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La población afrocolombiana se caracteriza por la explotación de su fuerza de trabajo en los empleos duros, el despojo de sus tierras, el retraso educativo, la pobreza e inhumanidad en las condiciones de vidas familiares, el racismo en las relaciones con las comunidades mestizas blancas, la discriminación racial en la cotidianidad, la exclusión racial en casi todas partes y la ciudadanía incompleta, ciudadanía “recortada” por la violación de sus derechos humanos.

Las graves consecuencias económicas, sociales, culturales, educativas, políticas y espirituales que provocó la Institución de la Esclavitud, están vivas y activas dentro de la sociedad colombiana unidas a los desequilibrios, inseguridades e injusticias propios del modelo de desarrollo económico y social capitalista promovido por las élites dominantes, sus víctimas siguen siendo las poblaciones afrodescendientes que reivindican la verdad, justicia, reparación y equidad social y comunitaria.

Estudios recientes del Departamento Nacional de Planeación DPN, citados por CIMARRÓN en su Informe 2004 sobre el estado de los Derechos Humanos de las Comunidades Afrocolombianas, concluyen que el 90% de la población afrocolombiana vive en condiciones alarmantes de miseria, exclusión social, discriminación racial y segregación social. CIMARRÓN afirma que el panorama socioeconómico refleja que en Colombia la mayoría de los descendientes de los africanos son pobres, y que la mayoría de los pobres son descendientes de africanos, sin que ello haya sido motivo de preocupación para los gobiernos.

Algunas estadísticas del DNP sobre la realidad afrocolombiana son las siguientes:

* Las zonas de mayor predominio de población afrocolombiana son aquellas que presentan los más bajos índices de calidad de vida del país.

* El ingreso per cápita promedio de los (as) afrocolombianos(a) se aproxima a los 500 dólares anuales, frente a un promedio nacional superior a los 1500 dólares.

* El 75% de la población afro del país recibe salarios inferiores al mínimo legal y su esperanza de vida se ubica en un 20% por debajo del promedio nacional.

* La calidad de la educación secundaria que recibe la juventud afrocolombiana es inferior en un 40%, al compararla con el promedio nacional.

* En los departamentos del Pacífico colombiano, de cada 100 jóvenes afros que terminan la secundaria, sólo 2 ingresan a la educación superior.

* Aproximadamente el 85% de la población afrocolombiana vive en condiciones de pobreza y marginalidad, sin acceso a todos los servicios públicos básicos.

La población afrocolombiana, corresponde al 26% aproximadamente de la población nacional, más de 10.562.519 millones de personas; el 30% de esta población vive en el Chocó Biogeográfico, más del 50% reside en la zona rural, y un 45% aproximadamente viven en las grandes y medianas ciudades, en los barrios marginados; un porcentaje mínimo vive en condiciones satisfactorias.

A partir de los años 40 se ha presentado una oleada de migraciones del campo a las ciudades. Este fenómeno se debe a cuatro causas fundamentales: búsqueda de trabajo, baja rentabilidad de las actividades productivas, menoscabo de la seguridad alimentaría, el desplazamiento forzoso ocasionada por la violencia de los grupos alzados en armas, la violencia común, las masacres y el estudio.

El 80% de los afro colombianos viven por debajo de la línea de pobreza absoluta, posee el mayor coeficiente de desigualdad de distribución de los ingresos, el 74% recibe salarios por debajo del mínimo legal, el Índice de Desarrollo Humano es de 0.66 que es el más bajo de la población colombiana, bajísimo índice de telecomunicaciones, alto índice de desempleo en la zona rural y urbana, bajo nivel institucional en el ámbito nacional departamental y municipal, y bajo nivel de las instituciones que apoyan el desarrollo específico de las comunidades afrocolombianas.

El Índice de Pobreza Humana, que representa defunciones de menores de 40 años, analfabetas de 15 años y más, las condiciones de vida (sin acueducto, sin servicios de salud, desnutrición global, etc.) es del 10.4% en Latinoamérica, Colombia ocupa el puesto 11, por debajo de Uruguay, Costa Rica, Cuba y chile. Esta posición denigrante está relacionada directamente con el estado de subdesarrollo que vive la cuarta parte de la población colombiana, representada en los pueblos afrocolombianos.

La superación de esta compleja problemática de la población afrocolombiana requiere de la intervención especial y prolongada del gobierno nacional, en estrecha coordinación con los gobiernos departamentales y nacionales, asignando recursos suficientes y condiciones institucionales apropiadas para la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana, que en cumplimiento de la Ley 70/93, cada gobierno debe implementar dentro del Plan de Desarrollo y el Plan de Inversión Nacionales. En el Departamento Nacional de Planeación DNP debe crearse una unidad especial de planeación y seguimiento a la implementación y ejecución del plan afrocolombiano.

El gobierno nacional debe elevar a política pública la lucha contra la exclusión racial de las personas negras en el mercado laboral público y privado. Es urgente la concertación e implementación de un Programa Nacional para la igualdad racial en las Oportunidades de Empleo, que establezca medidas de acción afirmativa o diferenciación positiva, a favor de las personas negras competentes y estímulos fiscales y en la contratación estatal a favor de los empleadores cooperantes.

Pero también las personas afros deben asumir sus propias responsabilidades étnicas y sociales. En los municipios los partidos políticos, las organizaciones sociales y las alcaldías, deben concertar y determinar los proyectos de vida que desean para el presente y futuro de la niñez y la juventud afrocolombiana, estos proyectos deben contener y desarrollar los valores de la identidad afrocolombiana, y reflejarlos en los planes de desarrollo. Nadie podrá ejecutar acciones de progreso étnico-social de las comunidades afros si ellas mismas, a través de sus líderes y organizaciones sociales, educativas y políticas, no lo quieren hacer para sí mismas.

Sacado de la páginas: http://www.lablaa.org/blaavirtual/sociologia/estudiosafro/estudiosafro5.htm y la campaña presidencial de Noemi Sanin y la página http://axe-cali.tripod.com/estadisticas-c.htm

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CENTRO DE PASTORAL AFROCOLOMBIANA, CEPAC

La Pastoral afrocolombiana se concretiza en el CEPAC, Centro de Pastoral Afrocolombiana, que tiene su origen en la inquietud de Agentes de Pastoral Afrocolombianos/as liderados por Fray William Robert Riascos. El objetivo de esta pastoral es apoyar el fortalecimiento de la identidad y el proceso organizativo a nivel nacional, también unificar criterios entre los agentes de pastoral afros y no afros que acompañan al pueblo. El trabajo del CEPAC se ha coordinado con la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal y con el Delegado del CELAM-SEPAFRO. Se ha fortalecido la participación en los Encuentros de Pastoral Afroamericana (EPA) que desde 1.980 se vienen realizando a nivel de América Latina y el Caribe.

Podemos considerar como precursor de la Pastoral Afrocolombiana a Monseñor Gerardo Valencia Cano, primer Obispo de Buenaventura, quien amó entrañablemente a este pueblo y tenía claro que la liberación del pueblo negro debía ser gestada por sus mismos líderes, por eso apoyó la formación desde todos los ángulos y valoraba el saber cultural.

ENCUENTROS NACIONALES

Desde el inicio se quiso resaltar la fecha del 21 de mayo, para conmemorar la abolición legal de la esclavitud en Colombia (1851) y en cada Encuentro se han trabajado temas de formación respondiendo a la realidad coyuntural de la Comunidad AFRO:

Primer Encuentro de Pastoral Afrocolombiana: Se realiza en Medellín el 21 de mayo de 1992, para reflexionar sobre quiénes somos, dónde estamos y qué estamos haciendo los religiosos, religiosas, y laicos afrocolombianos. Se contó también con la participaron de algunos Agentes de Pastoral que trabajaban con las comunidades negras.

