticas y socio-económicas.
En resumidas cuentas, el gobierno actual debe promover el establecimiento de una Ley que cree una estrategia de inclusión racial en aras de generar una mayor inversión en capital humano afrocolombiano y elimine la discriminación racial ocupacional, para generar un impacto positivo y constante en la calidad de vida no sólo de las comunidades afrocolombianas, sino de todos(as) los(as) colombianos(as). La misma Ley debe impulsar la creación de una institución estatal dedicada a estudiar y encontrar soluciones a la problemática afrocolombiana. Dicho ente debe ser liderado, contrario a lo que ha hecho el gobierno actual con la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior, por investigadores(as) afrocolombianos(as) que estén comprometidos(as) con el respeto a los derechos humanos y el desarrollo de la población afrocolombiana.
Las organizaciones sociales de las diferentes etnias afrocolombianas revelan alarmantes casos de discriminación y pobreza en este sector, que forma parte del 10 por ciento de los habitantes del país.
Codhes muestra que los afrocolombianos son la minoría étnica más numerosa entre el grupo de personas en situación de desplazamiento en Colombia y el 98 por ciento de ellos viven en estado de pobreza.
Según el informe, Tumaco, en Nariño; y Buenaventura, en el Valle del Cauca, son ejemplo del drama de pobreza y discriminación que vive esta parte de la población.
Muchos se quejan que no volvieron a recibir atención humanitaria de emergencia después de seis meses de su desplazamiento y muchos nunca la han recibido.
Entre tanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indica que la población afrodescendiente en Colombia se encuentra marcada por una historia de invisibilidad, exclusión y desventajas sociales y económicas que afectan el goce de sus derechos fundamentales, tanto que padece una tasa de mortalidad infantil que duplica la registrada a nivel nacional, y tiene menor acceso a servicios básicos como educación y salud, así como menor acceso a empleos redituables y menor participación en la vida pública.
Cifras del DANE
En ocho departamentos del país se concentra el mayor número de población afrocolombiana, de los cuales el 61 por ciento vive en condiciones de pobreza, revela las cifras del DANE.
Los datos muestran también que el 10 por ciento de las comunidades negras no sabe leer ni escribir y el más afectado por el fenómeno del analfabetismo es el departamento de Nariño.
Otras cifras revelan que 500 mil personas afrodescendientes, raizales y palenqueras, habitan en Bogotá.
Además del abandono la comunidad negra afronta las consecuencias de la discriminación que se evidencia hasta en el lenguaje, asegura Leonardo Reales coordinador del área de derechos humanos de la Corporación Cimarron.
“En las novelas e incluso en los noticieros y en las novelas es común escuchar expresiones como “no sea indio, me negrearon, mucho negrero, me tocó trabajar como negro, que son expresiones evidentemente discriminatorias”, explicó.
Además del conocido caso de la joven Johana Acosta, a quien le prohibieron entrar a una discoteca de Cartagena por su color de piel, la Universidad de los Andes, documenta que en las ciudades de Bogotá y Cali durante los años 2008 y 2009 se denunciaron episodios de insultos raciales y requisas selectivas y arbitrarias contra miembros de la comunidad afrocolombiana por parte de efectivos de la Policía Nacional. El último ocurrió en una estación de Transmilenio el pasado mes de marzo y allí se vio involucrado un agente de la policía.
El trato discriminatorio que muestra el documento de la Universidad de los Andes fue corroborado por la organización Movimiento Nacional Cimarrón que asegura conocer también casos de jóvenes en Bogotá a quienes se les ha impedido el ingreso a sitios públicos por su color de piel y hasta el impedimento de algunos arrendatarios para entregar inmuebles a afrocolombianos.
El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero, visitó el día de hoy la región del Urabá acompañado por algunos miembros de su Gabinete Departamental. Su estadía comenzó en el corregimiento Nueva Antioquia, perteneciente al municipio de Turbo, pequeña localidad que por primera vez en su historia recibió a un mandatario departamental.
En su visita, Ramos Botero le anunció a esta comunidad la construcción de un puente sobre el río Currulao que los comunicará con el casco urbano de Turbo con un aporte inicial de 600 millones del Departamento, cuya obra será entregada a finales del próximo año. Igualmente, el gobernador siguiendo su política de desarrollo educativo, instalará internet y banda ancha en la Institución Educativa de Nueva Antioquia y con el apoyo de VIVA llevará el programa Pinta tu Casa.
