[caption id="attachment_717" align="alignleft" width="209" caption="rutas negreras de africa a Colombia"]

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En lo corrido del siglo XV, mientras los españoles prolongaban en
el Nuevo Mundo, las estrategias y el espíritu de la Reconquista para rentabilizar las almas y los cuerpos de la población aborigen, los portugueses se lanzaban al reconocimiento territorial de las
costas occidentales de África. Para finales del siglo XV ya habían reconocido la totalidad de ese litoral.
Entonces ya habían establecido el
fuerte de El Mina en
territorio akán, actual
República de Ghana. La fortaleza fue bautizada con este nombre debido a las minas de oro que se encontraban en sus alrededores. Las tentativas por conocer su ubicación fueron numerosas. Sin embargo, el oro africano que llegaba a Europa desde África, seguía siendo controlado por los comerciantes árabes quienes lo transportaban desde el bosque tropical y, luego en sus caravanas transaharianas hasta el Mediterráneo. Atravesando el desierto llevaban el preciado metal, mercancías e historias del
Bilad- Al Sudan -País de los negros- a las cortes del
mundo occidental.
Así los europeos conocieron los relatos sobre el oro del soberano del
Antiguo Reino de Ghana, quien según los viajeros y geógrafos de la época era el rey más rico del mundo. Así lo cuenta D.T. Niane, investigador senegalés:
"
Durante el siglo X, el rey de Ghana era, según Ibn Hawkal, el soberano más rico de todos los reyes de la tierra, gracias a las masas de oro acumuladas por su dinastía, en virtud del monopolio real sobre las pepitas. Esas minas de oro de Galam, Bure y Bambuk eran tan importantes que el acceso estaba prohibido a los mercaderes arabo-bereberes. El mansa Kanku Musa I, en el transcurso de su peregrinaje, se mostró muy lacónico acerca de esta cuestión estratégica de las minas de oro. Poco tiempo después del peregrinaje, el rey del Malli aparecía en un atlas mayorquino teniendo en su mano una gran pepita de oro. En efecto [...] el oro del Volta, del país Lobi y del país Akan transitaba también por las metrópolis del Sudán hacia el norte del Sahara y el mundo musulman o Europa”.
A propósito del oro sudanés de Ghana, tan buscado por los portugueses, Arocha y Friedemann, afirman que:
"
En el año de 1602, cuando Tunka Menin subió al trono, Uagadu-Bida 12 antepasado totémico del nuevo emperador, salió de su nicho y asistió a la entronización. El soberano, vestido de finos algodones y seda -cuenta el árabe Al-Bakri- con los tobillos y los brazos cubiertos de joyas de oro [...] caminó por entre el vibrante tam—tam [...] "
Entre 1580 y 1592, mientras los portugueses llevaban casi un siglo tratando de ubicar los yacimientos auríferos en África los españoles "descubrieron" las minas de oro de Nueva Remedios (1590), Zaragoza (1580) y Cáceres (1576) en el
Nuevo Reino de Granada. Pero para entonces, afirma Colmenares, las estructuras socio-políticas y territoriales de la población aborigen neo-granadina estaban fragmentadas y la caída demográfica se había agudizado por los efectos de la guerra, las epidemias y el trabajo forzado. Según Colmenares, la población indígena había sido diezmada. El panorama ante el cual se encontraba entonces el monarca español, era el siguiente: el oro tan anhelado se hallaba en estas partes de las Indias occidentales, aunque era imposible llevar a cabo su explotación a causa de la caída demográfica de la población local. Pero mientras Felipe II buscaba soluciones a esta paradoja, los portugueses ya hablan establecido suficientes contactos en las costas africanas como para establecer tratos con algunos jefes locales y así deportar masivamente africanos cautivos hacia América. Además como anota Nicolás del Castillo, los lusitanos no sólo controlaban todas las factorías africanas sino que además eran dueños de la inmensa mayoría de
naves negreras.
Frente a esta coyuntura, en el año de 1580, Felipe II rey de España anexó Portugal a la
corona de Castilla. El monarca había encontrado así la solución geopolítica al problema de cómo reemplazar a los indígenas que morían en las minas y cuyo exterminio afectaba los intereses económicos del Imperio.