  1. Segundo, tercer y cuarto encuentro se realizan en Buenaventura y el quinto en Cartagena (1.994 -1.996) en coordinación con la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal de Colombia. Se empieza la metodología de realizar una investigación antes del encuentro para luego compartir y finalmente sistematizar y publicar en el Boletín Pueblos. De esta forma se promueven las investigaciones sobre Ritual Mortuorio, Navidad, Semana Santa y Fiestas Patronales.
  2. Sexto, séptimo, octavo y noveno encuentro (1.997-2.000) se realizan en Buenaventura, continuando la investigación ¿Quién es Cristo para el Pueblo Negro? y Etnodesarrollo.
  3. Décimo encuentro realizado en Buenaventura del 17 al 21 de Mayo de 2.001, en el marco de la conmemoración de los 150 años de la abolición legal de la esclavitud en Colombia. En este encuentro, se trataron los siguientes temas:
  1. Significado de la abolición legal de la esclavización.
  2. Secuelas de la esclavitud.
  3. Perspectivas organizativas como alternativas de etno-desarrollo.
  4. Retos que plantea la pastoral al pueblo Afrocolombiano en los 150 años de abolición legal de la esclavitud. En este encuentro se elaboró el primer Manifiesto que recoge el pensamiento y los desafíos del pueblo negro de Colombia, conmemorando la abolición de la esclavitud.
  1. Décimo primer encuentro realizado en Buenaventura del 18 al 22 de Mayo de 2.002, se trabajó el tema Aporte de la mujer afrocolombiana en la construcción de la identidad del pueblo colombiano. Se trabajaron los 10 subtemas que se debían compartir en el IX Encuentro de Pastoral Afroamericana, en Lima-Perú en el mes de febrero de 2003.
  2. Décimo segundo encuentro a cargo de la Delegación de Cali, se realizó del 18 al 22 de mayo de 2003. Por petición de los participantes en el Encuentro anterior se trabajó el tema Fe y Política, buscando elementos que nos permitan participar con conciencia crítica en el proceso socio-político que está viviendo el pueblo afrocolombiano.

LOGROS, DIFICULTADES Y PROPUESTAS DE LA PASTORAL AFROCOLOMBIANA

Logros:

  • Valoración y rescate de tradiciones religiosas afrocolombianas
  • Vocaciones Sacerdotales y Religiosas afrocolombianas en diferentes Congregaciones y Diócesis
  • Se ha ganado un buen espacio en la liturgia, en muchas parroquias, donde se celebra la eucaristía con cantos, danzas y expresiones propias
  • En varios sectores se apoya desde la Pastoral el proceso organizativo y experiencias de etnodesarrollo, de etnoeducación y culturales
  • Los Encuentros Nacionales e Internacionales han sido oportunidades de conocimiento mutuo y de compartir experiencias
  • Las investigaciones realizadas sobre el ritual mortuorio, las fiestas patronales, navidad, Semana Santa, etnodesarrollo y género nos han dado base para sistematizar nuestras propias experiencias, fortalecer los valores para compartir lo que somos y tenemos
  • Estamos aprendiendo a trabajar en forma integrada: Sacerdotes, Religiosos/as, y laicos afrocolombianos lo mismo que con Agentes de Pastoral no Afro, pero comprometidos con nuestra causa
  • En algunas oportunidades se ha podido coordinar la animación de la Pastoral Afrocolombiana con la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal y el SEPAFRO-CELAM.

Dificultades:

  • Presencia de actores armados en territorios afrocolombianos, han realizado masacres y amenazas, provocando la desestabilización y el desplazamiento como una nueva forma de esclavitud.
  • Necesidades básicas no satisfechas en un gran porcentaje de la población afrocolombiana.
  • Existe un sector de la Iglesia que no apoya el trabajo de Pastoral Afrocolombiana por considerarlo excluyente.
  • Las estructuras de la formación en Seminarios y Congregaciones masculinas y femeninas no facilitan la comprensión y perseverancia de las vocaciones afrocolombianas.
  • En un gran porcentaje de la población afrodescendiente no se ha logrado fortalecer la identidad de pueblo afrocolombiano.
  • Las Parroquias y los líderes carecen de recursos económicos para la participación en los diferentes eventos.
  • Algunos grupos sólo le trabajan al aspecto litúrgico.
  • Bajo nivel de formación académica en un amplio sector de la población afro.
  • El compromiso de algunos líderes no corresponde a la capacitación recibida.
  • No se ha logrado la participación de todas las Parroquias y Diócesis con significativa presencia afro.

Propuestas:

  • Fortalecer el CEPAC con la participación de delegados/as de todas las Arquidiócesis, Diócesis y Vicariatos que tienen significativa presencia afrocolombiana.
  • Estudiar e investigar la historia del pueblo negro en Colombia, como una herramienta que facilita fortalecer la identidad.
  • Apoyar todas las acciones que se realizan para brindar protección a los líderes y grupos amenazados por los actores violentos.
  • Continuar el proceso de Inculturación en la liturgia.
  • Seguir insistiendo a las Congregaciones Religiosas masculinas y femeninas para que los Religiosos/as realizan la labor Pastoral en las comunidades afrocolombianas, para fortalecer el proceso actual.
  • Participar activamente como CEPAC en el proceso sociopolítico actual del pueblo afrocolombiano, como estrategia de autonomía y en la búsqueda de mejores condiciones de vida para el pueblo.

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ninas africanas LA MUJER AFROCOLOMBIANA PARTICIPO EN LA CONSTRUCCION DE UNA IDENTIDAD NACIONALLA VIOLENCIA SEXUAL LA FORMA MAS HUMILLANTE DE ESCLAVITUD

Ya hemos analizado la situación inhumana en que se realizó la esclavización del hombre africano en las Américas, a todos estos sufrimientos al analizar el caso particular de la mujer encontramos que, además de sus músculos para el trabajo físico, se buscaba su capacidad sexual y procreadora como una ventaja que la hacía una mercancía valiosa. A ella la sumía en la más profunda humillación e impotencia. Esta humillación después de tantos siglos se introyectó en algunas mujeres afrodescendientes, pero otras han mantenido la fortaleza y valentía para defender la vida como máximo valor, y la confrontar a la sociedad dominante.

Durante los primeros años de la trata se transportó un alto porcentaje de hombres con relación al número de mujeres, los hombres representaban mejores beneficios económicos; esta situación produjo una quiebra profunda en la estabilidad emocional del africano esclavizado, destruyó la posibilidad de relaciones heterosexuales propias de las culturas de origen. Las pocas mujeres que se introdujeron al Nuevo Mundo durante este período no ofrecían una solución a la privación de la vida sexual del africano esclavizado, pues éstas eran escogidas por los amos, quienes las sometían a practicas sexuales abusivas.

Es importante recordar que la conquista y la colonia se realizó por soldados y colonos peninsulares que llegaron a la América sin sus familias y la necesidad biológica impuso las relaciones poligámicas que los moros habían practicado durante su larga dominación en España. La mujer africana esclavizada y la indígena, tomadas como botín de guerra, aportaron la parte femenina para la construcción de la sociedad multiétnica latinoamericana, sin que se haya respetado en lo más mínimo las característica de cada grupo étnico.

