Santiago de Cali es el epicentro musical del sur-occidente colombiano en elmes de agosto, sonarán las Marimbas, los Cununos, los Violines, los Clarinetes y las Cantaoras en el más importante evento de esta zona del país. El Festival Petronio Álvarez, que durante 12 años se ha convertido en el espacio de encuentro cultural donde confluyen compositores, músicos e investigadores del litoral pacífico, generando un clima de alegría, con sonidos y cantos de la selva y el mar, que engalanan la ciudad.
Este año, en su décima cuarta versión, el festival de música Petronio Álvarez contará con manifestaciones artísticas, dancísticas, gastronómicas, artesanales, encuentros de alcaldes del pacífico colombiano, de investigadores de música tradicional, de niños y jóvenes que conforman el Petronito, conferencias de historia, videos, exposiciones, en fin, será la mayor expresión del folclor del pacífico en Santiago de Cali.
Para ofrecerle a la ciudad y sus turistas un evento de alta calidad, la Secretaría de Cultura y Turismo Municipal, trabajó todo el año, en el fortalecimiento de los procesos que conforman este festival, entre ellos, el concepto del festival. En este sentido, invitó a músicos e investigadores a conformar el comité conceptual que permitió, profundizar sobre la importancia de sensibilizar a los gobernantes de la región pacífico de los departamentos del Cauca, Nariño y la región pacífico del Valle, a prestar atención sobre la necesidad de reflexionar sobre la herencia cultural de la tradición pacífica, con procesos encaminados a la equidad e inclusión y acciones que reconocen la diversidad social, cultural y económica.
Esta fiesta del pacífico se llevará a cabo entre el 12 y el 16 de agosto, en diferentes espacios culturales de la ciudad. Una de las actividades, es el concurso, que se realizará en la Plaza de Toros de Cañaveralejo los días 12, 13 y 14 desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche. Donde las 84 agrupaciones inscritas, provenientes de regiones como Chocó, Cauca, Valle, Nariño, Bogotá, Ecuador, Antioquia, Risaralda, competirán en las modalidades de Marimba, Chirimía, Violines Caucanos y Versión Libre para lograr el premio mayor de este año.
Otro escenario es el Centro Cultural de Cali, que ofrece diferentes alternativas que van desde la música, el video, las artes plásticas, conferencias, talleres, encuentros de investigadores y de profesionales y muestras de construcción de instrumentos todo ello para fortalecer el festival.
Es así como el II Encuentro de investigación sobre músicas tradicionales del Pacífico colombiano que se dará entre el 13 y el 16 de agosto, será el espacio de reflexión que permitirá analizar la situación actual de esta música.
Igualmente se puede conocer sobre la historia por medio de la cátedra afro colombiana que ofrece el Archivo Histórico donde se dictarán una serie de conferencias los días 5, 12,19 y 26 de agosto en las cuales se enmarca la importancia que desde la historia, la antropología y la literatura muestran diferentes enfoques de la herencia afro en nuestra región.
Así también, la Audioteca organizará una presentación física y audiovisual de los instrumentos tradicionales de la música del pacífico colombiano y la videoteca ofrece proyecciones de los 13 festivales Petronio Álvarez para visitantes en la sala de consulta.
En el Centro Cultural de Cali, encontraremos también las exposiciones que van desde el 3 hasta el 28 de agosto en las diferentes salas, tituladas “Cita con las fuentes primarias”, Retratos de cantoras y músicos tradicionales del norte del Cauca y el sur del Valle y Serie Diez obras pictóricas, todas alusivas a la cultura pacífico.
El festival de música del pacífico Petronio Álvarez, también apunta a la generación y el fortalecimiento de oportunidades de industria cultural, para ello se llevará a cabo con la presencia de programadores internacionales y nacionales el encuentro de profesionales, quienes observarán a los grupos, para abrir posibilidades de mercado en diferentes festivales del mundo, este evento será el viernes 14 de agosto y es organizado por las oficinas de Turismo e Industria Cultural.