Anexando Portugal a la corona castellana, el rey convirtió a los navegantes y comerciantes portugueses en sus súbditos. Mediante esta estrategia, logró poner a su servicio el saber sobre la navegación marítima y todo lo relacionado con el conocimiento del África y de su gente que poseían los lusitanos. Desde ese momento logró valerse de sus flotas de barcos negreros y de su habilidad comercial para lograr deportar a los africanos y así explotar el oro americano.
A partir de entonces y hasta 1640,
Cartagena de Indias se convirtió en el
principal puerto negrero de toda la
América hispánica. Dice Nicolás del Castillo, que en 1618, el jesuita Carlos de Orta, transmite a su padre las primeras impresiones que le produjo este puerto cosmopolita:
"
Estos lugares son tan calurosos, que estando al presente en la mitad del invierno, se siente mayor calor que en la canícula. Los esclavos negros son en número de 1.400 en la ciudad van casi desnudos. Los cuerpos humanos de continuo están bañados de sudor. Los alimentos son bastos e insípidos. Hay gran escasez de agua dulce, y la que se bebe es siempre caliente... En cuanto a forasteros, ninguna ciudad de América, a lo que se dice, tiene tantos como ésta, es un emporio de casi todas las naciones, que de aquí pasan a negociar a Quito, Méjico, Perú, y otros reinos; hay oro y plata. Pero la mercancía más en uso es la de esclavos negros. Van mercaderes a comprarlos a bajísimos precios a las costas de Angola y Guinea; de allí los traen en naves bien sobrecargadas a este puerto, donde hacen las primeras ventas con increíble ganancia; a los que quedan los embarcan de nuevo”.
Este lucrativo comercio de seres humanos basado en el cautiverio y la deportación fue legitimado jurídicamente por la corona mediante la creación de un nuevo tipo de contrato:
el asiento de negros. En él, un particular - el asentista- se comprometía a aprovisionar a las Indias occidentales en un número determinado de esclavos por año. A cambio, el hacendado se podía beneficiar del monopolio de ese particular comercio.
Estos hacendados residían en Sevilla, pero tenían administradores de sus negocios tanto en las costas africanas como en las del
Nuevo Mundo. En África se hallaban los pombeiros o lançados. Ellos se ocupaban de constituir las cargazones, es decir el número de esclavos que debían zarpar hacia los puertos americanos.
En Cartagena, estaban los factores quienes recibían los navíos de los asentistas y se encargaban de pagar los impuestos por cada
esclavo importado desde África.
En África, los portugueses dedicados a este comercio vivían especialmente en los puertos como Cabo Verde, Cacheo, Loanda, isla de Santo Tomé y Ouidah desde donde manejaron el tráfico. Si bien los pombeiros penetraron hacia el interior de las costas no lo hicieron con el ánimo de establecerse en la selva, ni de llevar a cabo fundaciones a la manera de los españoles en América. Su intención fue la de ir en busca de los jefes locales dispuestos a negociar con ellos y establecer las cuotas de trata, es decir, la cantidad y naturaleza de las mercancías europeas que serían intercambiadas por seres humanos en los mercados de cautivos.
LA GENTE DE LOS RÍOS DE GUINEA 1533-1580
[caption id="attachment_718" align="alignleft" width="227" caption="esclavos barco negrero"]

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Los primeros buscadores de oro que llegaron al territorio que hoy es Colombia, trajeron con ellos
africanos esclavizados. Dice Nicolás del Castillo Mathieu, que entre 1533 y 1580 debieron llegar de África alrededor de 3000 personas a este territorio.
Esos africanos fueron
deportados del África occidental y eran denominados Gente de los Ríos de Guinea o Negros de Ley, o sea quienes vivían en la región comprendida entre el Senegal y la Sierra Leona actuales.
Según Alonso de Sandoval, jesuita que vivió en
Cartagena de Indias en la primera mitad del siglo XVII, con el término
Guineos se designaba en esa ciudad a los siguientes grupos:
"
iolofos, berbesíes, mandingas y fulos; otros fulupos, otros banunes, o fulupos que llaman bootes, otros cazangas y banunes puros, otros branes, balantas, biáfaras y biojos, otros nalus, otros zapes, cocolíes y zozoes".