En Norteamérica también se dio el mestizaje entre anglosajón y mujeres negras e indígenas, pero en menores proporciones, pues las tradiciones religiosas protestantes eran más estrictas que las de la Iglesia Católica y sobre todo porque desde los inicios llegaban acompañados de sus mujeres e hijas. La Iglesia Católica condenaba estas uniones, pero era más tolerante en aceptarlas que los protestantes que no solo las condenaban sino que se negaron a recibir a los africanos y sus descendientes en sus congregaciones.

La escasez de mujeres negras determinó que para el africano esclavizado fuera más fácil conseguir una mujer indígena que una compañera de su propia raza. Las africanas cuidadosamente seleccionadas por los traficantes negreros entre las más robustas y hermosas, eran prontamente acaparadas por los hacendados blancos, administradores coloniales, criollos y soldados. La situación se hizo tan dramática que en repetidas ocasiones los hombres africanos solicitaron a la corona española que impidiera el acaparamiento por los amos de las mujeres negras que llegaban a la América.

Para la mujer africana negra esclavizada la humillación era total, su sentimiento de odio y de venganza por la violación física se estrellaba con el amor y el sufrimiento por la suerte del hijo o de la hija sembrada en su vientre.

Con el correr del tiempo, ya en la época colonial, algunas mujeres afrodescendientes empiezan a sacar ventaja de esta humillación, y buscan en el mestizaje las mejores condiciones de vida para sus hijas e hijos.

La ganancia por parte de los amos era por punta y punta: La mujer afrodescendiente era sometida al duro trabajo de la mina, de las plantaciones o del servicio doméstico, en la noche era su amante y las hijas o hijos que nacieran aumentaban el número de sus esclavos. Las hijas e hijos de esclavas se consideraban propiedad inalienable de los dueños de la plantación.

La mujer afrodescendiente sufría la triple marginación ser negra, pobre-esclava, y ser mujer. Sólo podía vivir la maternidad mientras amamantaba a su hija o hijo, pues apenas el niño/a se alimentaba solo el amo podía negociarlos, cambiarlos, venderlos, tratarlos a su antojo, pues no le pertenecían a la madre, ni tenía derecho a formar una familia.

Era tan evidente el atropello que significaba para la mujer negra y para sus hijas e hijos el trato de que eran objeto, que la Ley de Manumisión de partos del 19 de julio de 1821 aligeró un poco la humillación y el sufrimiento de la mujer. A pesar de eso, significó una traición, el Congreso de Cúcuta la dio en lugar de la abolición real de la esclavitud que se esperaba por las promesas de Bolívar a los soldados afrodescendientes y al presidente de Haití.

“Artículo 1º. Serán libres los hijos de las esclavas que nazcan desde el día de la publicación de esta Ley en las capitales de Provincia, y como tales se inscribirán sus nombres en los registros cívicos de las Municipalidades y en los libros parroquiales.

Artículo 2º. Los dueños de esclavas tendrán la obligación precisa de educar, vestir y alimentar a los hijos de éstas, que nazcan desde el día de la publicación de la ley; pero ellos, en recompensa, deberán indemnizar a los amos de sus madres los gastos impedidos en su crianza con sus obras y servicios que les prestarán hasta la edad de dieciocho años cumplidos”.

Conscientes de que las leyes tratan de corregir una situación contraria a la que proponen, podemos entender que hasta esta fecha se practicó la horrenda costumbre de arrancar a las mujeres negras esclavizadas sus hijas e hijos, y fue preciso esperar 30 años más, hasta el 21 de mayo de 1851, para que se expidiera la Ley de la Abolición de la esclavitud.

RESISTENCIA DE LAS MUJERES AFROCOLOMBIANAS

Las mujeres africanas esclavizadas y sus hijas nacidas en América, se rebelaron siempre ante esta humillación, cada una, según el lugar donde fue ubicada, buscaba la forma de liberarse y de liberar a sus descendientes de esa situación:

Fueron formas de resistencia radicales el suicidio, el asesinato de los propios hijos y el aborto provocado, pensando que la muerte era preferible a la esclavitud. Pero la forma más significativa para el proceso como pueblo afrodescendiente, fue la participación en los palenques:

“San Basilio de Palenque es el resultado del movimiento de insurrección esclavista más sobresaliente en Colombia; movimiento que se inicia con 37 personas negras entre mujeres y hombres, orientado por Benkos Biohó, exmonarca de un estado africano”.

Al lado de Benkos es preciso rescatar la figura de su esposa Wiwa, reina del Palenque de Sierra María, quien con su hija Orika, princesa del palenque de San Basilio, reconocida cimarrona, y su hijo Sando, continuó el proyecto de libertad, después de la muerte del líder, esposo y padre el 16 de marzo de 1621.

Encontramos otros testimonios de mujeres palenqueras, que no solo apoyaban la lucha de los hombres, sino que eran grandes guerreras como Polonia, y Agustina.

Otra forma de resistencia fue la labor de las niñeras, nodrizas y ayas quienes sometidas al estilo de la casa grande, utilizan el cuidado de los niños de los amos para hacerles conocer los valores culturales propios, por medio de historias y cantos de cuna. Aquí se trata de un proceso lento, difícil de demostrar pero que hoy descubrimos reflejado en la mentalidad de la cultura latinoamericana.

Es importante rescatar la memoria de la resistencia de las mujeres afrocolombianas, como un estímulo al proceso actual, donde es preciso despertar el liderazgo femenino para defender la propia identidad y el territorio. Hoy no es extraño encontrar mujeres afrodescendientes al frente de organizaciones, de procesos económicos comunitarios y de investigación de la cultura.

ETNODESARROLLO EN MANOS DE MUJERES AFRODESCENDIENTES

El aporte de las mujeres afrodescendientes en el campo económico se ha invisibilizado y subvalorado, por eso es necesario socializarlo como una forma de estimular la autoestima y el deseo de capacitación para la mujer de hoy.

A) En El Sector Rural

En el sector rural podemos resaltar el trabajo en la minería. Inicialmente se trabajaban las minas de los amos, pero luego como espacio libre son trabajadas por grupos familiares. Las mujeres afrodescendientes siguen teniendo un puesto especial en el estilo rudimentario tradicional de extraer el oro llamado mazamorreo. Este duro trabajo le ha permitido sobrevivir a muchas mujeres y aportar para sacar adelante la familia. Cuando las cosas salen bien es posible conseguir alguna alhaja, para satisfacer la vanidad femenina y como un sistema propio de ahorro, pues en caso de necesidades se puede empeñar.

La agricultura, en la costa pacífica colombiana tiene espacios propios para la mujer, para su economía, es el caso del cultivo de la caña y la destilación y comercialización del viche. En el cultivo del arroz, la mujer debe aportar en la desyerbada y cosecha, pero cuando hace estos trabajos a otras personas siempre su salario es inferior comparado con el del hombre.

Es importante resaltar el trabajo que realizan las mujeres en el campo de las empresas comunitarias. Las mujeres de Noanamá trabajan en la elaboración de vinos de frutas y hierbas medicinales de la región (albahaca, limoncillo, marañón, borojó, aguacate…), también en el Patía hay un grupo de mujeres que hacen y exportan mermeladas. Estas mujeres y todas las que toman las riendas de su propia economía son dignas de nuestro apoyo y agradecimiento por ser gestoras de su propio etnodesarrollo.

En el campo rural es significativo el aporte de las mujeres afrocolombianas en el magisterio y la centenaria conservación cultural que mantienen a través de la enseñanza. No hay que pasar desapercibido el papel que las mujeres Afrocolombianas han desempeñado a nivel organizativo, su vinculación a los procesos comunitarios ha fortalecido el etnodesarrollo en la zona rural.