A su vez, se dará la presentación de talleres denominados Mercado Cultural y de Festivales en los cuales están como invitados el festival de San Pacho, el de Alabaos, el de Tumaco, y las Fiestas de Guapi. Finalmente se realizará la muestra y taller de construcción de instrumentos del pacífico sur, Dirigido a jóvenes y niños.
En el Teatro Municipal Al Aire Libre los Cristales, se llevará a cabo la segunda versión del Petronito, encuentro entre los mejores Grupos de las Escuelas de Música pertenecientes a las Rutas de la Marimba y la Chirimía y la Red de Cantaoras para una inolvidable fusión entre la tradición y las nuevas generaciones.
El festival Petronio Álvarez se desplaza este año a los corregimientos y comunas de Cali, estará en el Corregimiento el Hormiguero el sábado 15 a la 4 de la tarde, brindándole a la población una opción de recreación y la posibilidad de encontrarse en familia. Otro lugar que contará con música del pacífico, será la Cárcel Villahermosa el miércoles 12 de 9:00 a.m. a 12 del medio día, en este espacio sonarán las marimbas y las chirimías para alegrar a sus habitantes y en Puerto Mallarino el jueves 13, se presentarán artistas que pondrán a bailar y cantar a los asistentes, estos espectáculos son gratuitos y de gran calidad del folclor pacífico.
Y este gran proceso cultural no podía dejar por fuera la tradición oral, es así como habrá encuentro de saberes de tradición oral del pacífico en las Bibliotecas Públicas de las comunas 3, 4, 7, 11, 15, 16, 18, 21, en el Corregimiento el Hormiguero y en el sector de la Playa, donde las cantaoras se darán cita para divulgar y socializar esta identidad cultural que las caracteriza, en “Cantando y contando los sabores del Pacífico”.
La invitación es a conocer y disfrutar la música autóctona que nació en el seno de la cultura rural y de provincia en Colombia y que Santiago de Cali la ha acogido con todo el corazón, porque recordemos que “La diferencia es nuestra mayor riqueza”.
¿Qué es el Festival de Petronio Álvarez?
El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, es el instrumento o vehículo, por el cual se reconoce a la ciudad como espacio de congregación y reflexión sobre la herencia cultural de la tradición pacífica, con procesos encaminados a la equidad e inclusión, con acciones que reconocen la diversidad social, cultural y económica. (Propuesto en el Plan de Desarrollo 2008 – 2011, del Municipio de Santiago de Cali.)
¿Qué Pretende?
El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, tiene como misión la conservación y divulgación de la música tradicional del pacífico colombiano como eje cohesionador del tejido social regional, la reivindicación de los valores y aportes de la etnia afrocolombiana y su inclusión social. Visionándolo como el proceso cultural más importante de la etnia afrocolombiana y de América Latina.
Tiene como sus objetivos principales la preservación, el fortalecimiento y promoción de las tradiciones culturales de la región pacífica, en sus diferentes expresiones autóctonas por medio de cuatro categorías que demuestran la representación musical del pacifico colombiano como: Versión Libre, Marimba, Violines Caucanos y Chirimía. Además de socializar a Santiago de Cali como una ciudad multiétnica y pluri-cultural, generando espacios de inclusión social, a través de la articulación de procesos y actividades artísticas, gastronómicas y de industria cultural.
¿Quién era Petronio Álvarez?
El músico colombiano Patricio Romano Petronio Álvarez Quintero, nació el 1 de octubre de 1914 en la Isla de Cascajal, cerca de Buenaventura, puerto del que en vida fue un enamorado y le inspiró su canción más conocida en la actualidad: “Mi Buenaventura”. Durante su infancia la música se convirtió en su principal medio de expresión, dedicándose a tocar guitarra antes de cumplir los 20 años de edad. En 1935 creó el conjunto musical “Buenaventura” y aunque la música del Pacífico fue su principal pasión, tuvo que dedicarse a oficios como el de notario y maquinista de la locomotora “La Palmera” de los Ferrocarriles Nacionales, hoy conservada como monumento nacional en Cali.
