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el director de Poblaciones del Ministerio de Cultura, Moisés Medrano, ha puesto en conocimiento la realización de su documento ‘Los afrocolombianos: recuperación y re significación histórica de su papel en la construcción de la nación colombiana’.

Según Medrano, el objetivo de esta propuesta es crear un compromiso social que reconozca el papel de la población afrodescendiente en el desarrollo del país, visto desde el campo político, económico, social y cultural. “En el mundo se están formulando acciones que buscan reconocer las desventajas históricas, a través de la formulación de proyectos encaminados a fortalecer y destacar el papel de la población negra”.

En la actualidad, el Ministerio de Cultura adelanta proyectos como la consolidación de ‘Centros de Memoria Afrocolombiana’ en diferentes regiones, con motivo de la conmemoración del Bicentenario de las Independencias; el fortalecimiento de la campaña ‘Colombia, Colombias’, a través de los medios de comunicación, que tiene como propósito que los colombianos valoren la diversidad del país y respeten las diferencias.

La propuesta de reescritura de la historia afrocolombiana incluye la realización de ensambles teatrales sobre la historia afro, la reedición de una colección de autores afrocolombianos, la puesta en funcionamiento de museos comunitarios afrocolombianos, raizales y palenqueros, la realización del Seminario Internacional de historia afro, la producción y circulación de una serie de narrativas afro para televisión nacional y regional, el fortalecimiento de una línea doctoral sobre historia y cultura afro, la realización de intercambios con Brasil y un fortalecimiento de las relaciones culturales de Colombia con países africanos para potenciar el conocimiento de la diáspora africana en las Américas.

Las personas que están a cargo de este proyecto son: Darío Henao, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle; Alfonso Múnera, historiador de la Universidad de Cartagena; Rafael Díaz, docente de la Universidad Javeriana y los escritores Roberto Burgos Cantor y Alfredo Vanín Romero. Ellos contarán con el acompañamiento permanente del Ministerio de Cultura, a través de un equipo de profesionales de las direcciones de Poblaciones, Artes y  Patrimonio.

La construcción de este documento, que se distribuirá en todo el país a mediados de 2010, se empezó a gestar en el 2008, durante el Encuentro Iberoamericano “Agenda Afrodescendiente en las Américas”, organizado por el Ministerio de Cultura en Cartagena de Indias.

De igual manera, atiende las recomendaciones planteadas por la Comisión Intersectorial para el avance de la población afrocolombiana, palenquera y raizal, basadas en las nueve barreras ‘invisibles’ presentadas ante la opinión pública el pasado mes de mayo, en la capital del Valle del Cauca. Estas son:

1.    Racismo y discriminación racial

2.    Baja participación y representación de la población afro colombiana, palenquera y raizal en espacios políticos e institucionales de decisión.

3.    Débil capacidad institucional de los procesos organizativos de la población afrocolombiana, palenquera y raizal.

4.    Mayores dificultades para el acceso, permanencia y calidad en el ciclo educativo, lo cual limita el acceso a empleos de calidad y el emprendimiento, dificultando la superación de la pobreza.

5.     Desigualdad en el acceso al mercado laboral y vinculación a trabajos de baja especialización y remuneración (empleos de baja calidad).

6. Escaso reconocimiento y valoración social de la diversidad étnica y cultural como uno de los factores que definen la identidad nacional.

7. Deficiencias en materia de seguridad jurídica, de los derechos de propiedad de los territorios colectivos.

8. Baja disponibilidad de información sobre población afro, que limita la cuantificación y focalización de beneficiarios, así como la definición de una política pública ajustada a las particularidades étnicas y territoriales.

9. Acceso limitado a programas de subsidio.

 Sobre la población afrocolombiana

•    Según datos del Censo de 2005, a junio 30 de ese año se reconocieron como afrocolombianos, negros-mulatos, raizales y palenqueros un total de 4.533.951 personas en el país.

•    De acuerdo con ese mismo Censo, de los 41.468.384 habitantes registrados en Colombia, el 10% se auto reconoció como negro, afrocolombiano, palenquero o raizal.

•    Actualmente, once departamentos concentran el 90% de la población afrodescendiente del país.

•    Muchos de los palenques en Colombia se han convertido en territorios colectivos y Consejos comunitarios de comunidades negras reconocidos legalmente por el Estado, a través de la Ley 70 de 1993.

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Por: Mario Diego Romero, Profesor e Historiador de la U. del Valle.