B) En El Sector Urbano:

En el sector urbano la tradición más antigua está relacionada con las ventas de frutas y dulces, como es el caso de las palenqueras:

“San Basilio de Palenque cuenta en la actualidad con 7.000 habitantes aproximadamente; los hombres se dedican en su mayoría a la agricultura y la ganadería a menor escala; las mujeres a la venta ambulante de los productos cosechados por los hombres y los dulces y bollos que ellas fabrican artesanalmente”.

Estas mujeres en la temporada alta o de vacaciones en Cartagena y Santa Marta, se han convertido en símbolo de expresión estética y adorno, atrayendo a los turistas al caminar con mucho garbo con sus frutas en la cabeza. Actualmente se ha incrementado al lado de las ventas el servicio de los peinados afro, con las trencitas que tanto atraen a los visitantes.

Otro campo muy fuerte es el de servicios domésticos, que ha sido tradicionalmente la entrada al mundo urbano, y a la movilidad social, pero se sigue desarrollando en la mayoría de los casos en condiciones degradantes. Casi siempre faltan condiciones de seguridad social, pueden ser despedidas sin previo aviso, y la sombra del acoso sexual siempre aparece. La mayoría de las mujeres son madres que deben dejar sus hijos con las abuelas o en el campo, mientras ellas se rebuscan la vida. Pero alrededor del trabajo doméstico en las grandes ciudades de Colombia, como Bogotá, Medellín y Cali, se ha elaborado toda una cultura de solidaridad y compartir. Generalmente se tiene un lugar determinado (el parque Berrío en Medellín, el terminal de Cali, el parque Caldas en Popayán…) como lugar de encuentro y compartir los días festivos y de descanso.

Detrás del incremento del trabajo doméstico hay dos factores básicos: Por el lado de la oferta, la capacidad de poder dejar a los niños con las abuelas en la costa o en el campo, da a las madres que tienen que trabajar un margen competitivo que aumenta su participación en el servicio doméstico. Por el lado de la demanda, la imagen generalizada de las mujeres negras como sirvientas abre este particular mercado de trabajo a las mujeres chocoanas y del Pacífico colombiano, de la misma manera como hace más difícil para ellas el entrar a cualquier otro espacio. Por este motivo es un desafío valioso apoyar a las mujeres afrodescendientes que trabajan en el servicio doméstico, motivar su organización para conocer y exigir sus derechos, propiciar la capacitación.

Lavandería y culinaria son practicas de trabajo para las mujeres en los centros urbanos que les permiten un poco de flexibilidad en el manejo del tiempo propio. Muchas mujeres negras trabajan en la cocina de restaurantes, pues es reconocido tradicionalmente el buen gusto para la culinaria. Habría que incrementar los Restaurantes manejados por las mismas mujeres, para que así la utilidad se incremente y permita una mayor producción.

En el magisterio se encuentra otro campo grande de labor para la mujer afrodescendiente, podemos remontarnos al aporte del Dr. Diego Luis Córdoba (1907-1964), primer senador chocoano y gran líder del pueblo afrocolombiano, que logró la creación de las Escuelas Normales para el Chocó. Desde esa época muchas mujeres afrodescendientes aprovecharon esa oportunidad y se entrenaron como maestras, encontraron trabajo en el Pacífico y fuera de su región. Es muy común encontrar maestras y maestros del Chocó y del Pacífico en regiones tan aisladas y distantes como los Departamentos de Guainía y Meta o en la cuenca amazónica. Es importante estimular el trabajo de las educadoras afrodescendientes e invitarlas a aprovechar el espacio tan valioso de la educación formal para trasmitir los valores propios de la cultura y las motivaciones a fortalecer el proceso como pueblo negro.

C)Participación en el proceso organizativo y en el campo político:

Progresivamente aumenta la participación de las mujeres afrodescendientes en los procesos organizativos de base, en las Comisiones Consultivas Departamentales, en la Comisión Pedagógica Nacional, y en espacios locales de las alcaldías. A nivel nacional se puede destacar Zulia Mena, desempeñó por un período la curul del proceso afrocolombiano en la Cámara de Representantes, elegida por la circunscripción espacial, ganada con la Ley 70 de 1993. Piedad Córdoba, adscrita al partido liberal, se identifica también como afrocolombiana y desde el senado ha apoyado el proceso del pueblo.

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CADENASLa libertad para los esclavizados no fue un gesto de generosidad y filantropía de la clase poderosa, sino el resultado de las exigencias y presiones ejercidas por los mismos afrocolombianos, las continuas revueltas y fugas, los ataques de los cimarrones a las haciendas. Además, ya no eran tan rentables el comercio y mantenimiento de cuadrillas de esclavos. La libertad prometida en la independencia, fue discutida y trabajada en los congresos siguientes y se convirtió en un empeño que duró más o menos 39 años. El bien público, la propiedad privada y la paz, fueron los principios utilizados para atrasar casi indefinidamente la manumisión total.

ABOLICION LEGAL DE LA ESCLAVITUD EN COLOMBIA

En el proceso de abolición de la esclavitud son importantes cuatro fechas:

  1. 1812: La constitución del Estado de Cartagena prohibió el comercio y trata de negros.
  2. 1814: El dictador Juan del Corral ordenó la libertad a los hijos de esclavos nacidos en Antioquia.
  3. 1821: Ley de Libertad de vientre
  4. 1851: 21 de Mayo, el Presidente José Hilario López firma la abolición legal de la esclavitud.
    Se trata de un gesto formal puesto que nuevas leyes y figuras de explotación como arrendamiento, el terraje, trabajos forzosos impuestos y otros continuaron esclavizando al hombre y a la mujer afrocolombiana. En la abolición de la esclavitud se indemnizó al esclavizador y no al esclavizado.

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Después de la independencia, el negro ahondó más en el conocimiento de su situación de esclavo y marginado al participar activamente en las acciones de guerra. Rompió su aislamiento y lo llevó a otras regiones y a detectar otras realidades.

En el Cauca los negros pagaban 10 días de trabajo como impuesto de terraje a la familia Arboleda por el terreno para subsistir. La respuesta fueron levantamientos como los de los colonizadores de Río Palo en Puerto Tejada y Santander de Quilichao que resistieron a los hacendados y a los embates del capitalismo agrario. Desde aquí, muchos se movilizaron hasta establecerse en el litoral Pacífico y las zonas mineras de Barbacoas, en los ríos Telembí y Guelmanbí.

En 1.874, mediante la ley 51, el gobierno determinó la adjudicación de terrenos baldíos a quienes los estuvieran cultivando; se desató un masivo proceso de colonización y desplazamiento de población en busca de tierras, se favoreció especialmente a los grandes terratenientes. Muchos negros mineros y cultivadores de baldíos, por falta de conocimiento e información, no reclamaron la adjudicación y durante un siglo fueron considerados “colonos” en sus propias tierras.