YOLOFOS EN CARTAGENA A FINALES DEL SIGLO XVI
Según Del Castillo, los datos [...] demográficos [...] concordantes de México y del Perú permiten suponer un relativo predominio de los
yolofos en Cartagena a finales del siglo XVI. Así sustenta su afirmación:
"
Es muy posible que buena parte de estos yolofos fueran en realidad fulas o fulupos (llamados peul por los franceses) integrados hasta el siglo XVI al imperio yolofo [...]. No sería descabellado suponer que la lengua fulani (o yolofa) desempeñara entonces un cierto papel de lengua franca (que en el siguiente período correspondería a la llamada "lengua de Angola") por el alto nivel cultural de los fulas y de los yolofos, por el papel político del imperio yolofo, en donde el fulani y el yolofo se destacan como lenguas de la mayor importancia y por la circunstancia anotada por el padre Sandoval, de que los yolofos, los berbesíes [o sereres], los mandingas y los fulos solían entenderse entre sí".
¿Pero quiénes eran y de qué parte del
África occidental venían los Yolofos?
EL GRAN Y0L0F0 (SIGLOS XIII-XVI)
Según el historiador Jean Boulègue, El Gran Yolofo (siglos XIII-XV) fue uno de los grandes estados musulmanes del África del oeste medieval. Contemporáneo del Imperio del Mali, su territorio se situaba en el extremo noroeste de la
Senegal y
Gambia. La parte norte de su hábitat, conocida como el Waalo, comprendía la región baja del Valle del río Senegal, altamente desarrollada gracias a su delta. Esta región se inunda durante la estación de lluvias, y ha sido descrita como un "
país anfibio". Luego viene el Kajoor, con dunas ferruginosas, y hacia la costa dunas blancas detrás de las cuales se hallan estanques de agua dulce. La costa, desde la desembocadura del río Senegal hasta la
península de Cabo Verde, es plana, arenosa y rectilínea. El centro del
territorio yolofo, correspondía a una región muy árida, meseta arenosa en donde los pozos eran escasos. El sur comienza en la
península de Cabo Verde seguida por la
bahía de Rusfico en donde comienza el país serere.
Las primeras identificaciones de los Yolofos, tanto en las fuentes escritas como orales, hacen referencia a un Estado y a una lengua. La tradición remite la lengua yolofa a Ndiadiane Ndiaye, creador mítico del estado yolofo. A partir del siglo XV, los portugueses designaron con el mismo nombre un estado y un pueblo:"
reino de Jalofo", o "
Giloffa". A finales del siglo XVI, André Alvares de Almada escribía: "
Esos yolofos hablan su propia lengua". Sin embargo, dentro del Estado, se hablaban otras diferentes a la yolofa, cuyos locutores fueron designados con otros nombres: Berbesíes, Tuculores y Mandingas.
AGRICULTURA, GANADERÍA, RECOLECCIÓN, CAZA, MINERÍA Y COMERCIO
[caption id="attachment_719" align="alignleft" width="240" caption="barco negrero español"]

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El millo y el arroz fueron los principales productos agrícolas de la región comprendida entre
Senegal y
Gambia. El millo servía de cereal y también para preparar bebida alcohólica. El arroz era abundante en toda la
Senegal y
Gambia, las habas también eran cultivadas. Entre los tubérculos el ñame y el taro asiático. La palma se utilizaba de norte a sur para extraer de ella aceite y vino de palma. En el siglo XV, el algodón también fue cultivado por los yolofos.
Entre 1455-1456, Alvise Da Mosto, comerciante veneciano, visitó esta región y describió las técnicas agrícolas así:
"
La manera de trabajar es la siguiente: se trabaja en un campo con cuatro o cinco más, cada uno teniendo en la mano un instrumento semejante a pequeños azadones cuadrados que nosotros tenemos, cada uno levanta la tierra delante de sí. Hacen lo contrario a lo que nosotros hacemos: cuando se cava, nosotros, traemos la tierra hacia sí con el pico, y ellos la echan hacia adelante con el pequeño azadón, de manera que no mueven la tierra a más de cuatro dedos de profundidad".
