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Este es uno de nuestros personajes más queridos en el departamento chocoano, con este escrito queremos hacerle un homenaje, ya que cumple un año de muerto (q.d.p.) aun podemos recordar los mejores momentos de su vida, uno de esos recuerdos nos lleva cuamdo el tenia sus 82 años, Alfonso Córdoba, más conocido en Quibdó como ‘El Brujo’, no pasa inadvertido en el contexto cultural del Litoral Pacífico y de Colombia, pues sus enseñanzas en música, joyería, diseño de disfraces y talla de madera, lo destacan como un artista integral y patrimonio vivo de la cultura AfroColombiana.
Y es que desde hace varios meses su vida cambió, cuando fue galardonado como uno de los 10 mejores exponentes de la cultura colombiana, en un concurso organizado por el Ministerio de Cultura y un importante diario capitalino. Desde ese momento, los ojos de la cultura colombiana se volcaron en este humilde hombre nacido el 30 de agosto de 1926, en la capital del Chocó.
Estudió hasta cuarto de primaria, y su pasión por la lectura lo llevó a ser un investigador autodidacta. “Leía de todo, en especial los libritos de Selecciones”.
De su madre, Clara Mosquera, recuerda que era vivandera: vendía pescado y frutas por la calle.
Descomplicado, con 1,5 metros de estatura, vestido una camiseta café, un pantalón blanco trajeado por los años, y descalzo, narró desde su humilde vivienda en el barrio Jardín Zona Minera de Quibdó, los mejores cuatro momentos de su rica e invaluable vida cultural.
El amante de la música del Pacífico
Vivió en varias ciudades de los canticuentos que él mismo componía y cantaba. El ritmo de la salsa lo acompañó por muchos años. En Bogotá cantó en famosos bares salseros de la capital.
“El amor por la música lo aprendí de mi padre, Salomón Córdoba, que era boga, es decir, transportador de carga por río. Él me enseñó a cantar, pues teníamos que distraer a la gente que llevábamos en la canoa”, contó ‘El Brujo’.
En su adultez, fue voz de las orquestas salseras del Grupo Niche y Guayacán. En esta última compuso varios temas que fueron éxitos, como ‘Vano Retorno’, canción que todavía suena en algunas emisoras.
Sin titubear, dice que la música que más le gusta es la del Pacífico. Entre los años 1942 y 1944, recorrió la Costa Pacífica chocoana, en donde descubrió gran parte de los aires autóctonos, los cuales introdujo en su vida musical. “Soy músico de oído, no de escuela”, dice con orgullo, evocando un famoso grupo musical que creó en el departamento: ‘Los Negritos del Ritmo’.
Entre sus más famosas composiciones están ‘Son Cepillao con Minue’, ‘El Negrito Contento’, y ‘Nostalgia Africana’.
En el 2007 grabó un álbum con los temas más representativos de compositores del Chocó, llamado: ‘El Brujo y la familia Valdez’. Actualmente sueña hacer un disco con la música olvidada o perdida de su departamento.
El joyero de Barranquilla
Corría el año 1945, cuando Alfonso Córdoba viajó y se radicó en Barranquilla. Allí aprendió otro de sus artes más representativos: “Me especialicé en joyería”. Sus maestros fueron italianos.
Con la obra costumbrista ‘El Mercader Chocoano’, ocupó un segundo puesto en un concurso de joyería.
Luego viajó a Bogotá a enseñar el oficio, hasta hace tres años, cuando por un impasse de salud, retornó a su añorada Quibdó.
Sus ojos se le aguaron cuando recordó que, hace aproximadamente cinco años, le otorgaron el ‘Premio Artesanías de Colombia’, como maestro de joyería.
Actualmente busca vincularse al Servicio Nacional de Aprendizaje Si Dios me da dos o tres años más de vida, quiero coger un grupo de jóvenes y enseñarles, porque yo sé trucos de joyería que no los sabe nadie en el país(Sena), como maestro de joyeros, para ayudarles a los muchachos de Quibdó a mejorar su juventud. “”.
A sus 82 años de edad, ‘El Brujo’ sueña con poner a marchar su proyecto, que consiste en una escuela de orfebrería plasmográfica, un curso dirigido a enseñar joyería al campesino.
Diseñando disfraces para las fiestas de San Francisco
“He ganado muchos premios también con mis disfraces”, narra con gran humildad Alfonso, tras recordar que fue declarado fuera de concurso por el público Quibdoseño, en los certámenes de disfraces que se organizaban para las típicas fiestas de San Francisco de Asís.
