Nació en Lorica, Córdoba, 17 de marzo de 1920 y murió en la Ciudad de Bogotá en el año 2004. Escritor, novelista, antropólogo, investigador y científico social.
Siendo niño Manuel Zapata Olivella, su padre, el profesor Antonio María Zapata Vásquez, se trasladó con su familia a Cartagena de Indias, en donde refundo el Colegio “La Fraternidad” donde el ser humano y su entorno, eran los ejes fundamentales de estudio desde una óptica científica y humanista, que reñía con la cátedra religiosa imperante para la época.
Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. De 1943 a 1947 viajó por América Central y México ejerciendo los más diversos oficios. En la ciudad de México trabajó en el Sanatorio Psiquiátrico del Dr. Ramírez y después en el Hospital Ortopédico del Dr. cantante Alfonso Ortiz Tirado, para la revista Time y para la revista Sucesos para Todos. Discutía contra su hermano Virgilio defendiendo a los Estados Unidos, cambiando de manera de pensar después de un viaje a este país donde sufrió discriminación racial.
Escritor, novelista, antropólogo, investigador y científico social. Manuel Zapata Olivella, fue uno de los afrocolombianos más destacados del siglo XX. viajó por América Central y México ejerciendo los más diversos oficios, durante su estancia en México, escribió la novela no publicada “Arroz Amargo”. Como etnógrafo, publicó varios estudios sobre las culturas de los negros de Colombia.
Manuel Zapata Olivella es un médico, antropólogo y literato de prestigio, comprometido con la causa de la valoración de la cultura afrocolombiana.
Producto de su dedicación, en años recientes ha realizado numerosos trabajos y ensayos relacionados con aspectos artísticos, literarios, culturales y sociopolíticos de las comunidades afrocolombianas. Entre ellos sobresale Las claves mágicas de América (raza, clase, cultura), publicado en 1989, en el que sostiene que existen formas veladas de discriminación y que hay una cierta coincidencia entre el dominio de clase y el étnico.
Los ensayos y trabajos de Zapata Olivella tienen el mérito de hacer un constante llamado al reconocimiento de los aportes de las comunidades afrocolombianas a la identidad cultural de la nación, con el fin de que cada uno de los colombianos considere suya la raíz africana que hace parte de nuestra identidad.
Su producción literaria ha tenido éxitos continuos, como lo atestiguan dos de sus reconocidas novelas: Chambacú, corral de negros y Changó, el gran putas.
Discutía contra su hermano Virgilio defendiendo a los Estados Unidos, cambiando de manera de pensar después de un viaje a este país donde sufrió discriminación racial. Durante su estancia en México, escribió la novela no publicada “Arroz Amargo”. Como etnógrafo, publicó varios estudios sobre las culturas de los negros de Colombia. Enseñó en varias universidades de Estados Unidos, Canadá, Centroamérica, y África. Fundó y dirigió la revista de literatura Letras Nacionales.
El tema principal de la narrativa de Zapata Olivella es la historia y la cultura de los habitantes del caribe colombiano, en especial la vivencia de los negros e indigenas. Su obra más importante es la novela Changó, el Gran Putas (1983), una extensa obra que se propone como la epopeya de los afroamericanos, narrando sus orígenes en África, las historias de los negros cimarrones en Cartagena y la independencia de Haití, hasta llegar a la lucha contra la segregación en Estados Unidos. Su novela anterior En Chimá nace un santo (1964) fue finalista en dos concursos legendarios, el Esso de 1963, en que fue derrotada por Gabriel García Márquez con La mala hora y el Premio de Novela Breve Seix Barral, cuyo primer puesto fue para La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.
La forma en que los afrodescendientes se han ubicado en una zona u otra del territorio colombiano ha dependido de estrategias de emancipación o huída, poblamiento y establecimiento de comunidades libres en gran parte de la geografía nacional. Aun hoy en día, la apropiación de espacios por parte de los afrocolombianos se hace de manera espontánea y creativa, y responde a destrezas para la supervivencia física y cultural.