Este intérprete de sones, milongas, bambucos y currulaos, murió el 10 de diciembre de 1966 en Cali a los cincuenta y dos años. En su honor se le dio el nombre al Festival de Música del Pacifico “Petronio Álvarez”, que se celebra anualmente en Santiago de Cali.
Algunas de sus más reconocidas canciones con ritmo pacífico son: “Adiós a Colombia”, “El Cauca”, “Viendo Correr”, “Bome”, “Adiós al Puerto”, “Roberto Cuero”, “Cali, ciudad sultana” y el currulao “Mi Buenaventura”, que después de la primera grabación con Tito Cortés y Los Trovadores de Barú se popularizó en muchas otras voces y llegó a ser conocido como Himno de Buenaventura.
Las organizaciones sociales de las diferentes etnias afrocolombianas revelan alarmantes casos de discriminación y pobreza en este sector, que forma parte del 10 por ciento de los habitantes del país.
Codhes muestra que los afrocolombianos son la minoría étnica más numerosa entre el grupo de personas en situación de desplazamiento en Colombia y el 98 por ciento de ellos viven en estado de pobreza.
Según el informe, Tumaco, en Nariño; y Buenaventura, en el Valle del Cauca, son ejemplo del drama de pobreza y discriminación que vive esta parte de la población.
Muchos se quejan que no volvieron a recibir atención humanitaria de emergencia después de seis meses de su desplazamiento y muchos nunca la han recibido.
Entre tanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indica que la población afrodescendiente en Colombia se encuentra marcada por una historia de invisibilidad, exclusión y desventajas sociales y económicas que afectan el goce de sus derechos fundamentales, tanto que padece una tasa de mortalidad infantil que duplica la registrada a nivel nacional, y tiene menor acceso a servicios básicos como educación y salud, así como menor acceso a empleos redituables y menor participación en la vida pública.
Cifras del DANE
En ocho departamentos del país se concentra el mayor número de población afrocolombiana, de los cuales el 61 por ciento vive en condiciones de pobreza, revela las cifras del DANE.
Los datos muestran también que el 10 por ciento de las comunidades negras no sabe leer ni escribir y el más afectado por el fenómeno del analfabetismo es el departamento de Nariño.
Otras cifras revelan que 500 mil personas afrodescendientes, raizales y palenqueras, habitan en Bogotá.
Además del abandono la comunidad negra afronta las consecuencias de la discriminación que se evidencia hasta en el lenguaje, asegura Leonardo Reales coordinador del área de derechos humanos de la Corporación Cimarron.
“En las novelas e incluso en los noticieros y en las novelas es común escuchar expresiones como “no sea indio, me negrearon, mucho negrero, me tocó trabajar como negro, que son expresiones evidentemente discriminatorias”, explicó.
Además del conocido caso de la joven Johana Acosta, a quien le prohibieron entrar a una discoteca de Cartagena por su color de piel, la Universidad de los Andes, documenta que en las ciudades de Bogotá y Cali durante los años 2008 y 2009 se denunciaron episodios de insultos raciales y requisas selectivas y arbitrarias contra miembros de la comunidad afrocolombiana por parte de efectivos de la Policía Nacional. El último ocurrió en una estación de Transmilenio el pasado mes de marzo y allí se vio involucrado un agente de la policía.
El trato discriminatorio que muestra el documento de la Universidad de los Andes fue corroborado por la organización Movimiento Nacional Cimarrón que asegura conocer también casos de jóvenes en Bogotá a quienes se les ha impedido el ingreso a sitios públicos por su color de piel y hasta el impedimento de algunos arrendatarios para entregar inmuebles a afrocolombianos.