Luis Alfredo Ramos Botero informó que a través de un convenio con la XVII Brigada que tiene un valor de 200 millones de pesos, se realizará el mantenimiento de la vía entre ese poblado y el corregimiento de Currulao.
En la cabecera de Turbo, el mandatario manifestó que la licitación para la construcción del estadio y se comenzarán los trabajos respectivos en el primer trimestre del año 2010, los cuales tendrán una duración de nueve meses.
Con el apoyo de la Dirección Seccional de Salud y Protección Social, la Administración evaluará la inversión de mil 500 millones de pesos para la mejora del hospital local y se invertirán a través de una licitación mil millones de pesos para el complemento del anillo vial en Turbo.
El gobernador de Antioquia visitó también el corregimiento de Currulao, y se comprometió con la solución al problema de alcantarillado en primera instancia. Luego, la ampliación del hospital y será considerada la intervención de las vías.
Luis Alfredo Ramos Botero finalizó su visita al Urabá llegando hasta el municipio de Carepa, lugar donde anunció la inversión de mil 500 millones de pesos iniciales para la construcción de la vía Carepa – Saiza, cuyas obras comenzarían a principios del próximo año.
Hasta la fecha, la Administración “Antioquia para Todos ¡Manos a la Obra!” ha invertido en el Urabá antioqueño una cifra cercana a los 324 mil millones de pesos, y su Empresa de Vivienda de Antioquia VIVA informó que en esta región tiene unos de los más grandes y ambiciosos proyectos por la cifra estimada de 30 mil millones de pesos invertidos para soluciones de vivienda durante los dos años de gestión.
La situación de la salud en las comunidades afrocolombianas del litoral Caribe está en concordancia con la situación socioeconómica. Esta se caracteriza por presentar tasas elevadas de extrema pobreza, baja calidad de vida, desnutrición y alta incidencia y persistencia de enfermedades transmisibles como la EDA, la IRA y la tuberculosis, que ocasionan una elevada tasa de mortalidad infantil que va del 10% al 50%; cifra que está por encima del promedio nacional. El acceso a los servicios de salud en las localidades afrocaribeñas se encuentra restringido y reporta indicadores marcadamente inferiores a los del resto de la población colombiana.
La cobertura de seguridad social en salud en los departamentos de Cesar, Córdoba, Guajira y Sucre representan el 38, 24, 33 y 30%, respectivamente. En Cartagena, por ejemplo, el 70.7% de los habitantes que utilizan el programa del Sisben están ubicados en estratos socioeconómicos 1 y 2. El 90.5% de los pobladores de la zona rural del Distrito mantienen niveles intolerables de extrema pobreza. Las localidades afrocaribeñas han adquirido beneficios en salud de un 20% con el Sisben y de un 30% con el régimen subsidiado. Además, han recibido capacitación, promoción y prevención de salud, de acuerdo con la Ley 100.
En la costa Pacífica colombiana la información relativa a servicios de salud permite inferir un estado de extrema precariedad. Chocó, por ejemplo, presenta un faltante significativo en el número de profesionales encargados de la red pública del sistema de salud. En la actualidad, existen 77 médicos, 23 odontólogos, 51 enfermeras profesionales y 394 auxiliares de enfermería. El déficit en esta área alcanza la cifra de 1.013 profesionales. La ausencia de especialistas es suplida por médicos raiceros o curanderos, jaibanás y comadronas, quienes atienden las enfermedades tratándolas con plantas medicinales. Por otra parte, las principales causas de morbilidad en este departamento son las enfermedades diarreico agudas, aquellas de las vías respiratorias, las transmitidas por diversos vectores y la hipertensión arterial.
En la zona centro-sur del litoral el cubrimiento apenas alcanza una pequeña parte de la población, situación que se agudiza en los poblados rurales. En las cabeceras municipales de Buenaventura y Tumaco existen hospitales estatales y en las comunas centros de salud.