PERSPECTIVAS ORGANIZATIVAS

Para entender el proceso organizativo del pueblo afrocolombiano podemos remontamos a la presencia de los Cimarrones, como ya hemos visto, esto nos dice que el afrocolombiano esclavizado siempre buscó ser libre. Cuatro años después de su llegada forzosa se dieron las expresiones de los Cimarrones. Como la historia fue escrita por los dominadores no encontramos testimonios de todas las gestas de los africanos y sus descendientes en América, sólo se han podido encontrar algunos hechos y testimonios:

v    1852: Jurídicamente no hay presencia de esclavos. Para el afrocolombiano hay dos opciones: Pasar a ser asalariado o vivir en la periferia de las nacientes ciudades, en los ríos y montañas.

v    1900: Se puede hablar de una época de asentamiento donde sobresale el testimonio de Manuel Saturio Valencia (1867-1907), poeta, pedagogo y dirigente popular. Fue el último fusilado en Colombia, el 7 de mayo de 1907, (cuando ya se había suprimido la pena de muerte, pero estratégicamente el decreto no se dio a conocer hasta después de fusilarlo). Lo acusaron de haber incendiado la Calle primera de Quibdó, que representaba los intereses de la sociedad blanca chocoana. Saturio fue profesor de música y canto en las escuelas, juez y personero municipal. Considerado como el primer literato negro del Chocó. Por la misma opresión racista, sus obras quedaron inéditas.

v    1900-1903. Con el desencadenamiento de la Guerra de los Mil Días, vino otra tragedia para el pueblo afrocolombiano que fue violentamente expulsado de la zona del terraje y de sus propias tierras. En el Cauca esta realidad llevó a José Cinecio Mina y sus 100 compañeros a levantarse en armas; por su resistencia y valor, los negros afrocaucanos se ganaron la fama de tener pacto con el diablo, se les llamó “los empautados”.

v    1905, Manuel Hernández “el boche” se levantó contra la supervivencia de la matrícula colonial en la hacienda Misiguay, en Córdoba.

v    1947: Diego Luis Córdoba, primer senador chocoano. El más ilustre del siglo XX, con una mente poderosa, se hizo abogado y emprendió la búsqueda del Chocó como departamento. Otro gran logro de Diego Luis Córdoba fue el fortalecimiento de la educación por medio de la Normal, donde hombres y mujeres se preparan para ejercer el magisterio. Por las diferencias políticas debe viajar a México donde muere.

v    1954: Se realizaron 18 días de protesta ante la amenaza de la desmembración del departamento del Chocó. Al final de la protesta se logró que se archivara el proyecto. El entonces periodista Gabriel García Márquez cubrió para el periódico El Espectador dicha noticia.

v    1959: Proceso de descolonización de los países africanos.

v    1960: Por la influencia de los movimientos extranjeros como los de Martín Luther King y Malcom X en Estados Unidos, Nelson Mandela en Sudáfrica, y Fidel Castro en Cuba, surgen en Colombia diferentes expresiones:

  1. El movimiento de la negritud con Amir Smith Córdoba
  2. Juan Zapata Olivella, con el movimiento multicolor. Se lanzó a la presidencia, pero le ofrecieron un puesto en la Embajada de Haití, aceptó y así fracasó su movimiento.
  3. En 1976 se realiza el Primer Congreso de la Cultura negra de las Américas, en Cali, del 12 al 15 de octubre.
  4. Movimiento Cimarrón: Surge en Colombia liderado por Juan de Dios Mosquera, en Buenaventura el 15 de Diciembre de 1982. Tuvo una primera etapa como Círculo de Estudio SOWETO, en Pereira, Risaralda (1976). Busca los derechos de las negritudes, la superación de toda discriminación racial, la negritud como belleza, la indemnización por los años de esclavitud. En 1.990, su presidente participó como candidato a la Constituyente entre las personalidades.

v    En la década de los 80 surgen en el ámbito del Pacífico las organizaciones Étnico Territoriales que luchan por el reconocimiento como grupo étnico y el derecho a la titulación colectiva. La primera de estas Organizaciones es la ACIA, Asociación Campesina Integral del Atrato, como respuesta al abuso de las compañías madereras en la explotación indiscriminada del bosque, y al taponamiento del río con las trozas. En la búsqueda de solución los campesinos afrocolombianos encuentran el decidido apoyo de la Diócesis de Quibdó y de la Organización indígena Orewa. Otras organizaciones de este estilo son OBAPO, Organización de Barrios Populares de Quibdó, ACADESAN, Asociación Campesina del San Juan, ACABA, Asociación Campesina del Baudó, Coordinadora de Comunidades Negras, entre otros.

v    1984: Experiencia de etnoeducación y etnodesarrollo gestionado por líderes afrocaucanos en el norte del Cauca: Villarrica, La Balsa.

v    En 1986 se realiza un Seminario Internacional con el tema «La Participación del Negro en la Formación de las Sociedades Latinoamericanas»

v    En 1987 la comunidad chocoana volvió a protestar exigiendo la titulación de sus tierras.

v    En 1988 en Tumaco tiene lugar un fuerte paro de protesta por el olvido y el incumplimiento gubernamental a las necesidades vigentes. Dejó en cenizas varias dependencias oficiales.

v    1989: Movimiento investigativo histórico y cultural Cinecio Mina en el norte del Cauca, con el objetivo de luchar por las reivindicaciones étnicas, políticas y ambientales del pueblo afrocolombiano.

Estos grupos y personas han tenido su aporte concreto en el proceso de las comunidades afrocolombianas.

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africa indico PROCEDENCIA RAICES AFRICANASConocemos poco del Africa y muchas veces hablamos como si se tratara de una pequeña aldea donde todos se conocen y hablan la misma lengua. En los medios de comunicación se habla, muchas veces, de algún país de Africa solo cuando ocurre una catástrofe importante. Lo más conocido de esta parte del mundo son sus problemas, junto con las selvas, los animales y el desierto. Por esto lo primero que hay que notar es que se trata de todo un continente con una realidad muy compleja.

En este continente florecieron imperios y reinos de tal magnitud que estuvieron a la cabeza del progreso y de la ciencia. Y si nos remontamos a algunos cientos de miles de años más atrás, en algún rincón de Africa aparecieron los primeros hombres y mujeres, se produjo el salto del homínido al homo sapiens. Adán y Eva, como denominamos a nuestros primeros antepasados, fueron negros[1].

El suelo africano verde y rugoso en algunas zonas reseco y ondulante en los amplios desiertos del Sahara, Namib y Kalahari, encierra bajo sus entrañas inmensos recursos mineros, que desató y sigue desatando la codicia de los occidentales. El desarrollo europeo y norteamericano no hubiera alcanzado niveles tan altos sin los recursos africanos: Primero con la compra y venta de personas esclavizadas, después con la acelerada explotación de las materias primas.

Como lo había intuido Carlos Darwin, al elaborar su teoría sobre la evolución del hombre, parece muy probable que Africa sea la cuna de la humanidad. En tal sentido apuntan numerosos descubrimientos de las ciencias paleontológica, arqueológica, geofísica, geoquímica y otras afines. Lo ha confirmado recientemente la biología molecular con los datos extraídos del ADN.

Por su parte el Padre Theilard de Chardin, eminente paleontólogo, quien descubrió el sinanthropus y dedicó uno de sus libros al estudio de la aparición del hombre en la tierra, llegó a afirmar que fue “en el corazón de Africa donde ha debido surgir el hombre por primera vez”[2].

Está confirmado científicamente que los organismos animales de sangre caliente que se desarrollan en climas cálidos y húmedos adquieren una pigmentación negra, eumelanina. La piel oscura habría sido la condición original del homo sapiens. Podría afirmarse, entonces, que fue del Africa de donde salieron los hombres a poblar el mundo, comenzando por el Valle del Nilo. Se sabe hoy que los antiguos egipcios eran negros. La diversidad racial posterior se obtendría por diferenciación, debido a las influencias climáticas que debieron soportar los hombres al emigrar en otras direcciones.