En el litoral Pacífico el poblamiento se dio de manera continua e ininterrumpida durante los siglos XVI al XVIII. Los primeros pobladores de esta región llegaron como esclavizados y fueron obligados a trabajar en la extracción del oro de las minas de aluvión ubicadas a lo largo de los principales ríos y sus afluentes. Desde el siglo XVI, a medida que avanzaban los procesos de conquista, pacificación y etnocidio de la población indígena, el aumento de la gente africana fue vertiginoso, debido a la introducción masiva de cautivos y a una mayor tasa de natalidad de dicho sector. Esta situación implicó una africanización del Pacífico colombiano, y la comunidad descendiente de africanos se constituyó en mayoría absoluta, alcanzando a representar el 90% del total de la población. La ocupación de territorios en el litoral Pacífico, por parte de sectores de ascendencia africana, se consolidó a la par con la abolición de la esclavitud. Algunos libertos lograron adquirir tierras mediante la compra de los derechos de propiedad. Otros, quizá la mayoría, las obtuvieron a través de la posesión pacífica y tradicional de terrenos que habían sido abandonados por los mineros esclavistas.
En esta región la población afrodescendiente desarrolló, un sistema de poblamiento o colonización de las zonas bajas de las cuencas de los ríos. El complejo sistema fluvial generó una red de comunicaciones entre comunidades de cuencas vecinas. Esta red influye en las dinámicas culturales donde existen zonas de uso familiar o comunitario donde ciertos parientes permanecen por temporadas. Así se mantienen las relaciones diádicas y de parentesco que son parte fundamental de su cultura. El sistema de asentamiento es de aldeas dispersas; su manutención depende de la explotación de recursos como la madera, la recolección, la cacería, la pesca, las actividades mineras y el sistema de rotación y movilidad de cultivos.
El departamento del Chocó tiene treinta y dos municipios. En cada uno la población afrodescendiente representa más del 90%. Los espacios urbanos concentran la población del litoral Pacífico, siendo las más numerosas Quibdo, Buenaventura, Guapi, Tumaco, Iscuande y El Charco. En cuanto a las áreas rurales, la densidad promedio es inferior a doce habitantes por kilómetro cuadrado. Las composiciones demográficas de algunos municipios de la zona centro-sur del litoral son: 22.071 habitantes en Barbacoas, 15.806 El Charco; 4.974 La Tola; 8.883 Magui; 8.004 Mosquera; 21.495 Olaya Herrera; 7.075 Francisco Pizarro; 8.903 Roberto Payán; 15.476 Santa Bárbara; 115.674 Tumaco; 23.505 Guapi; 17.289 López; 22.922 Timbiquí; y 227.478 Buenaventura.
La Pastoral afrocolombiana se concretiza en el CEPAC, Centro de Pastoral Afrocolombiana, que tiene su origen en la inquietud de Agentes de Pastoral Afrocolombianos/as liderados por Fray William Robert Riascos. El objetivo de esta pastoral es apoyar el fortalecimiento de la identidad y el proceso organizativo a nivel nacional, también unificar criterios entre los agentes de pastoral afros y no afros que acompañan al pueblo. El trabajo del CEPAC se ha coordinado con la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal y con el Delegado del CELAM-SEPAFRO. Se ha fortalecido la participación en los Encuentros de Pastoral Afroamericana (EPA) que desde 1.980 se vienen realizando a nivel de América Latina y el Caribe (ver Anexo No. 1 o la información amplia en EPAs)
Podemos considerar como precursor de la Pastoral Afrocolombiana a Monseñor Gerardo Valencia Cano, primer Obispo de Buenaventura, quien amó entrañablemente a este pueblo y tenía claro que la liberación del pueblo negro debía ser gestada por sus mismos líderes, por eso apoyó la formación desde todos los ángulos y valoraba el saber cultural.
ENCUENTROS NACIONALES
Desde el inicio se quiso resaltar la fecha del 21 de mayo, para conmemorar la abolición legal de la esclavitud en Colombia (1851) y en cada Encuentro se han trabajado temas de formación respondiendo a la realidad coyuntural de la Comunidad AFRO:
Primer Encuentro de Pastoral Afrocolombiana: Se realiza en Medellín el 21 de mayo de 1992, para reflexionar sobre quiénes somos, dónde estamos y qué estamos haciendo los religiosos, religiosas, y laicos afrocolombianos. Se contó también con la participaron de algunos Agentes de Pastoral que trabajaban con las comunidades negras.