Francisco forma parte de las comunidades negras o mejor conocidas como afroamericanas, comunidades que conformaron sus familias a partir de una herencia cultural africana y de la influencia de las culturas en el territorio americano.

La historia de las comunidades negras, sus formas de asentamiento en el territorio, la construcción de la familia y las resistencias que han mantenido, son algunos de los aspectos que ha estudiado el historiador y docente de la Universidad del Valle, Diego Mario Romero, sobre la población afrocolombiana en el Pacífico.

Su último estudio se titula “Sociedades Negras en la Costa Pacífica del Valle del Cauca, durante los siglos XIX y XX ”.

Uno de los aspectos que sobresale en la investigación, es la movilidad de estas comunidades, en el territorio. Durante el siglo XIX, cuando es abolida la esclavitud, los afrocolombianos tuvieron que diversificar sus actividades, para garantizar su sustento.

La minería, actividad que los ocupaba durante la época esclavista, dio paso también  a la agricultura, la cacería  y la fabricación de algunos productos como el aguardiente, llamado “viche” en el Pacfico. Con la idea de comercializar los nuevos  elementos se fueron extendiendo en el territorio.

De río en río

Uno de los principales hallazgos de la investigación, fue encontrar que la movilización y poblamiento de los territorios próximos a los ríos, se hacía no sólo de manera longitudinal, o sea a lo largo del río, sino también transversal, pues poblaban también las proximidades de las quebradas afluentes del río, explica el investigador e historiador Diego Mario Romero.

Una misma familia o persona podía tener un cultivo en el río Naya y otro en el río Micay, o en el río Yurumanguí, pues las conexiones por tierra, al interior de la selva, hacían relativamente fácil el mantenimiento de cultivos en un río y en otro.

La práctica de la agricultura migratoria ha ayudado en la conservación de los recursos y el territorio, pues rotan los cultivos cada dos años o cada año, dejando descansar el territorio cultivado para que se regenere y mientras tanto cultivan en otro lugar.

Sobresale también la manera como establecen comunicación entre pobladores de un  río y de otro río. Esto les permitió establecer redes de parentesco muy fuertes.

Y de esta manera fue evolucionando la economía y la sociedad en estas comunidades, desde el siglo XIX y hacia el siglo XX.

Siglo XX.

Francisco salíó del territorio del río Micay, rumbo a Guapi, para engancharse temporalmente en un trabajo de construcción. En el Micay, Cecilia y los dos niños, esperarán su regreso. En Tumaco, Rosalía espera por verlo desde hace una año. Y en Guapi, seguramente crecerá su descendencia.

Aunque Francisco es un negro alto y “ bien plantado” que resulta atractivo para muchas mujeres, sus múltiples relaciones amorosas obedecen más que todo a la aceptación social que tiene dentro de esta cultura , el hecho de tener varias mujeres y engendrar hijos con ellas.

Todas saben de sus aventuras y no lo condenan por infiel. Al contrario, para los afroamericanos es muy importante informar a su familia que hay nuevos miembros que la integran, para afianzar los vínculos y para tener el referente de que tienen otros lugares a donde pueden llegar. Los miembros de estas comunidades habitan un lugar pero sienten que pertenecen a todo el Pacífico.

José, el hijo mayor de Francisco tiene ya tres mujeres y cerca de ocho hermanas. Francisco ha informado a sus hijos sobre los hermanos que tienen, para que se conozcan , no vaya a ser que por ejemplo José, en sus andadas y con los “viches” en la cabeza, enamore a una mujer que ignore que es su hermana.

Movilidad más no desapego

“La sorprendente capacidad para la movilidad, de los afrocolombianos, no obedece a un sentimiento de desapego, a que no les importe abandonar sus tierras. Al contrario, yo diría que son muy apegados a todo el territorio, pues no quieren quedarse siempre en un lugar. Pero no por ello puede calificárseles de nómadas, para asignarles características de no civilizados o con una organización de vida inferior”, comenta Diego Romero.

Esa movilidad obedece más que todo a la búsqueda de trabajo, y a la importancia que le otorgan a establecer nexos con toda la familia, pero los afrocolombianos no abandonan su lugar,  por lo general, vuelven a su territorio de origen.

El tipo de relación que la población afrocolombiana ha establecido con el Pacífico, esa territorialidad, la ha construído a partir de las formas de organización social y económica que históricamente vino estableciendo. Y más importante aún , este comportamiento es una forma de resistencia para no permitir que la modernidad, la influencia de otras culturas, la marginalidad y la discriminación de la que ha sido objeto, la acabe como comunidad.

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