Es en el Africa donde el hombre empieza a practicar la agricultura, la ganadería y la metalurgia, y se inicia la preocupación por la religión y el arte, es significativo que en el Prefacio de la Historia General del Africa, publicado por la UNESCO, se destaca este hecho: “En Africa se asistió a una de las primeras revoluciones tecnológicas de la historia, la del neolítico; con Egipto, se desarrolló allí una de las civilizaciones antiguas más brillantes del mundo.”[3]

Algunas generalidades geográficas nos muestran que el continente tiene cincuenta y tres países. La mayoría de ellos tuvieron su independencia entre 1958 y 1962. Se suele dividir también el continente en dos grandes bloques que son el Africa del Norte o «árabe» y el Africa subsahariana o Africa Negra. El Africa del Norte incluye países como Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Egipto… Algunos países tienen el norte «arabo-musulmán», y el sur «negro-africano». Es el caso de Mauritania, Mali, Niger, Chad, Sudán. El Africa subsahariana es la parte más grande del continente. Tenemos al occidente países como Costa de Marfil, Senegal, Nigeria, Camerún, Ghana… Al centro: República Democrática del Congo, Congo Brazzaville, Gabón, Rwanda, Burundi… Al oriente: Kenya, Tanzania, Uganda, Etiopia, Somalia… Al sur: Zambia, Zimbabwe, Angola, Namibia, Africa del Sur, Botswana… Todos esos países son de tamaños muy distintos. Como ejemplo, la República Democrática del Congo tiene una superficie dos veces más grande que Colombia, mientras que un país como Rwanda es cuarenta veces más pequeño que el mismo Colombia
 

EL PESO DEL PASADO Y SUS CONSECUENCIAS

Una de las causas más remotas de la situación actual del continente africano se sitúa en la época de la trata de los esclavos. Esta página sombría de la historia de la humanidad tiene que ser conocida. Entre los siglos XVI y XIX, los europeos trasladaron a millones de africanos, hombres y mujeres jóvenes reducidos a la esclavitud, hacia sus colonias de América del Norte, América del Sur y del Caribe. Se compraban seres humanos a cambio de alguna mercancía de poco valor, de pólvora y otros productos destructivos o inútiles. El daño para Africa no fue sólo psicológico debido a la humillación sufrida, sino que supuso un perjuicio económico, demográfico y social decisivo. Este comercio alcanzó, en manos de los europeos, un volumen nunca visto. Hay que ir a Africa para darse cuenta de hasta qué punto sigue viva la conmoción material y espiritual que este episodio causó.

Después de la trata de esclavos, la etapa colonial. Esta representa la causa más directa de los conflictos políticos en Africa. Las potencias europeas se reúnen en la Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885 bajo la batuta del Canciller alemán Bismarck. Como quien reparte un pastel, se distribuyeron el territorio africano. Pueblos que vivían en la misma región se enteraron que ya no eran del mismo reino, sino que unas fronteras imaginarias los separaban. Ningún africano participa en la Conferencia. El desglose de Africa se hizo de una manera artificial, al azar de la ocupación por parte de las naciones europeas de un territorio determinado. Un río por ejemplo que era un elemento de unión de un pueblo, un símbolo vital alrededor del cual se organizaba la actividad del mismo, se convirtió de repente en una frontera, o sea un elemento de división.

Estas fronteras crearon dos fenómenos contradictorios. Por un lado, en un país creado de manera artificial, se unificó por la fuerza a tribus que no tenían nada en común por el pasado, y que siguieron después ignorándose mutuamente o que desarrollaron unas relaciones de hostilidad. Por otro lado, las mismas fronteras dividieron elementos de una misma tribu, repartiéndola en dos o tres naciones nuevamente creadas. Esta división de Africa por parte de aventureros imperialistas europeos creó el problema de minorías étnicas que sigue siendo un problema en los países africanos.

Aunque esta página histórica duró relativamente poco tiempo, menos de un siglo, supuso igualmente un cambio radical en las estructuras y mentalidades de los pueblos africanos. Los daños actualmente son visibles. Lo que hay que cuestionar primero es el sentido de nación o de conciencia de pertenencia que se destruyó desde el principio. Por eso, una de las urgencias actuales es la de crear conciencia de Estado. La estructura tradicional africana tiene como base la etnia o tribu, aunque para algunos éste es un término peyorativo. Esta es un conjunto de clanes con una misma lengua y tradiciones. Entonces surge el problema de la exclusión causada por la unión forzada. La actitud desarrollada en muchos momentos será de desconfianza o de hostilidad hacia el perteneciente a otra etnia. El impacto de este pasado sobre las raíces y sobre las estructuras tradicionales africanas ha sido demoledor.

El dinamismo del comercio y la industria europeos, la necesidad de mercados y de materias primas, la ideología imperialista, la ilusión de llevar la Civilización y el Evangelio a todas las tierras, y la superioridad tecnológica, son algunos de los factores que propiciaron la conquista y dominación de Africa por parte de Occidente. Vendrán muchos cambios durante la colonia: fronteras artificiales y formas de gobierno calcadas de Occidente. El problema mayor es que sobre la organización tradicional, étnica, ha venido a superponerse la estructura occidental: Estado multi-étnico, gobierno, parlamento, ministerios, legislación occidental y no está nada claro que estas nuevas estructuras e instituciones hayan sido asimiladas por la población ni tampoco por los dirigentes. La primera generación de estos dirigentes en los países recién independizados es parte de la élite que las metrópolis formaron, identificándolos con los intereses coloniales. Aunque estas élites fueron también las que lucharon por la independencia, apenas la consiguen empiezan a realizar alianzas entre las ex-metrópolis y las oligarquías africanas. No debe extrañarnos por eso que en la actualidad, los intereses de los gobernantes africanos sean contrarios a los de sus propios pueblos. No extraña tampoco que unos países europeos envíen sus tropas a Africa en diversas ocasiones a defender regímenes corruptos y dictatoriales.

No todos los problemas políticos son herencia o responsabilidad de Occidente. Pero lo que indigna es darse cuenta de que los dictadores africanos se mantienen en el poder gracias a los gobiernos europeos, que los sustentan económica y militarmente. Este apoyo es a cambio de algo. No es extraño que a pesar de las enormes riquezas naturales: el 46% de los diamantes del mundo, el 32% del oro, el 20% del uranio, el 75% de cobalto, el 11% del petróleo, el 55% del cacao; Africa sea un continente pobre. Se ve por donde pasan estas riquezas. El resto lo explica el peso de un sistema económico mundial injusto, en el cual Africa pierde siempre en todos los intercambios con Occidente.
 

LA RELIGION Y LA CULTURA TRADICIONAL

Desde siempre, Africa se ha presentado como un continente en la encrucijada de muchas religiones, principalmente las tradicionales. Estas traducían y encarnaban la cultura del pueblo, concebida como el conjunto de creencias, conductas, usos y costumbres. Eran fuentes de valores, y han ejercido una gran influencia. La estructura de la sociedad dependía ampliamente de la jerarquía de los valores que colocaba en la cumbre a Dios y a los antepasados. La fuerza del poder provenía de la fuerza de la religión. Consiguientemente el poder era sagrado por el hecho que tenía a la religión como fundamento. Hoy, aunque la estructura haya cambiado, la visión cosmológica en la religión tradicional en ciertas partes sigue vigente.

Con el proceso de colonización, la mayoría de los africanos no aceptaron abiertamente el patrimonio espiritual de los recién llegados con su religión, con el modelo de su Iglesia, llámese católica universal o evangélicas. Profundamente religiosos y apegados a sus tradiciones, los africanos se empeñaron en vivir su relación con Dios de acuerdo con su cultura y aspiraciones. La evangelización fue acusada de trabajar para el poder colonial, de tener los mismos puntos de vista y los mismos objetivos. Se veía que la actitud de los misioneros era ambigua frente a las acciones de los colonialistas, sobre todo en la destrucción de los aspectos culturales de los locales.