Segundo, tercer y cuarto encuentro se realizan en Buenaventura y el quinto en Cartagena (1.994 -1.996) en coordinación con la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal de Colombia. Se empieza la metodología de realizar una investigación antes del encuentro para luego compartir y finalmente sistematizar y publicar en el Boletín Pueblos. De esta forma se promueven las investigaciones sobre Ritual Mortuorio, Navidad, Semana Santa y Fiestas Patronales.
Sexto, séptimo, octavo y noveno encuentro (1.997-2.000) se realizan en Buenaventura, continuando la investigación ¿Quién es Cristo para el Pueblo Negro? y Etnodesarrollo.
Décimo encuentro realizado en Buenaventura del 17 al 21 de Mayo de 2.001, en el marco de la conmemoración de los 150 años de la abolición legal de la esclavitud en Colombia. En este encuentro, se trataron los siguientes temas:
Significado de la abolición legal de la esclavización.
Secuelas de la esclavitud.
Perspectivas organizativas como alternativas de etno-desarrollo.
Retos que plantea la pastoral al pueblo Afrocolombiano en los 150 años de abolición legal de la esclavitud. En este encuentro se elaboró el primer Manifiesto que recoge el pensamiento y los desafíos del pueblo negro de Colombia, conmemorando la abolición de la esclavitud.
Décimo primer encuentro realizado en Buenaventura del 18 al 22 de Mayo de 2.002, se trabajó el tema Aporte de la mujer afrocolombiana en la construcción de la identidad del pueblo colombiano. Se trabajaron los 10 subtemas que se debían compartir en el IX Encuentro de Pastoral Afroamericana, en Lima-Perú en el mes de febrero de 2003.
Décimo segundo encuentro a cargo de la Delegación de Cali, se realizó del 18 al 22 de mayo de 2003. Por petición de los participantes en el Encuentro anterior se trabajó el tema Fe y Política, buscando elementos que nos permitan participar con conciencia crítica en el proceso socio-político que está viviendo el pueblo afrocolombiano. A partir de este Encuentro, y por iniciativa de la Delegación de Cali, se creó la página Web: p_afrocali.tripod.com.co
LOGROS, DIFICULTADES Y PROPUESTAS DE LA PASTORAL AFROCOLOMBIANA
Logros:
Valoración y rescate de tradiciones religiosas afrocolombianas
Vocaciones Sacerdotales y Religiosas afrocolombianas en diferentes Congregaciones y Diócesis
Se ha ganado un buen espacio en la liturgia, en muchas parroquias, donde se celebra la eucaristía con cantos, danzas y expresiones propias
En varios sectores se apoya desde la Pastoral el proceso organizativo y experiencias de etnodesarrollo, de etnoeducación y culturales
Los Encuentros Nacionales e Internacionales han sido oportunidades de conocimiento mutuo y de compartir experiencias
Las investigaciones realizadas sobre el ritual mortuorio, las fiestas patronales, navidad, Semana Santa, etnodesarrollo y género nos han dado base para sistematizar nuestras propias experiencias, fortalecer los valores para compartir lo que somos y tenemos
Estamos aprendiendo a trabajar en forma integrada: Sacerdotes, Religiosos/as, y laicos afrocolombianos lo mismo que con Agentes de Pastoral no Afro, pero comprometidos con nuestra causa
Presencia de actores armados en territorios afrocolombianos, han realizado masacres y amenazas, provocando la desestabilización y el desplazamiento como una nueva forma de esclavitud.
Necesidades básicas no satisfechas en un gran porcentaje de la población afrocolombiana.
Existe un sector de la Iglesia que no apoya el trabajo de Pastoral Afrocolombiana por considerarlo excluyente.
Las estructuras de la formación en Seminarios y Congregaciones masculinas y femeninas no facilitan la comprensión y perseverancia de las vocaciones afrocolombianas.
En un gran porcentaje de la población afrodescendiente no se ha logrado fortalecer la identidad de pueblo afrocolombiano.
Las Parroquias y los líderes carecen de recursos económicos para la participación en los diferentes eventos.
Algunos grupos sólo le trabajan al aspecto litúrgico.