Algunos pobladores de las áreas urbanas de Buenaventura asisten al hospital de la base militar de Bahía Málaga. En sitios de turismo como Juanchaco y Ladrilleros se cuenta con un centro de salud. La zona rural del municipio de Buenaventura tiene 49 médicos, de los cuales 13 están en Anchicayá y 36 en la bahía. Hay 20 puestos de salud distribuidos en las cuencas de los ríos Dagua, Anchicayá, Raposo, Cajambre, Yurumangui y Naya; 12 centros de salud dispuestos en las cuencas del San Juan y Calima; y 3 hospitales ubicados en la cuenca del Naya y en las bahías de Málaga y Buenaventura. En Cali las tendencias en salud son preocupantes. La esperanza de vida al momento de nacer es de 71 años; sin embargo, en los estratos bajos el índice disminuye. La tasa de mortalidad materna ha disminuido notablemente en los últimos años debido al programa de control parental. No obstante, el 46% de las mujeres afiliadas siguen muriendo por deficiencias en la prestación del servicio o por el ingreso tardío a dicho control. La población más susceptible a este tipo de mortalidad está ubicada en los sectores más pobres de la ciudad, en particular en el distrito de Aguablanca. Entre 1990-1996, por ejemplo, este sector presentó las tasas más altas de mortalidad infantil del municipio. En febrero de 1996, según datos del Sisben, estaban vinculados al sistema subsidiado de salud el 50% de los habitantes pobres de Cali; de los no afiliados, el mayor porcentaje, el 83%, correspondía a los pobladores de la zona rural del municipio. Asimismo, en 1997, la mitad de los habitantes de la ciudad estaban catalogados en situación de alto riesgo; cobijaba a las comunas que estaban clasificadas en el ámbito socioeconómico en los estratos bajo-bajo, bajo y medio-bajo. En estos estratos el régimen de salud subsidiado cubría únicamente el 13% de la población. Por otra parte, el 76% de la población urbana pobre no esta inscrita en ningún sistema de salud.
En Medellín existen altos índices de desprotección en salud y seguridad social, que está presente en el 69.9% de las familias. El 17.9% está afiliada al ISS, el 5% a cajas de compensación y el 2.7% es cobijado por el seguro médico de las empresas. En diversos sectores de la ciudad, mujeres afropaisas ejercen como parteras, asistiendo a sus vecinas y amigas durante el embarazo y el alumbramiento.
Los afrobogotanos parecen gozar de un inmejorable estado de salud. De una muestra de 606 individuos, el 14.5% percibe su estado de salud como muy bueno, el 65.7% como bueno, el 18.5% como regular. Estas cifras son significativas, si se tiene en cuenta que la cuarta parte de los interrogados está por fuera del sistema institucional de salud; lo cual se debe a la falta de dinero en un 45.2% y a la ausencia de vinculación laboral en un 6.2%. De los que se hallan afiliados se sabe que el 53.4% lo está a EPS, Cajas de Compensación y Empresas Solidarias, el 16% al ISS. y el 6.4% a regímenes especiales como las FFMM, Ecopetrol y el Magisterio. Por otra parte, el 50.1% tienen afiliación al régimen subsidiado de salud, mientras que el 48.7% está con el contributivo.
Aunque hubo claridad con respecto al tipo de régimen de afiliación; el 90.3% de la muestra no dio razón sobre el plan o seguro de salud que disfrutaba. Asimismo, el 56.2% de los encuestados que tenían afiliación al sistema de salud, admitieron ser beneficiarios de un familiar, y el 37.8% dijeron que el pago lo descontaban de la nómina, salario o pensión. Ahora bien, entre los grupos afrobogotanos el diagnóstico de ciertas enfermedades y su tratamiento dependen en gran medida de haberes tradicionales, esto se debe a la presencia en la capital de un número significativo de afro chocoanos que han permitido que se mantengan creencias ancestrales sobre las causas de las enfermedades y la manera de como éstas se alivian.
En el litoral Caribe los índices de analfabetismo son considerablemente altos. En los departamentos de Cesar, Córdoba, Guajira y Sucre alcanzan el 25.4, 31, 20 y 33%, respectivamente. En Guajira la cifra está por encima de la media nacional y la de Sucre representa la más alta del país. Esta situación de analfabetismo generalizado es mayor entre los habitantes pobres de los municipios afrocaribeños en los que llega a niveles insospechados, como en el Cesar donde es del 45%.
La cobertura educativa en los distintos niveles del sistema educativo de los departamentos del litoral Caribe no es del todo aceptable. En Cesar, por ejemplo, el acceso a la educación primaria es del 79.9% y del 45% en secundaria. Córdoba presenta bajo acceso en todos los niveles de escolaridad, los adultos que terminaron básica primaria significan un 35% y un 47% los que no, los jóvenes que entran a la básica secundaria son el 28% y a la media vocacional el 5.9%. En La Guajira, el ingreso a la básica primaria es del 77% y del 60.5% a la básica secundaria. El ingreso a básica primaria en sectores urbanos del departamento de Sucre es del 77.8 y del 28% en zonas rulares. Bolívar tiene en básica primaria una cobertura relativamente alta; no sucede lo mismo con básica secundaria ni con media vocacional, generándose, por tanto, grandes niveles de deserción estudiantil. La situación educativa en las pequeñas localidades de afrodescendientes del litoral Caribe no es mejor que la del resto de la población de la región. El sistema se caracteriza por altas tasas de deserción y repitencia, poca cobertura en los dos niveles básicos y por la fragilidad del conjunto en la formación integral de los jóvenes. Entre las comunidades del Cesar, por ejemplo, la cobertura es tan sólo del 5%. En Bolívar, localidades como María la Baja presentan altos niveles de deserción educativa.