Hoy en día, cuando recorre el malecón del Río Atrato, jóvenes y adultos lo reconocen y le gritan: ‘Brujo, estamos esperando los disfraces de este año’.
En sus disfraces plasma momentos de su infancia, cuando surcaba los ríos del departamento con su padre, pues afirma, sin dudar, “la selva chocoana me inspira más que una ciudad”.
“La mejor distinción que me han dado”
Cuando fue notificado de que el Presidente Álvaro Uribe Vélez lo condecoraría con la Gran Orden al Mérito Cultural, por sus más de 60 años de aporte a la cultura colombiana y del Pacífico, ‘El Brujo’ atinó a expresar:
“Decir que trabajé, que lo hice sin esperanzas de que algún día eso podía servir, sería una mentira. Pero sí puedo asegurar que aunque creí que me fuera a servir más adelante, no esperé que se diera en la forma como se ha venido dando de hace unos seis o siete meses para acá. Esto me lo ha dado Colombia en sí”, dijo.
Aunque trabajó con las uñas y con una gran cantidad de inconvenientes que aún recuerda, para ‘El Brujo’ esta es la mejor distinción que ha recibido en su vida.
“Esta es la mejor distinción que me han dado. Le agradezco al Presidente y pueblo colombiano que me tuvieran en cuenta”, manifestó.
‘El Brujo’ explicó que siempre ha trabajado, “pensando en que debía dejar algo sembrado”. Por eso no dudó en afirmar que quiere terminar su vida como profesor de joyería en Quibdó, y que lo recuerden como “alguien que dejó un legado”.
Muere Alfonso Córdoba 'El Brujo', uno de los artistas más completos del Pacífico.
Falleció en Quibdó, a la edad de 83 años. Fue compositor, músico, orfebre, tallador, diseñador de disfraces, constructor de instrumentos e investigador de los ritmos del Pacífico.
pesar de que había estado enfermo en el último año, aquejado por su corazón, 'El Brujo' tuvo un año prolífico. Grabó con Alexis Lozano, director de Guayacán, un disco de música chocoana y son, que no alcanzó a ver publicado. "Él sentía que se iba a ir y por eso quería que el CD saliera rápido", dice Douglas Cújar, su amigo y asesor cultural de la Fundación Fiesta Franciscana de Quibdó.
El Brujo, un sobrenombre que significa hombre que sabe mucho, compuso por lo menos dos éxitos del grupo Guayacán: Vano retorno (que le hizo a un mujer que lo abandonó) y Son cepillado. Además, su canción Nostalgia africana fue grabada por Yuri Buenaventura.
En sus 70 años de vida musical, el maestro conformó siete orquestas: Los negritos del ritmo, El Brujo y su banda, Grupo Africanto, Sukundún, Raza, Los brujos del son y El brujo y su timba.
"Con El Brujo se cometió una gran injusticia: murió con la mayoría de su música inédita. Tenía más de 800 composiciones propias", dice el gestor cultural Lucas Silva, que estaba haciendo un documental sobre la vida y la obra del maestro y también un disco de música tradicional.
Alfonso Córdoba empezó a componer a los 14 años y desde muy niño hacía tallas de madera que intentaban acercase a las imágenes de los santos que veía expuestas en las iglesias. Su padre era boga en tiempos en los que este oficio implicaba gran destreza con la palabra y con la música. Fue gracias a un compañero de trabajo de su padre, quien visitaba a la familia en el tradicional barrio La Yesquita, de Quibdó, que El Brujo estuvo expuesto a los relatos sobre los lugareños. Muchas de las historias que escuchó las convirtió en lo que él llamaba canticuentos.
"El Brujo fue un orfebre, el mejor orfebre de Colombia. Trabajaba el oro como nadie. Su estilo era la filigrana. Además, fue un gran cantante de la música de su tiempo. Pero, sobre todo, fue tremendo compositor", comenta Nino Caicedo, su amigo y compositor de muchos éxitos de Guayacán.
El Brujo recibió muchos galardones, como el Premio Nacional de Joyería. El año pasado el prestigioso festival de música del Pacífico Petronio Álvarez le hizo un homenaje.
Dejó pendientes muchos proyectos. Como aquel de reunir a un enorme grupo de niños para cantar, a capella, alabados y, en general, cantos tradicionales del Pacífico, esos que tanto lo conmovían y que, inclusive, lo hacían llorar mientras los interpretaba.
Si en tu cuadra, en tu barrio, en tu unidad, en tu comunidad o en tu universidad están organizando algún evento Afro y quieres que los demás lo sepan, cuéntanos.