En cuanto a la ganadería, Boulegue señala que ya desde el siglo XI, las fuentes árabes indicaban la existencia de bovinos en esa región. Entre 1506 y 1507 Valentin Fernándes decía que los yolofos poseían muchas vacas. El caballo fue utilizado principalmente como montura de guerra y a partir del siglo XV figura entre los primeros bienes de intercambio con los europeos.
Aparte de la agricultura y la ganadería, la caza y la recolección tenían un lugar importante. La cacería del elefante en el río Senegal y la
recolección de frutos del baobab y su
corteza fueron actividades a las cuales se sumaba la apicultura.
La pesca era una actividad especializada que se practicaba tanto en los grandes ríos como sobre el litoral. A los recursos de esta actividad se añadía la recolección de conchas. Los principales puertos de pesca fueron la
península de Cabo Verde, la Pequeña Costa y las islas de Saloum, donde se Utilizaban canoas sin vela para esta actividad.
El trabajo del hierro o Metalurgia también hacía parte de los
saberes de los yolofos. Según Boulegue, el hierro utilizado por ellos debía provenir de los pueblos metalúrgicos vecinos situados en el valle del río Senegal, luego fue importado del Mali y a partir del siglo XV figurará como uno de los productos más solicitados a los europeos. Sin embargo, el trabajo de la forja siempre se realizaba en los
reinos yolofos. El oro al igual que el cobre eran utilizados en la joyería.
Los mercados y el comercio entre
Senegal y
Gambia eran rurales y se realizaban los lunes y los viernes. En ellos se encontraban productos agrícolas y artesanales. Los intercambios comerciales a larga distancia fueron muy importantes. La
travesía del Sahara hacia
Marruecos se hacía con el fin de intercambiar esclavos y oro por caballos y tejidos de seda.
Según Valentim Fernandes, (1506-1507) esclavos "
Jalofo y Mandinga" fueron vendidos a los portugueses en Arguin. Según Da Mosto en el oeste africano a príncipios de la trata, los portugueses obtenían de 10 a 12 esclavos por un caballo. Según este último autor en los primeros años del comercio portugués a Arguin, se vendían de 800 a 1000 esclavos anualmente.
Pero a pesar de que su llegada masiva disminuyó a partir de principios del siglo XVII, su presencia se constataba aún en la
Nueva Granada, en el año de 1705.
En una compra-venta de esclavos en
Medellín aparecen así registrados sus datos: "
dos negros, marido y mujer, llamados Francisco y Antonia, de 50 años, de nación fulupos". Y en la testamentaria de María Manzano, vecina de Popayán, del año de 1764 aparece: "
Antonio Libre Mandinga esposo de Martina Mulata y padre de Tomasa, Antonio y Malvianuela".
LA GENTE DEL ANTIGUO REINO DEL KONGO 1580-1640
A partir de 1580 y hasta 1640, cuando
Cartagena fue el principal puerto negrero de toda la América hispánica, los portugueses orientaron hacia el sur la búsqueda de nuevos puntos de aprovisionamiento en esclavos. De la región de los ríos en el África occidental desplazaron sus negocios hacia el
África central, a la región del
Antiguo Reino del Kongo. De allí llegaron a
Cartagena de Indias los Congos, Monicongos, Anzicos y Angolas. Durante la primera mitad del siglo XVII, Angola y Loanda se convirtieron en los principales puertos exportadores de cautivos de la región, al igual que la isla de Santo Tomé.
BANTÚES EN CARTAGENA ENTRE 1580 Y 1640
Según Nicolás del Castillo Mathieu la gente bantú procedente del
Antiguo Reino del Kongo fue mayoritaria en Cartagena durante la primera mitad del siglo XVII.
"
Al menos 33% de Angolas, pero si se contrajera el período al lapso de 1600-1640 [...] es probable que el porcentaje aumentará al 50% o más. La lengua de Angola (seguramente el quimbundo) desempeñó entonces el papel de idioma predominante. Sabemos que en el Colegio de los jesuitas de Lima se imprimió una gramática de la "lengua de Angola" y que San Pedro Claver la entendía".
Los intérpretes y colaboradores conocidos de San Pedro Claver se repartían como sabemos, de la siguiente manera: tres de Angola, uno del Congo, un yolofo, un biáfara, dos fulupos (fulani), dos branes, un balanta, dos zapes y algunos más no identificados.