Los problemas del sistema educativo de la costa Caribe colombiana, que afectan la calidad y el rendimiento académico de los estudiantes, dependen en gran medida de la confluencia de variables tan diversas como la disposición de infraestructura, dificultades logísticas, capacitación de docentes y pertinencia de los contenidos. Esta condición de inestabilidad se incrementa en los municipios con población afrodescendiente donde el desempeño académico es preocupante. Con miras a dar solución a esa situación el departamento del Magdalena implementó diferentes actividades para la formación de docentes, tendientes al mejoramiento de la calidad. De igual manera, se habilitaron espacios de reflexión para directivos docentes y se diseñaron algunas herramientas pedagógicas.
Las Secretarías de Educación de los departamentos de Atlántico, La Guajira y Magdalena cuentan con instancias encargadas de dinamizar los programas de etnoeducación en municipios con población afrodescendiente. En Bolívar, existe una experiencia pionera de innovación en este campo, adelantada por iniciativa comunitaria en San Basilio de Palenque. A través de la creación de un método particular denominado consulta a la memoria colectiva la comunidad ha logrado la reproducción y proyección de la cultura propia, apoyándose en la reconstrucción de la historia general y local, en el rescate de la lengua palenquera y en el fortalecimiento de las relaciones internas y externas. Esta tentativa abrió las puertas para dar inicio a un proceso educativo innovador en otras localidades rulares del departamento, entre las que sobresalen el trabajo de recuperación histórica y cultural en Arroyo Hondo, Hato Viejo, María La Baja, Río Viejo y en varias escuelas y colegios de Cartagena.
En Magdalena y Sucre, concretamente en la localidad de San Onofre, existen colegios que adelantan programas etnoeducativos. Contextos urbanos como Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, también cuentan con este tipo de experiencias.
El acceso de afrocaribeños a las instituciones de educación superior existentes en el litoral Caribe es en extremo reducido. En Córdoba, por ejemplo, solamente ingresa el 16% de la población que está en condición de hacerlo, aunque el departamento cuenta con 15 universidades. En Cesar, de las trece universidades presentes, sólo la Universidad Popular hace presencia en las comunidades afrodescendientes, concretamente en la población de Tamalameque. En Sucre y Bolívar el ingreso de jóvenes descendientes de africanos a la formación universitaria es relativamente bajo; a la Universidad de Cartagena en el año 2001 entraron 124 estudiantes de los municipios que tienen población afrocolombiana. Por otra parte, en las universidades radicadas en La Guajira, Atlántico y Magdalena no se ha dado impulso a los programas de etnoeducación, con énfasis en la problemática de esta población. En el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina la educación ha sido una fortaleza que ha caracterizado a la comunidad. De acuerdo con los datos de la oficina de planeamiento de la Secretaría de Educación de San Andrés, existen en el departamento 48 establecimientos educativos de básica y media. El censo piloto encontró que en la población de cinco y más años el analfabetismo era de 2.5% y para los de 18 y más del 1%, porcentajes bastante inferiores a los del resto del país. Se estableció además que de la población entre 3 y 18 años, el 80% asiste a algún establecimiento educativo, el 14% no asiste y el 8% no informó. Si analizamos detenidamente los indicadores contemplados en este punto, se esperaría que la situación de la educación en ese departamento en relación con el resto del país fuera privilegiada.