Bajo nivel de formación académica en un amplio sector de la población afro.
El compromiso de algunos líderes no corresponde a la capacitación recibida.
No se ha logrado la participación de todas las Parroquias y Diócesis con significativa presencia afro.
Propuestas:
Fortalecer el CEPAC con la participación de delegados/as de todas las Arquidiócesis, Diócesis y Vicariatos que tienen significativa presencia afrocolombiana.
Estudiar e investigar la historia del pueblo negro en Colombia, como una herramienta que facilita fortalecer la identidad.
Apoyar todas las acciones que se realizan para brindar protección a los líderes y grupos amenazados por los actores violentos.
Continuar el proceso de Inculturación en la liturgia.
Seguir insistiendo a las Congregaciones Religiosas masculinas y femeninas para que los Religiosos/as realizan la labor Pastoral en las comunidades afrocolombianas, para fortalecer el proceso actual.
Participar activamente como CEPAC en el proceso sociopolítico actual del pueblo afrocolombiano, como estrategia de autonomía y en la búsqueda de mejores condiciones de vida para el pueblo.
En Colombia, país multi-étnico, vivimos aproximadamente 10 millones de hombres y mujeres afrodescendientes. Existen regiones donde la mayoría de su población es negra. Esto nos lleva a preguntarnos por la historia de nuestro pueblo afrocolombiano, para conocer, amar nuestras raíces y luchar por el fortalecimiento de nuestra identidad.
CENTRO DE ABASTECIMIENTO Y DISTRIBUCION
Los historiadores señalan que entre 150 mil y 200 mil esclavizados entraron por Cartagena y fueron distribuidos hacia Ecuador, Venezuela, Panamá y Perú. De estos más o menos 80 mil quedaron en Colombia.
Comprados en Cartagena y Mompox eran conducidos hacia los mercados del interior, a través de los ríos Cauca y Magdalena. Como centro secundario de comercio se constituyeron: Popayán, Santa fe de Antioquia, Honda (Tolima), Anserma (Caldas), Zaragoza y Cali.
En los primeros años, de cada 100 esclavos 30 eran mujeres y los otros 70 eran hombres pues los esclavistas preferían a los hombres, para trabajar en las minas y haciendas, se despreciaban a los ancianos y a los niños. Posteriormente, cambian de estrategia y empiezan a traer más mujeres para garantizar el nacimiento de más esclavos.
Actualmente el pueblo afrocolombiano está presente en 800 municipios del territorio nacional, incluyendo las regiones oriental y amazónicas. Los principales territorios afrocolombianos son: las llanuras del Atlántico y del Pacífico, los valles medio y bajo de los ríos Magdalena y Cauca, Urabá y Norte del Cauca. Las concentraciones urbanas más importantes están el las ciudades de: Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Santa Marta, Riohacha, Montería, Sincelejo, Buenaventura, Quibdó, Tumaco, Turbo y Guapi.
TRABAJOS DE HOMBRES Y MUJERES ESCLAVIZADOS
El pueblo afrocolombiano fue esclavo en las minas de Zaragoza, Cartago, Santafé de Antioquia, Valle del Cauca, Cauca, Chocó y Nariño. En el servicio doméstico en Santa Marta, Santafé de Bogotá, Cali, Popayán y Santafé de Antioquia; como agricultor y ganadero en la costa Atlántica, Valle del Cauca, Huila, Tolima y los Llanos Orientales; como boga por el río Magdalena; cargueros y cargueras por trochas y caminos. En lugares varios fueron forzados a trabajar como artesanos.
Gracia al trabajo de los africanos y sus descendientes fue posible el desarrollo del país y el crecimiento del capitalismo. Las ganancias de la producción generada por el trabajo esclavo llevaron al proceso de industrialización de Europa, mediante el cual se avanzó hacia el modo de producción capitalista que luego se desarrolló en Colombia.