En el Departamento del Atlantico, estas comunidades las podemos encontrar en los siguientes territorios como:
Puerto Colombia, Barranquilla, Soledad, Galapa, Tubará, Malambo, Juan de Acosta, Baranoa, Sabanagrande, Polonuevo, Santo Tomas, Usiacuri, Piojo, Cienaga del Totumo, Palmar de Varela, Ponedera, Sabanalarga, Luruaco, Repelón, Embalse Guójaro, Candelaria, Manatí, Campo de la Cruz, Suan y Santa Lucia.
Las localidades afrodescendientes en el litoral Caribe se formaron a partir de núcleos de esclavizados africanos cimarrones donde los rasgos culturales de sus lugares de origen perviven con mucha fuerza. Otros poblados de la región, se han formando de un intenso proceso de mulataje, donde las huellas de africanía conviven con rasgos culturales provenientes de otras sociedades. Estas comunidades, hoy día, están ubicadas lo largo y ancho de las tierras costeras que van desde el golfo de Urabá al noroeste de Antioquia, hasta la península de la Guajira, incluyendo los departamentos de Sucre, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena y Cesar. El paisaje se caracteriza por el inmenso mar Caribe que rodea la región, en el cual confluyen ríos, caños, arroyos, ciénagas y extensas áreas de humedales. Los climas que la constituyen son variados y se caracterizan por la gran diversidad de flora y fauna.
Por su parte, el departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina esta compuesto por una vegetación exuberante de bosque tropical seco en su transición al bosque húmedo tropical. Las islas están pobladas por árboles maderables y mangles de varias especies. San Andrés, está cubierta por palmeras de coco y Providencia y Santa Catalina, por una flora variada y algunos sectores de bosques nativos. Además, hay plataformas, arrecifes de las Islas y Cayos, ricos en productividad biológica, aunque existe un área compuesta por aguas oceánicas desérticas y vacías.
La población afrodescendiente de las islas arribó en 1633 cuando un pequeño número de esclavizados fue conducido desde la Isla Tortuga, por los puritanos ingleses que se habían asentado con el propósito de crear una nueva sociedad de base religiosa calvinista dedicada a la producción agrícola; especialmente al cultivo del tabaco, caña de azúcar, índigo y algodón. Desde entonces su número creció en forma constante; traídos principalmente por piratas y contrabandistas. En la costa Pacífica, los afrodescendientes han poblado la mayoría de la región conocida como Chocó Biogeográfico. Allí, el proceso de mulataje ha sido menor que en el Caribe y el desarrollo de las vías de comunicación es aun hoy bastante precario. Estos rasgos han implicado que la región sea un lugar privilegiado para la manifestación y pervivencia de huellas de africanía. En cuanto al paisaje, la región comprende la franja costera, lluviosa y húmeda de los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Desde el punto de vista de su configuración geográfica y cultural, podemos identificar dos áreas diferenciadas, cuya única frontera es el cauce del río San Juan. La zona centro-norte se caracteriza por tener costas en ambos océanos y grandes cuencas hidrográficas, en las que los afrodescendientes realizan actividades de laboreo minero y pesca. La centrosur es un área de selvas húmedas y llanuras, atravesadas por diversos ríos que forman esteros y manglares.
En cuanto a las áreas de migración reciente se pueden identificar núcleos de población afrodescendiente en sitios marginales de ciudades como Cali, Medellín y Bogotá. Esta población pertenece a sectores que en distintos momentos de la historia nacional han tenido que desplazarse hacia las grandes metrópolis, debido a la intensificación de los conflictos o en busca de mejores condiciones de vida. La mayoría de inmigrantes se han venido estableciendo en zonas de alto riesgo, por su geografía empinada y de difícil acceso para la cobertura de servicios públicos.