Sin embargo, al comparar los resultados de los alumnos tanto los egresados del 11º grado como los resultados de las pruebas “Saber”, se evidencia que el Departamento se ubica en los niveles más bajos. Por tanto, el problema no es el cubrimiento sino la calidad de la educación. En el litoral Pacífico colombiano la educación presenta diferentes indicadores que dependen de la zona de la cual se esté tratando. En el Chocó, por ejemplo, en el año 2001, había una población en edad escolar de 160.999 habitantes, de los cuales el 52% vivían en áreas urbanas y el 48% en rurales. De ellos, el 25% estaban por fuera del sistema educativo. La matricula en básica primaria era de 78.680 niños; el 41.7% pertenecientes al sector urbano y el 58.3% al rural. En básica secundaria y media vocacional la cantidad de estudiantes matriculados disminuye en ambos sectores; en 34.6% para el urbano y en 92.9% para el rural, lo cual significa que hay una alta deserción escolar en la transición entre los diferentes niveles de escolaridad. En el ámbito departamental, existían 945 planteles de básica primaria, de estos el 16.2% estaban en zonas urbanas y el 83.8% en rurales. Había 113 establecimientos de básica secundaria y media vocacional; el 72.6% urbanos y 27.4% rurales. Por otra parte, el sector oficial atendía el 92% de la población matriculada.
En poblaciones de la zona centro-sur de la costa Pacífica como Barbacoas, El Charco, La Tola, Magui, Mosquera, Olaya Herrera, Francisco Pizarro, Roberto Payan, Santa Bárbara, Tumaco, Guapi, López, Timbiquí y Buenaventura, el total de analfabetas representan el 42.2, 48, 39.9, 40.8, 37.9, 39.8, 36.4, 60.5, 41.6, 30.9, 33.6, 40.6, 36.4 y 17%, respectivamente. En esta zona existen hogares infantiles del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que intentan tener cubrimiento sobre el área urbana y rural. Sin embargo, estas instituciones no cumplen con funciones educativas en el sentido estricto de la palabra. Las escuelas de básica primaria del sector rural funcionan con muchas dificultades por falta de locaciones, infraestructura en servicios sanitarios y material didáctico. La educación media se imparte, específicamente, en las zonas urbanas, lo cual afecta a los jóvenes estudiantes de sectores rurales que deben realizar largos recorridos hasta los centros urbanos. Además, el nivel de básica secundaria y media vocacional presenta déficit en la planta profesoral. Por otra parte, los Ministerios del Medio Ambiente y Educación han colaborado en la consolidación de programas de etnoeducación que venían adelantando diversas organizaciones comunitarias afrodescendientes, tales como la Asociación de Comadronas de El Charco en Nariño, el Colegio Etnoeducativo de Puerto Saija en el Cauca, el Colegio San José de Guapi y el Instituto Matia Mulamba en Buenaventura.Asimismo, diversas universidades del sector público y privado hacen presencia en Buenaventura, Tumaco, Guapi y Bahía Solano con programas profesionales y tecnológicos. Cali cuenta con una población escolar de 533.888 habitantes entre los 3 y 17 años de edad.
La cobertura en básica primaria significa el 44.4% y la de secundaria el 41.1%. Del total de población en edad de escolaridad, el 24.1% no está inmerso en el sistema educativo. Se presume que los excluidos están concentrados en las comunas periféricas de estratificación baja, donde hay un predominio del sector privado en la prestación del servicio. El porcentaje de jóvenes afrocolombianos que están por fuera del sistema educativo no se ha podido determinar, pero se sospecha que es significativo. Por otra parte, en el nivel superior de educación se observa un aumento notorio de gente afrocolombiana en las universidades públicas y privadas, que hoy día albergan organizaciones estudiantiles de esa población.
La situación educativa en Medellín es preocupante; hay un 13.3% de analfabetismo. El 49.7% del total de la población ha cursado la básica primaria. Los estudiantes que acceden a la educación superior sólo representan el 1.5%. Existen 510 estudiantes afro antioqueños matriculados en las universidades públicas y privadas de la ciudad. El Icetex asignó créditos educativos a 261 personas pertenecientes a esas comunidades; esos prestamos son condonables siempre y cuando los beneficiarios ejecuten proyectos de investigación que incluya a la población afrodescendiente de la ciudad. El analfabetismo entre los habitantes afrobogotanos es más bien reducido. De una muestra de 533 personas, el 94% sabían leer y escribir. De éstos, el 30% habían iniciado la básica primaria, el 44.3% la secundaria y el 14.3% la educación superior. El 28.2%, adelantaron cursos de capacitación o aprendizaje.
Hoy día, el 35.4% asisten a un centro educativo. Sin embargo, si se compara el nivel educativo de los bogotanos en su totalidad con aquel de los afrodescendientes se observa que mientras el nivel de escolaridad en los primeros llega a 10.2 años, en los segundos sólo alcanza a 6.4%.
población bogotana no completó la educación secundaria, al 60% de los afrocolombianos les sucedió lo mismo. Estas dos diferencias podrían estar indicando una exclusión escolar que refleja patrones de discriminación.