UN PROMEDIO DE 1.205 AFROCOLOMBIANOS PREFIRIERON EMIGRAR A CHILE

Chile un país que se encuentra al sur del continente suramericano, se ha convertido en uno de los lugares más atractivos para algunos afrocolombianos que como emigrantes quieren encontrar nuevos horizontes laborales, ya que este se ha convertido poco a poco en uno de los países más desarrollados del continente suramericano, eso a llevado que muchos colombianos quieran vivir en un territorio que tenga mayores oportunidades de trabajo sin importar la profesión. Algunos estudios realizados por el Centro de Atención al Inmigrante (CAI) en Chile, ha demostrado que un promedio de 1.205 afrocolombianos han emigrado al país por las oportunidades laborales que ofrecen algunas poblaciones chilenas, Zamira es una de ella una pequeña que se esconde tras una amplia sonrisa. Tan extensa como su permanencia en Chile. Cuenta que llegó hace seis años y que hace tres nacieron sus mellizos Luciano y Rubén, los que deambulan por la pequeña casa colgada en los áridos cerros de Antofagasta.   Trabaja como reposeedora de alimentos, ya recibió su visa de residencia y sus hijos son auténticos chilenos. Los pequeños son parte de la segunda generación de afrodescendientes que asisten a los jardines infantiles o colegios que hay a lo largo de estas poblaciones, como parte del proceso de integración que recorren junto a sus padres. Los mellizos Luciano y Rubén asisten al Jardín Infantil Patroncito, del Hogar de Cristo.   En la casa de Zamira, no solo viven ellos como una sola familia, Zamira viendo la necesidad de otros compatriotas afrocolombianos que llegan por primera vez a Chile, les a permitido a algunas de estas familias vivir con ellos por un tiempo mientras consiguen empleo en algunas de las empresas de la región de Antofagasta atraídos por los altos índices económicos que esta registra.   Estas buenas noticias económicas laborales fueron llegando rápidamente a regiones colombianas como Buenaventura, Cali o Palmira por algunos familiares o amigos residentes en Chile, corriendo la voz de que "en Antofagasta hay trabajo". Y el resultado es que la capital regional vive una abrupta invasión de colombianos. Una oleada que ha disparado las estadísticas.   Un ejemplo de este incremento es el que se refleja en un 300 por ciento con respecto al aumentó en la tramitación de visas de residencia por parte de ciudadanos colombianos entre el año que va del 2009 al 2010 en Antofagasta. Éstos constituyen el 40 por ciento de los inmigrantes que acuden a Extranjería a regularizar su situación legal, muy cerca de alcanzar a los peruanos que constituyen el 44 por ciento de la población y dejando muy atrás a los bolivianos con el 13 por ciento.   Un total de 1.205 colombianos presentaron la solicitud de visa definitiva el año pasado, y en los primeros tres meses del año 2011 hubo 640 casos. Fríos números para graficar la cálida y extrovertida migración de hombres y mujeres que buscan, en compañía de sus hijos, mejores ingresos y que en las calles no dejan de llamar la atención por su color de piel, manera de hablar y caminar. Un símil a lo vivido durante la explotación del salitre.   Sea afro o no todos Ingresan al país como turistas por Chacalluta, Arica, o directamente en avión en vuelos procedentes de Lima y se quedan a trabajar en actividades de baja especialización, que los nortinos ya no están dispuestos a realizar: servicio doméstico, aseo y construcción.   El alto ingreso per cápita de la segunda Región (23 mil dólares) y proyectos de inversión minera que superan los 56 mil millones de dólares en los próximos años son poderosos imanes para los inmigrantes.   "Ha sido difícil, pero era necesario, porque la situación no está bien. Una sobrina me habló de Antofagasta y llegué por acá. Me han tratado mal y bien, pero no me arrepiento de quedarme en Chile", comenta Zamira, la pequeña morena de Buenaventura.   En calle Bolívar, casi esquina Matta, está el salón de belleza "Experty". Allí trabaja Thais, una colombiana blanca, que pese al color de su piel ha sufrido las mismas penurias que sus compatriotas negros en siete meses de vida en Antofagasta. En el pueblo de Roldanilla, cerca de Cali, estudió enfermería, pero en el norte ha aprendido a maquillar o a hacer manicure para subsistir mientras espera una mejor posición.   CENTRO DE ACOGIDA Y TRABAJO SOCIAL   María Fernanda Sanabria estudió Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana, en Bogotá, y hace un año realiza un magíster en la U. Católica del Norte. En Antofagasta trabaja además como investigadora en el Centro de Atención al Inmigrante (CAI), que funciona bajo el alero de la carrera de Psicología de la UCN. Ella representa el contraste con sus compatriotas que llegan con las manos vacías a probar suerte en Antofagasta.   "Es duro ver el trato que les dan sólo por ser negros. Ellos son descendientes de esclavos y tanto allá en Colombia como acá en Chile son una minoría. Hay demasiada discriminación", comenta María Fernanda.   El CAI, que dirige Andrés Music, acoge a los inmigrantes y los orienta en temas legales y sociales. Cumplió tres años de labor y además recibe extranjeros enviados por los tribunales de familia. "La inserción es difícil para los niños, que deben sobreponerse a los estigmas y estereotipos contra la raza negra", comenta Jimena Silva, coordinadora de investigación en el CAI.   El comercio sexual y el tráfico de drogas son dos actividades que realizan los indocumentados. "Hacemos fiscalizaciones en conjunto con Salud y Trabajo para abordar el tema de manera integral", explica el comisario de la PDI, Fernando Moya.   El gobernador Pablo Toloza explica que "para el Gobierno es un tema especial, pero hasta el momento no se ha vuelto incontrolable".  

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