Una variedad en el servicio doméstico en el ámbito urbano lo constituyó el esclavo convertido en fuente inmediata de ingreso para sus dueños; niños de 10 años, (hombre y mujeres) eran despachados por la mañana a buscar la vida, y debían regresar en la noche con dinero para sus amos; los hombres buscaban ganarse un jornal y las mujeres se dedicaban a la venta de frutas y dulces. La exigencia de algunos amos frente a la renta diaria dio origen a que algunas esclavas se dedicaran a la prostitución.
CASTIGOS MAS COMUNES
Mientras los esclavizados trabajaban eran vigilados por los capataces y, a un intento de descanso, eran castigados con el látigo. Si una persona africana o sus descendientes trataban de huir o en efecto huían y eran capturados los colgaban de una viga, se les daban 50 latigazos y más. Si el que huía era un capataz, o líder era cortado en pedacitos colocando parte de sus miembros en las plazas, para que los demás cogieran escarmiento. Si una mujer embarazada cometía un delito se hacía un hueco en la tierra donde se le metía la barriga y en la espalda le daban rejo; a los que huían al monte los perseguían con perros y si lograban cogerlo, como castigo le rompían el tendón del pie y le hacían cargar un hierro, en otros lugares les cortaban el pie o lo peor, los condenaban a muerte. Otros castigos eran:
El corte de la lengua, cuando hablaban su idioma nativo.
El vaciamiento de un ojo.
La castración.
El baño en aceite hirviendo. Todo esto reglamentado en las leyes.
UNA SOLA LENGUA, UNA SOLA RELIGION
Los dos grupos lingüísticos dominantes entre los africanos llegados a Colombia son: El bantú y el sudanés, los esclavizados generalmente estaban en condiciones de comunicarse con grupos tribales vecinos mediante el conocimiento de dos o tres lenguas o dialectos cosa que no le convenía al esclavizador. Por eso, para obligarlos a olvidar su lengua nativa, se les separaba de su grupo tribal y vecino; se les mezclaba con personas de otras tribus. La necesidad de comunicación se impuso y la lengua castellana pasó a ser la lengua usada, con la excepción del Palenque de San Basilio, donde quedó la lengua palenquera y San Andrés y Providencia donde se construyó una lengua criolla con expresiones del inglés, castellano y lenguas africanas.
Por otro lado los doctrineros debían instruir en la fe católica a todos los esclavizados buscando alejarlos de sus practicas religiosas (ritos, mitos, cantos, dioses y visión de mundo) aludiendo que eran practicas diabólicas. Para ser reconocido en la nueva sociedad tenían que pertenecer a la religión católica. Recibir el sacramento del bautismo era una condición indispensable para entrar a la América hispánica, según las normas de la corona española, que prohibía la entrada a judíos, herejes y paganos.
La mayor referencia a la metodología de adoctrinamiento a los esclavos en Colombia es la de los jesuitas Alonso de Sandoval y Pedro Claver. Sobre todo de este último, quien tuvo como principal ocupación la acogida de los africanos y su bautismo a través de una catequesis que tenía como característica propia el amor y la caridad. La utilización de la cruz les permitió entrar al alma del pueblo negro, pues identificaban el sufrimiento de Cristo con el propio sufrimiento, además para el grupo bantú existía la referencia de la cruz Elegua.
A pesar de ser una religión impuesta, pronto encontró muchos elementos comunes en la espiritualidad de las diferentes tribus de origen y se empezaron a recrear las tradiciones religiosas que llegan hasta nuestros días, en el ritual mortuorio, el agua del socorro, los alumbraos a los Santos, los alabaos y arrullos, lo mismo que las fiestas patronales.
En Colombia, como en los países que fueron colonias españolas e inglesas, se conservaron elementos dispersos de la espiritualidad africana debido al adoctrinamiento cristiano intenso de españoles e ingleses, en cambio en las colonias portuguesas y en las islas del Caribe fue posible la conservación de estructuras y elaboración de nuevas síntesis que hoy conocemos como religiones afroamericanas. Es el caso del Candomblé y la Macumba en Brasil, el Vudú en Haití, la Santería en Cuba y República Dominicana y la filosofía religiosa Rastafari, practicada especialmente en Jamaica, entre otras.