John Mbiti, teólogo kenyano dice: «Los europeos no nos trajeron a Dios. Fue Dios que los trajo aquí». Lo dice en otro contexto, pero hay que ver lo que significó la aceptación de Cristo en las sociedades africanas de hace tiempo, y los problemas que esto sigue suscitando hoy.

El cristianismo ha sido impuesto de muchas maneras en los nuevos pueblos como la única religión, y todo lo que las religiones tradicionales tenían ha sido considerado como practicas supersticiosas, fetichismo y otros calificativos, y al parecer, esto es contrario al cristianismo. En muchos casos, la identidad o la particularidad de los pueblos ha sido negada, han sido derrumbado sus valores, y muchas veces el cristianismo se ha impuesto con medios poco conformes al mismo evangelio que predicaba. Fue más que todo una cultura de cierta parte del mundo que, queriendo implantar el cristianismo en otras partes, trajo sus propios valores y modelos, y no se dejó ella misma afectar por la cultura del pueblo evangelizado.

Lo que faltó claramente fue un diálogo entre cultura y religión para sacar lo que es esencial del cristianismo, y lo que es accesorio que de hecho era propio de la cultura evangelizadora. La crisis que viven actualmente los pueblos africanos a nivel religioso la resume así el padre Engelbert Mveng: «Se trata de una crisis de la persona: La persona de los individuos o de los pueblos que toman conciencia de su desencuentro en una cita que debía ser encuentro de dos personas. Fue una ausencia de una de las personas en la cita. Y donde falta una de las personas, no hay encuentro”.

Debemos entender que no es posible hablar de una religión africana, pues cada grupo cultural tenía y algunos conservan hasta hoy su propia expresión religiosa, pero entre los valores comunes a las religiones tradicionales del Africa se pueden subrayar:

a) Reconocimiento de los antepasados o espíritus ancestrales

Dentro del sistema religioso y la vida diaria del africano los espíritus son seres que ocupan un lugar central. Hacen parte de este grupo los espíritus de los ancianos buenos que dejaron su descendencia. También pueden entrar en este grupo los espíritus de hombres y mujeres virtuosas que murieron jóvenes.

Los espíritus de los antepasados constituyen el vínculo más fuerte entre los seres humanos y el más allá. Son cabezas de las familias a las que pertenecían y ahora muertos siguen siendo guías y prolongación. Ellos siguen los acontecimientos familiares y favorecen, protegen a los parientes. Son los mejores intermediarios entre el Ser supremo y el pueblo, por eso las familias les ofrecen constantemente oraciones y libaciones.

Otra función de los espíritus ancestrales es la salvaguardia de las costumbres y tradiciones. Ellos premian a quienes las respetan y castigan a los trasgresores. Por esto son la fuente más inmediata de la moral social y de todo el sistema de convivencia.

b) Otras características de las religiones africanas tradicionales

v    Estas religiones tradicionales no son universales, sino tribales y familiares, porque son fruto de una teología popular a partir de la historia y de la realidad concreta de cada grupo étnico.

v    Sus tradiciones no tienen textos escritos, pues estas son culturas de tradición oral. Sus creencias y fundamentos están en la memoria de los ancianos, los sacerdotes o los jefes de tribu.

v    Las prácticas religiosas no son de carácter individual – aunque tengan una dimensión personal – sino comunitario. Ser una persona en las culturas africanas significa pertenecer a una comunidad, y ello implica participar en sus creencias, ceremonias y rituales.

v    La cosmovisión de los pueblos africanos plantea una realidad en donde no hay separación nítida entre lo material y lo espiritual, ni siquiera entre la vida y la muerte, de ahí el carácter integral y totalizante de estas religiones tradicionales.

v    No se piden conversiones de una creencia a otra. Es algo que hace parte de la historia del individuo y de su propio pueblo. Hay siempre respeto de las creencias ajenas.

v    Todas las sociedades africanas creen en la vida después de la muerte. Vivir el presente es la preocupación más importante de las creencias y actividades de las religiones africanas.
 

UN CONTINENTE DE MARTIRES Y SANTOS

El pueblo católico del Africa cuenta con orgullo algunos Mártires y Santos, entre ellos podemos enumerar[4]:

v    Mártires del 16 de febrero de 1992 de Kinshasa. Más de diez cristianos, mártires de la democracia fueron asesinados por las tropas de Mobutu. Reclamaban en una manifestación pacífica la reapertura de la Conferencia Nacional Soberana, símbolo del camino hacia la democracia en el país.

v    Clementina Anurite Nengapeta: Religiosa congoleña, de las Hermanas de la Sagrada Familia, murió mártir el primero de diciembre de 1964 por mantenerse fiel a su voto de castidad cuando el Coronel de los Simbas, Pierre Olombe, quería hacerla su mujer.

v    Carlos Luanga, Matía Mulumba y otros mártires de Uganda: Jóvenes quemados vivos por Mwanga, rey ugandés de los baganda por su adhesión a la fe católica. Junto a estos 22 católicos fueron muertos por razones religiosas 11 protestantes, 8 de religiones propias y un musulmán, semilla del ecumenismo en Africa.

v    Isidoro Bacanja: Joven catequista congoleño que mandado a azotar por su amo belga, hostil a las prácticas religiosas, murió mártir el 15 de agosto de 1909.

v    Steve Biko y los mártires surafricanos asesinado el 12 de septiembre de 1977 por luchar contra el apartheid y defender a su pueblo de Sudáfrica.

v    Josefina Bakhita, sudanesa de origen, fue vendida cinco veces como esclava. Tras su deportación a Italia se hizo religiosa en el instituto de las Hijas de la Caridad, Hermanas Canosianas.

v    Emile Biayenda: Cardenal Arzobispo de Brazzaville, asesinado el 22 de marzo de 1977 por defender a su pueblo.

v    Christopher Munzihirwa, Arzobispo de Bukavu, asesinado el 29 de octubre de 1996. Supo denunciar con lucidez y valentía la injusticia de la guerra y de las divisiones étnicas que muchos, de dentro y de fuera de Africa, promovían por intereses oscuros. Solía decir que “la mejor forma de llorar un muerto es trabajar su campo”.

v    Beato Cipriano Tansi, Trapense nigeriano, muerto en olor de santidad en la Abadía del Monte San Bernardo en Inglaterra[5].
 

REALIDAD ACTUAL

La realidad religiosa actual del continente africano se encuentra dividida en dos grandes bloques correspondientes a las ya mencionadas geográficamente: el norte que es esencialmente musulmán, y el sur que es cristiano (católico, protestante y sectas cristianas), y donde siguen vigentes las religiones que se llaman comúnmente tradicionales o animistas. Entre ambos bloques existen unos cuantos países divididos, donde el norte es musulmán y el sur cristiano y tradicional. En estos países no faltan los conflictos: Los ejemplos más claros y frecuentemente sangrientos se encuentran en Sudán y Chad.

La Iglesia católica ha experimentado un crecimiento de extraordinarias dimensiones las últimas décadas. De los 24 millones de católicos aproximadamente que había en 1960 (cuando la mayoría de los países subsaharianos obtuvieron su independencia), se ha pasado a más de 100 millones en la actualidad, de un solo Cardenal a 16, de 40 Obispos nativos a más de 450, de 2.000 Sacerdotes a más de 14.000. Pero, estos datos no deben llevarnos a engaño. En algunos países los cristianos y los católicos específicamente son mayoritarios, en otros alcanzan apenas el 20%, y en otros no pasan el 2%, sin tener en cuenta los países típicamente musulmanes en los cuales la Iglesia Católica es prácticamente clandestina.