¿CUÁNTOS AFRICANOS LLEGARON A CARTAGENA ENTRE 1580 Y 1640?
[caption id="attachment_720" align="alignleft" width="300" caption="mujer afro, esclavismo"]

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Enriqueta Vila Vilar consultó los archivos de la
Casa de Contratación en Sevilla. Según los registros de cada navío llegado a Cartagena entre 1595 y 1640, el número total es de 38 licencias expedidas en las que se incluían un total de 192.397 personas esclavas para toda la
América Española. Esa cifra sobrepasa el número de esclavos autorizados en los asientos oficiales, la cual correspondía a 152.500 para el mismo período. Según la autora, la diferencia se explica porque fueron introducidos a título de demasía 39 de unos 36.000 esclavos.
Pero estas cifras oficiales no pueden constituir más que un punto de partida: el número real de
esclavos introducidos a América por ese puerto fue mucho más grande a causa del contrabando.
Para establecer la cifra real, Vila Vilar utilizó las fuentes fiscales, es decir, los impuestos pagados por los asentistas por cada esclavo introducido legalmente a las Indias. Según estos datos, 23.371 esclavos fueron introducidos a
Cartagena durante el asiento de Gomes Reynel (1595-1601). Para el resto del período la cuantificación se hace más difícil por cuanto la autora no encontró en los archivos los reportes de impuestos pagados por los asentistas.
Para el caso específico de Cartagena, las cuentas enviadas por los oficiales reales a la
Casa de Contratación - organismo administrativo encargado de controlar el comercio de España con las colonias, en particular el
comercio de esclavos- tan sólo aparecen a partir de 1622. Entre esta fecha y 1640, Vila Vilar estima en 16.306 el número de esclavos importados, cifra que la autora califica de incompleta por haber sido construida a partir del impuesto indirecto. Para llenar esta carencia debida a las fuentes, Vila Vilar construyó una media anual de esclavos importados cuyo resultado fue de 905,88. Esta cifra pasa a 1000 si se tiene en cuenta el aumento del volumen del tráfico entre 1619 y 1622 debido al abuso de la
cédula de manifestaciones.
Según la autora, esta media anual construida sobre la base de las fuentes fiscales oficiales debe ser multiplicada por un coeficiente de 3 relativo al contrabando, lo cual daría un total de 3000 esclavos importados cada año por
el puerto de Cartagena y un total general de 135.000 para el período 1595-1640.
Por su lado, Nicolás del Castillo Mathieu, construye la media de esclavos utilizando dos variables: la primera, el número de esclavos por barco que él calcula en número de 300 y la segunda, el número de barcos llegados anualmente al puerto de Cartagena entre 1580 y 1640. Sobre esta última variable, el autor utiliza las informaciones dadas por Sandoval, a saber: de 12 a 14 barcos anuales. Según estos datos, el flujo anual por el puerto sería de 3.600 o 4.200 esclavos según el caso. El autor se decide por una media definitiva de 4.000 esclavos por año, a partir de 1600 y de 3.000 entre 1630 y 1640, siendo la causa fundamental, la disminución a lo de los barcos arribados a puerto.
Según los cálculos de este autor, el número total de esclavos oficialmente importados entre 1580 y 1640 sería el siguiente:
1580-1594: 15.000 esclavos.
1595-1601: 23.371
1602-1610: 36.000
1611-1615: 5.000
1616-1630: 60.000
1631-1640: 30.000
Total: 169.371
Si tenemos en cuenta la cifra de 192.317 autorizaciones para toda la América Española al igual que las condiciones creadas para el comercio ilícito, es posible imaginar que la cifra real excedió en mucho a las anteriores. Para establecer una demografía cuantitativa más completa de la trata negrera por Cartagena en este período sería importante poder consultar los archivos portugueses y los africanos, sobre todo los archivos nacionales de las actuales repúblicas de Angola y Gabón, así como los archivos, congoleses. Del mismo modo, sería necesario realizar más historias regionales de la
esclavitud en Colombia, a partir del estudio de nuestros archivos nacionales, regionales y locales para poder comparar los registros oficiales y las rutas del contrabando con las transacciones de esclavos realizadas en los mercados locales.