En un contexto social de extrema pobreza como es el del continente africano, situación que obliga al hombre a preocuparse de muchos problemas vitales de su subsistencia, la realidad religiosa se encuentra como olvidada en la lista de prioridades a resolver.

A modo de conclusión podemos deducir que el verdadero diálogo debe permitir a Africa redescubrir y renovar su herencia espiritual y cultural: sus lenguas, sus artes, su literatura, su genio creador, su experiencia humana y religiosa, y sus múltiples expresiones. Pero, como se interroga el padre Michel Kayoya, «¿Permitirá Occidente superarse a nuestros pueblos, pensar y expresarse a nuestros pensadores, vivir en plenitud su experiencia espiritual a nuestros místicos, enseñar a nuestros maestros, emprender el diálogo entre Dios y los hombres a nuestros profetas, mandar y guiar a nuestros pueblos sin opresión ni engaño a nuestros pastores, hacerse más santos a nuestros santos, encontrar el perdón a nuestros pecadores?».

No se puede por el momento permitir que Africa y su Iglesia sean consideradas sólo como folklore o continente de sociedades secretas, de ritos y de danzas exóticas. El continente entero hace resonar hoy un grito para ser él mismo. Una tierra de hombres y mujeres con valores y limitaciones como el resto de la sociedad. Tiene que mostrarse también con todo lo que tiene de exaltante, de sublime, de espiritualmente profundo, con toda su creatividad en su humilde condición. Quieren los africanos estar presente para la realización de su destino propio, donde se hace la ley, donde se piensa, donde se decide sobre su futuro y el de la humanidad, quiere utilizar sus categorías y llegar así a compartir el destino de sus integrantes, sus sufrimientos pero sobre todo compartir sus alegrías y su forma de celebrar la vida.

El ejemplo de algunas democracias exitosas como Benín o Mozambique anima a otros países africanos a reformas sus sistemas políticas. Porque el despegue económico y social del continente y depende del fin de las guerras y dictaduras.

La capacidad humana y el liderazgo político de los africanos empiezan a superar fronteras con personajes como el ghanés Kofi Annan, actual secretario general de la ONU y Nelson Mandela, que tras pasar tres décadas encarcelado consiguió traer la libertad a su país. Hoy Mandela es un referente moral no sólo para Africa, sino para todos los afrodescendientes de la diáspora.

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La resistencia a la esclavitud de la gente africana y de sus descendientes fue constante durante todo el periodo colonial. Formas pasivas, como el desgano en el trabajo, la destrucción de los instrumentos de labor y la desobediencia colectiva, fueron algunas de sus expresiones. A éstas se sumaron otras, activas, como la rebelión y el enfrentamiento. Todas las formas de resistencia contra la esclavitud y la discriminación se denominan cimarronaje.

Las expresiones del cimarronaje se conocen con el nombre de cabildos. Estos eran asociaciones de personas procedentes de un mismo lugar en África, que compartían una historia similar. Sus miembros se reunían con frecuencia para realizar bailes, toques de tambor y cantos en los días de fiesta. Los cabildos también se desempeñaban como sociedades de socorro: reunían fondos para resolver las necesidades de sus miembros y auxiliaban a los recién llegados de África. En Cartagena de Indias fueron famosos los cabildos Arará y Mina hasta que, en el siglo XVIII, sus casas fueron cerradas por las autoridades. Esta actitud represiva del gobierno español se debió a que las actividades que allí se realizaban les permitían a los africanos recordar sus costumbres, consideradas en contra de la religión católica. La gente de una misma cultura recurría a sabidurías propias, decisiones y acciones para aliviar sus penas, curar sus dolencias e idear estrategias para recuperar la libertad.

Los cabildos fueron centros de evocación y afirmación de valores, imágenes, música, culinaria y expresiones lingüísticas o gestuales de tradición africana. Por esta razón se consideran refugios de africanía, es decir, espacios donde la gente del África podía evocar las memorias, sentimientos, aromas, formas estéticas, texturas, colores y armonías de su tierra natal. Con el paso del tiempo, y gracias a su creatividad, enriquecieron sus legados con tradiciones europeas e indígenas, al tiempo que muchas de sus prácticas se arraigaron en las sociedades de los peninsulares y nativos americanos. No sólo los cabildos fueron espacios de resistencia al cautiverio en la Nueva Granada. Los palenques también lo fueron. Eran pueblos fortificados, construidos por los africanos que huían de sus amos. Los grupos de fugitivos apalencados amenazaron la estabilidad económica de la sociedad esclavista. Para los amos, el cimarronaje representaba una pérdida económica. Los esclavizados tenían un precio y, al fugarse, se fugaba también el capital que representaban. Además eran una amenaza constante porque obstaculizaban el tránsito de mercancías, asaltaban y asesinaban a los viajeros que se dirigían o partían de las ciudades, y ejercían una gran influencia sobre aquellos que aún permanecían en cautiverio. Por otra parte, los cimarrones que vivían en Cartagena y sus alrededores eran vistos como posibles aliados de los piratas ingleses y franceses que deseaban saquear el puerto.

Pero la búsqueda de la libertad no se limitó a la resistencia religiosa y bélica. A principios del siglo XVIII ya existía una importante población de criollos, es decir, nacidos en la Nueva Granada, aunque de padres africanos. También se llamaba criollos a los hijos de padres españoles y madres africanas. La sociedad colonial designó a estas últimas personas con la palabra mulatos. En ambos casos el término criollo se refería al hecho de no haber nacido en África, sino en los territorios esclavistas americanos.

Un siglo y medio después del inicio de la trata, los criollos recurrieron a las leyes para reclamar su libertad. Las Leyes de Indias y los Códigos Negros regían la vida colonial y la de los esclavizados. A pesar de que muchas de ellas autorizaban el trato inhumano de los cautivos, otras permitían al esclavizado la posibilidad de manumitirse, es decir, de liberarse de la esclavitud. Las modalidades eran múltiples. La libertad podía alcanzarse por concesión o gracia cuando el propietario de un esclavizado lo liberaba sin ninguna contraprestación ni pago. O el cautivo se liberaba cuando lograba reunir el dinero equivalente a su precio y compraba su propia carta de libertad. La transacción era legal, pero se llevaba a cabo sólo si su dueño estaba de acuerdo con la propuesta. Esta modalidad se conocía como automanumisión. La tercera forma de lograr la libertad por la vía de las leyes surgió en 1821, durante los primeros años de la República, cuando se promulgó la Ley de Libertad de Vientres, según la cual el Estado liberaba a todos los africanos y sus descendientes nacidos a partir de ese año. Por último, la Ley de Abolición de 1851, que eliminó totalmente la esclavitud en Colombia.

La resistencia también se dio en el ámbito de las creencias y del lenguaje. La espiritualidad de la gente del África, su interpretación del cristianismo, la pervivencia de ancestrales saberes y técnicas botánicas y médicas continuaron activas en la Nueva Granada. Las llamadas curandería, brujería y hechicería eran en realidad prácticas que tenían que ver con métodos curativos africanos que circulaban en todas las ciudades del territorio español, donde no sólo se hablaban lenguas africanas, indígenas y europeas, pues ya habían nacido las lenguas criollas, que combinaban herencias de origen africano con aportes del español y el inglés.

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